10 reflexiones tras el fin de semana en el fútbol inglés
Fin de semana peculiar en el fútbol inglés, con media jornada de liga y semifinales de Copa. El adiós de Arsène Wenger, los problemas de Álvaro Morata con los pies, el jugador del año...

1. La pseudodecisión de Wenger

Según algunos medios bien informados, el Arsenal comunicó semanas atrás a Arsène Wenger su decisión de no permitirle cumplir el año de contrato que le quedaba en el club. Como gesto de respeto por sus servicios al club, le permitió al entrenador francés anunciar la decisión cuando a él le resultara conveniente y hacerlo además como si él hubiera sido quien la había tomado. La elección de Wenger de comunicar la noticia esta semana es de todo menos casual. Su intención es utilizar su marcha como un galvanizador para unir de nuevo a todos los estamentos del club con el objetivo de lograr el único objetivo que le queda al equipo este año: ganar la Europa League. A tenor de lo visto durante el 4-1 ante el West Ham, Wenger solo ha logrado su propósito a medias. Si bien los aficionados regresaron al Emirates tras semanas alejados del estadio y rindieron homenaje al técnico al son de “There’s only one Arsène Wenger”, el equipo no pareció reaccionar. Tras exhibir el mismo fútbol insulso y los mismos errores defensivos de siempre, el encuentro llegó a la recta final con 1-1. Ahí es donde entró en juego el West Ham, uno de los pocos equipos de la liga con más problemas que el Arsenal, para encajar tres goles en rápida sucesión y regalarle una tarde apacible a Wenger.

2. De punto en punto

El Crystal Palace sumó un punto en su visita a Watford tras un insulso encuentro que finalizó con 0-0. Los londinenses alcanzan los 35 puntos y ya están a un solo paso de la salvación, que este año podría estar en torno a los 38 puntos. El equipo de Roy Hodgson disparó una sola vez entre los tres palos y fue con un remate de cabeza del central James Tomkins tras un balón parado. Pero Roy Hodgson sabe lo que se hace. En ocasiones, la estética debe dejar paso al pragmatismo y eso fue exactamente lo que hizo el veterano técnico inglés. Sabedor de que un punto le valía para colocarse a tiro de piedra de la salvación, el Palace se centró en anular las armas ofensivas de los Hornets y sellar un empate que le puede permitir alcanzar esos 38 puntos el próximo fin de semana ante el Leicester. La temporada que viene, sin las premuras actuales, la estética tal vez recupere su espacio. Por ahora, no es momento.

3. El extraño enfado de Klopp

Acostumbrados a ver a Jürgen Klopp con una sonrisa en la cara, resultó extraño verle tan enfadado tras el 2-2 de su Liverpool en West Bromwich. Pero más raro fue todavía escucharle decir según qué cosas tras presenciar cómo su equipo desperdiciaba un 0-2 ante el peor equipo de la liga en la segunda parte. “No creo que este punto vaya a ayudar mucho al West Brom, es una total pérdida de puntos, no los necesitan”, comenzó Klopp. “Ellos están contentos, nosotros no; nosotros seguiremos en la liga, ellos no”, siguió el alemán. Tras quejarse de que el West Brom quisiera ganar puntos (¿a quién se le ocurre semejante idea?), Klopp arremetió contra el césped, que “se fue quedando cada vez más seco, lo cual no ayuda al fútbol”. Y finalmente el alemán cargó contra el árbitro y, en esta ocasión, con más razón. Stuart Atwell no señaló un penalti de Craig Dawson sobre Danny Ings y luego debió haber expulsado a Ahmed Hegazi por un puñetazo en el estómago al delantero inglés. El martes, el Liverpool recibirá a la Roma sobre el césped impecable de Anfield con algo más que tres puntos en juego: una plaza en la final de la Champions League. Y ahí no hay excusa que valga.

4. El jugador del año

Este domingo, la asociación de futbolistas profesionales (PFA, por sus siglas en inglés) elige a los mejores jugadores del año. En la categoría masculina absoluta, Mohamed Salah y Kevin De Bruyne son los favoritos al galardón. El egipcio marcó ante el West Brom su 31º gol, igualando el récord de Alan Shearer, Cristiano Ronaldo y Luis Suárez en una temporada de Premier League de 38 partidos. A eso suma nueve asistencias, es decir, ha participado en 40 de los 80 goles del Liverpool en liga. El belga, por su parte, ha anotado 8 goles y dado 15 asistencias pero su influencia en el juego del Manchester City es absoluta. En el flamante campeón de la liga que va camino de superar el récord de goles y puntos, De Bruyne es el cambio de marchas. Él decide cuándo pasar de tercera a quinta y cuándo reducir de nuevo. El equipo de Guardiola no sería el mismo sin él y eso es mucho decir. Cualquiera de los dos será un justo vencedor.

5. El juego limpio del Manchester City

Algunos clubes tenían miedo de que, una vez proclamado campeón, el Manchester City bajara el pistón y eso favoreciera a sus últimos rivales. Su aplastante victoria por 5-0 ante el Swansea y, sobre todo, la decisión de Pep Guardiola de seguir alineando a casi todos los titulares, disipa esos temores justificados. Los últimos cuatro rivales de los Citizens están implicados en el descenso: West Ham (15º, 35 puntos), Huddersfield (16º, 35), Brighton (13º, 36) y Southampton (18º, 29). Las normas de la Premier League prohíben que un equipo alinee un once claramente inferior al habitual para evitar adulteraciones pero es relativamente fácil vulnerar esa norma como ya ha sucedido en el pasado. Sería comprensible que, a partir de ahora, Guardiola diera más minutos a jugadores como Benjamin Mendy, que ha estado muchos meses de baja, o al joven Phil Foden. Pero alinear un once de suplentes sería estafar a los demás equipos implicados en la lucha por el descenso. De momento, no parece que vaya a ser el caso.

6. El mejor camino es seguir el camino

En el Bet365 (o como se llame esta semana) se enfrentaron Stoke City y Burnley, dos equipos que durante mucho tiempo representaron con orgullo la esencia más puro del fútbol británico: juego directo, dominio del juego aéreo, el balón parado como arma ofensiva, etc. Pero el Stoke decidió despedir a Tony Pulis y abandonar esa vía para acometer el asalto a la zona alta de la clasificación. Mark Hughes lideró esa minirevolución y condujo al club a tres octavos lugares consecutivos antes de caer en picado. Mientras, el Burnley se mantuvo fiel a su estilo. Padeció un descenso pero regresó al año siguiente. Tras su empate a uno, el Stoke tiene pie y medio en segunda división mientras que el Burnley se asienta en la séptima plaza, que da lugar a la Europa League. Así que el año que viene, mientras el Stoke se codea con el Wigan, el Burnley puede estar enfrentándose al Milan.

7. La cabeza, la clave está en la cabeza

Olivier Giroud parece haberle ganado definitivamente la partida a Álvaro Morata en su lucha directa por la titularidad en el Chelsea. Entre semana ante el Burnley, Antonio Conte reunió juntos a ambos delanteros de inicio pero el experimento fue un fracaso. Aunque los Blues ganaron 1-2, ninguno de los dos marcó y demostraron que se estorban mutuamente. Así que Conte optó por Giroud para la semifinal de Copa ante el Southampton y el francés se descolgó con un tanto de hermosa factura tras regatear en un palmo de terreno a la mitad de la población de Southampton. Sin embargo, en los últimos minutos, Morata le recordó a Conte que sigue siendo un activo útil para su equipo. El español tiene dos troncos por piernas pero es uno de los mejores rematadores de cabeza de Europa. Siete de los once goles de Morata en liga han llegado de cabeza, al igual que en Wembley para poner el 2-0 definitivo con un certero remate. A Morata le sucede en el Chelsea lo mismo que a Giroud le pasó en el Arsenal durante mucho tiempo: que sus compañeros insisten en pasarle el balón a los pies cuando en realidad es mucho más efectivo de cabeza.

8. Dos trabajos difíciles

Cuatro victorias consecutivas han permitido al Newcastle abandonar el furgón de cola de la clasificación y asentarse en la zona media. Este lunes, las urracas tendrán una oportunidad de seguir escalando posiciones en Goodison Park cuando se enfrenten al Everton, que está solo un punto por encima del equipo del norte (que, además, tiene un partido pendiente). Ni Sam Allardyce ni Rafa Benítez han tenido una labor sencilla. Big Sam heredó una plantilla descompensada y falta de autoestima. Además, tuvo que hacer frente a las reticencias de sus propios aficionados sobre su persona, extendidas al club esta misma semana después de que difundiera una encuesta entre los seguidores para que puntuaran al técnico. Una jugada inédita que solo podía socavar la menguante autoridad de Allardyce. Benítez, por su parte, tuvo que tragarse las mentiras del dueño Mike Ashley sobre la inversión en fichajes y luego soportar los rumores de venta del club que se han prolongado durante meses, como ya le sucedió en su día en el Liverpool. En esta coyuntura, Benítez ha demostrado tener más mano izquierda y, sobre todo, más sangre fría para aislar a su equipo del ruido y lograr su objetivo. Ahora, a por la novena plaza.

9. El Tottenham hace tiempo que se consagró

El debate después de la victoria del Manchester United ante el Tottenham por 2-1 en la primera semifinal de la FA Cup se centró en la incapacidad del equipo de Mauricio Pochettino para ganar partidos importantes y, una vez más, sobre si estos Spurs necesitan un título para consagrarse. Respecto al primer asunto, el equipo londinense cayó en Champions League tras desperdiciar una ventaja de 1-0 en el partido de vuelta ante la Juventus, al igual que le sucedió en Wembley ante el Manchester United tras el gol inicial de Dele Alli. Pero no podemos olvidar que estamos hablando de la vigente subcampeona de Europa y de un club que ha invertido más de 500 millones de libras netos en las últimas cinco temporadas en comparación con los 20 de los Spurs. Es decir, el United ha invertido 25 veces más en fichajes que los Spurs en los últimos cinco años. De hecho, de los veinte equipos de la Premier League, solo Swansea y Southampton (que tiene un saldo positivo) han gastado menos en fichajes. Respecto a lo del título, la mejor consagración es que, cuando meses atrás, Pochettino dijo en rueda de prensa que los Spurs no estaban interesados en las copas sino únicamente en la Premier League y la Champions League, nadie emitió una carcajada. Tal es el progreso de los Spurs.

10. De dos en dos

Este sábado se confirmó el descenso del Sunderland a League One, solo un año después de descender de la Premier League. Según el periodista inglés Nick Harris, los Black Cats se han convertido en el 22º club en haber jugado en Premier y haber encadenado dos descensos a continuación. Eso significa que, ahora mismo, las probabilidades de descender a tercera división o incluso más abajo al año siguiente de descender de la Premier League son superiores al 50%. Una lección importante para el West Brom y los dos equipos que le acompañen en su viaje a Championship. Cuando solemos hablar de la brecha entre la Premier League y la segunda división lo solemos hacer para referirnos a la dificultad de los clubes que ascienden para adaptarse a los rigores de la primera división. Pero a la inversa sucede lo contrario. Los descendidos se ven obligados a reajustar toda su plantilla, sea porque los clubes de la Premier se abalanzan sobre ellos como si fuera un escaparate en rebajos o bien porque se ven obligados a recortar el gasto en sueldos. Y ese proceso puede ser complicado, como el Sunderland, y quién sabe si el West Brom, ha demostrado.

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