10 reflexiones tras el fin de semana
Este año no habrá St Totteringham's Day, ni Manchester City ni Liverpool ganarán la liga, el Sunderland parece condenado y es más que probable que Walter Mazzarri tenga que buscar trabajo en verano.

1. La batalla del cielo de The Hawthorns

¿Los métodos de Arsène Wenger se han quedado anticuados? Seguramente. ¿Debería haber tirado el Emirates por la ventana para fichar a Luis Suárez hace dos años o a Gonzalo Higuaín el verano pasado? Posiblemente. ¿Tiene la culpa de que el club se haya convertido en un hazmerreír? No, eso es culpa únicamente de sus aficionados. Por mucho que sus aficionados se quejen, pocos intercambiarían la posición de su club por la de Liverpool, Tottenham o incluso Manchester United. Y, sin embargo, los aficionados de estos clubes no ponen en evidencia a la propia entidad a la que apoyan. La guerra de los aviones sobre The Hawthorns fue simplemente ridícula. Sobre el estadio del West Brom sobrevolaron un par de avionetas con mensajes a favor y en contra de Wenger. Algo inédito en el fútbol mundial. Para quedar en evidencia, los aficionados del Arsenal no necesitan a Wenger. Se bastan solos.

2. Schmeichel es el personaje principal de Shakespeare

Con la victoria en el Estadio Olímpico de Londres ante el West Ham por 2-3, Craig Shakespeare sumó su cuarta victoria en otros tantos partidos, incluyendo triunfos ante Sevilla y Liverpool. Pero en esta ocasión se produjo una salvedad. Si en sus tres encuentros anteriores el Leicester fue superior a sus rivales y se hizo acreedor a la victoria, en esta ocasión el único motivo por el cual sumó tres puntos fue Kasper Schmeichel. El portero danés fue fundamental en la eliminatoria ante el Sevilla deteniendo dos penaltis y reprodujo su actuación en Londres evitando goles cantados, casi siempre de las botas de Andy Carroll. Solo la providencial actuación de Schmeichel evitó un empate seguro del West Ham y permitió a su equipo sumar puntos y tiempo. Los puntos, tres, le acercan a la salvación. El tiempo, el que tendrá para preparar los cuartos de final de la Champions League ante el Atlético de Madrid.

3. El futuro de Mazzarri

El verano pasado, la familia Pozzo decidió no renovar el contrato de Quique Sánchez Flores tras un pronunciado declive en la segunda mitad de temporada que acabó con el equipo en decimotercer lugar con 45 puntos. Su sustituto, Walter Mazzarri, comenzó la temporada con buen pie, como hizo Quique, pero su equipo ha sufrido un bajón similar. Bueno, similar no, peor. Tras caer en el campo del Palace por 1-0, los Hornets están decimocuartos a falta de diez jornadas. El equipo de Mazzarri suma 31 puntos, lo cual significa que para superar los registros de Quique debería ganar cinco de sus restantes diez partidos. De la capacidad de Mazzarri para convencer a sus jugadores para maquillar la temporada sin tener nada por lo que luchar dependerá que siga teniendo trabajo el año que viene.

4. Lukaku hace historia mientras prepara las maletas

Con su doblete en la victoria por 4-0 ante el Hull City, Romelu Lukaku alcanzó los 21 goles en liga esta temporada e hizo historia con el Everton. El delantero belga se ha convertido en el primer jugador de los Toffees en superar los veinte goles en una temporada de Premier League y el primero en hacerlo en liga desde Gary Lineker hace treinta y un años, cuando marcó 31. Semanas atrás, Mino Raiola, el agente de Lukaku, afirmó que la renovación del belga estaba hecha al 99,9%. Hizo bien Raiola en dejar un 0,1% en el aire. Porque es el que ha acabado por imponerse. Lukaku ya ha comunicado al club que no piensa renovar y, considerando que acaba contrato en dos años, obliga al club a venderle este verano si quiere obtener el máximo valor por él. Lukaku quiere jugar la Champions League y nadie puede culparle. El máximo goleador de la Premier League ha demostrado tener capacidad para ser titular en un grande europeo. Y el Everton (todavía/ya) no lo es.

5. Conte transforma los troncos en madera noble

La llegada de Antonio Conte a la Premier League se vio eclipsada por la reedición de la rivalidad entre José Mourinho y Pep Guardiola en Mánchester, y el idilio de Jürgen Klopp con las cámaras. Pero ha resultado ser el triunfador del año. Con la victoria por 1-2 en Stoke, su Chelsea está a un paso de proclamarse campeón de liga y podría batir el récord de puntos en una misma temporada que estableció José Mourinho con el propio Chelsea (95, el actual Chelsea podría llegar a 99). Si un jugador ejemplifica el Chelsea de Conte es Gary Cahill. El central inglés marcó el gol de la victoria en Stoke-on-Trent y ha completado una drástica transformación esta temporada. Tras la llegada de David Luiz, Cahill parecía condenado al banquillo y, sin embargo, se ha convertido en una pieza clave de la infranqueable defensa del Chelsea. Conte ha transformado un tronco sin pulir en una madera noble que no solo cumple su función con creces. También lo hace con clase.

6. Buen viaje, Sunderland

No se podrá decir que el Sunderland no buscó la victoria ante el Burnley. Lo intentó por todos los modos. Pero simplemente no le da. Ante el peor equipo visitante de la liga (había sumado dos puntos hasta el sábado) no pudo deshacer el empate a cero inicial. En un partido en casa ante un rival que ya no se juega nada y que siente náuseas cada vez que se aleja cien metros de Turf Moor, el Sunderland fue incapaz de marcar un gol. Tras muchos años coqueteando con el descenso, ha llegado el momento de despedirse de la Premier League. Y el club deberá llevar a cabo una profunda reestructuración de la plantilla si espera regresar a corto plazo. Por cierto, ¿qué dice de la selección inglesa que uno de los delanteros convocados por Gareth Southgate sea Jermaine Defoe?

7. Unos aprovechan sus oportunidades, otros no

En los últimos años, la política de fichajes de Eddie Howe en Bournemouth ha consistido en repescar jóvenes promesas de las grandes canteras inglesas venidas a menos. En algunos casos, ha logrado un éxito indiscutible. En otros, simplemente ha tirado el dinero. Dos goles de Benik Afobe permitieron a los Cherries lograr una victoria crucial ante el Swansea que les permite acariciar la permanencia. Afobe es un producto de la cantera del Arsenal que tuvo que acabar buscándose la vida en los Wolves en segunda división, de donde lo rescató Howe. Su caso es similar al de Josh King, producto de la cantera del Manchester United que tuvo también que dar un paso atrás para poder dar dos hacia delante. Los casos de éxito de Afobe y King contrastan con los de Jack Wilshere y, sobre todo, Jordon Ibe. El primero llegó cedido en verano con la intención de reconducir su carrera pero ha acabado calentando banquillo. El segundo fue el fichaje más caro de la historia del club, que pagó más de diez millones de libras por él en verano al Liverpool y su principal ocupación actualmente es hacerle compañía a Wilshere.

8. El día de los secundarios

Juan Mata, Chris Smalling y Marcus Rashford eran los únicos jugadores del once titular del Manchester United que habían marcado en liga esta temporada. Ante las ausencias de pesos pesados de la plantilla como Zlatan Ibrahimovic, Ander Herrera, Paul Pogba y Wayne Rooney, José Mourinho se vio obligado a confiar en sus actores secundarios. Y no le fallaron. Marouane Fellaini adelantó a su equipo tras un centro de Ashley Young, Jesse Lingard amplió ventajas tras culminar un contraataque con un disparo medido a la escuadra y Antonio Valencia sentenció el partido en el descuento tras el inoportuno resbalón de Víctor Valdés. Fellaini, Valencia y Lingard se estrenaron como goleadores en liga en el momento en que su equipo más les necesitaba. La victoria permite al Manchester United adelantar al Arsenal y colocarse ya a tiro de piedra del Liverpool. Quizás Fellaini, Young y Lingard no sigan en el club la próxima temporada pero podrán marcharse sabiendo que lo han dejado en Champions League.

9. Dele Alli acaba con St Totteringham's Day

Ante la ausencia por lesión de Harry Kane, Mauricio Pochettino exigió a sus jugadores que dieran el máximo para suplir a su máximo goleador. Y sus jugadores no le fallaron. Christian Eriksen abrió el marcador y Dele Alli puso el 2-0 tras transformar un penalti provocado por él mismo. Incluso Vincent Janssen tuvo buenos minutos cuando salió en la segunda parte. Pero Alli es sin duda quien debe agigantarse en estas circunstancias. Por algo es el jugador inglés con más talento que aparece desde Wayne Rooney hace más de una década. Con solo veinte años, está llamado a marcar una época en el Tottenham y en la selección inglesa. Su gol del domingo, a la postre decisivo, aleja a los Spurs nueve puntos del Arsenal y permite a los Spurs soñar con acabar por delante de sus odiados vecinos y evitar que celebren St Totteringham's Day, el día en que los Gooners festejan que han quedado matemáticamente por encima del Tottenham en liga, por primera vez en veintidós años.

10. ¿El mejor partido de la temporada?

El encuentro entre Manchester City y Liverpool fue como una buena película de intriga. Comenzó lentamente, sentando las bases del guion, presentando a los protagonistas y sus motivaciones, y fue aumentando en intensidad en un crescendo imparable hasta alcanzar el clímax en los últimos quince minutos. Es incomprensible que el partido acabara con solo dos goles. Además de la media docena de penaltis que se reclamaron a Michael Oliver por ambos bandos, Sergio Agüero desperdició una ocasión clarísima en la segunda parte, como Fernandinho en la primera, aunque la más clara de todas fue la que tuvo Adam Lallana solo ante Willy Caballero. Pero fue incapaz de conectar. Además de disfrutar de dos horas de entretenimiento puro como cada vez cuesta más encontrar en el fútbol profesionalizado de hoy en día, el partido sirvió para comrpender por qué el Chelsea se proclamará campeón de liga con tres cabezas de adelanto sobre estos dos equipos. Su juego es eléctrico, su voracidad ofensiva es incuestionable pero su fragilidad defensiva les condena ante máquinas robustas como el Chelsea. El equipo de Antonio Conte jamás habría permitido que le crearan tal aluvión de ocasiones de gol. Y por eso será campeón. Aunque sea menos divertido verle que a los equipos de Pep Guardiola y Jürgen Klopp.

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