10 reflexiones tras el fin de semana en la Premier League
El Liverpool cumplió a la espera del Manchester City en la carrera por la Premier League; Ole Gunnar Solskjaer superó su primera gran prueba de fuego en Wembley ante el Tottenham; la controversia que los métodos de Bielsa levantaron; marcar dos veces sin disparar a puerta; y mucho más.
El Burnley ganó a pesar de no tirar a puerta

1. Otra victoria

Ganar una Premier League es algo de una profunda y colosal dificultad, que requiere en ocasiones haber quedado décimo el año anterior con una plantilla infinitamente mejor que ello o de un milagro de proporciones bíblicas. O de bíblicas proporciones de dinero proveniente de países con dudodos principios morales respecto a derechos humanos. Y el Manchester City bien podría ganar otra liga, siendo el primero en repetir como campeón desde el Manchester United en 2009. Pero el Liverpool sabe que está ante una oportunidad que sólo el tiempo dirá si es la de una vida o no. Ganar requerirá de un sobresfuerzo imperdonable. Ser campeón obligará a ganar no todos los días pero sí prácticamente nueve de cada diez veces. Y empatar ese otro. En Brighton, la ciudad de un equipo rocoso y molesto donde los haya, el Liverpool necesitó de entereza y perseverancia, un penalti convertido por Salah para que su posterior fallo clamoroso se perdiese en el olvido. Así, por cero a uno, otro paso hacia el objetivo. Otra victoria.

2. La persecución del futuro

En el gran partido del domingo, aquel sobre el que se cernían todas las miradas, dos enemigos se medían. Enemigos más de futuro que de pasado, se podría decir. Mauricio Pochettino es posible que se vea en medio de una pequeña guerra en verano: Ed Woodward tirando de uno de sus brazos, Daniel Levy tirando del otro. A no ser que Ole Gunnar Solskjaer lo remedie. Vencer a Cardiff, Huddersfield, al presente Bournemouth, está muy bien, pero ¿sería capaz de hacer frente al Tottenham de Pochettino? De alguna manera invencible, pero todas las maneras “inempatable” (por primera vez en la historia de la Premier League, un equipo no ha empatado ninguno de sus partidos tras 22 jornadas). Un encuentro de ritmo e intensidad, de detalles tácticos y de una persecución por el mejor futuro posible para cada uno. Y de nuevo, esta vez en un rampante contragolpe, el United disfrutó de quienes parecen ser su futuro en cualquiera de los casos: pase de Pogba, carrera y finalización de Rashford. Y, después, exhibición del mejor David de Gea. Un asedio local incontenible. El Tottenham empujó con cada vez más fuerza al United, sólo para que éstos se salieran finalmente con la suya, once paradas de De Gea después. Solskjaer ha venido. Y quiere quedarse.

3. Cuatro entrenadores, cuatro goles (parte I)

Shane Long no es particularmente un buen jugador de fútbol de Premier League. Esto en comparación, por supuesto, con buenos jugadores de fútbol en la Premier League. A mí, o a cualquier persona aleatoria de la calle, podría dejar en ridículo en comparación. Creo. Pero peor que jugador es delantero. Así lo demuestran sus cifras. Long es alguien que lleva ya mucho tiempo ahí. Para algunos apareció en sus vidas hace mucho tiempo, cuando el Reading subió a la Premier League en 2006, por ejemplo. Aun así, todavía tiene sólo 31 años. Es lo que tiene llegar a la cima pronto, que das la sensación de ser mayor de lo que eres. Aunque con él pasa algo curioso: envejece más verle jugar de lo que él mismo envejece con el natural paso del tiempo. Quizás por la frustración de que juega por encima de lo que sus capacidades sugieren; esa forma de nunca marcar y arrastrarnos a todos junto a él por el barro. Es beneficiario y al mismo tiempo víctima de su situación.

4. Cuatro entrenadores, cuatro goles (parte II)

Hubo una época en la que Long jugaba de titular en el West Brom, cansaba a los rivales durante una hora y salía Romelu Lukaku desde el banquillo para hacer esa otra cosa: marcar goles. Long jugaba y sus virtudes complementaban al equipo. Con el tiempo, de haber podido el West Brom salirse con la suya, Lukaku hubiese seguido y le hubiese quitado el puesto, probablemente. En Southampton no tiene quién le supere categóricamente. No tiene depredadores naturales en su hábitat. Charlie Austin, Danny Ings y hasta hace dos días Manolo Gabbiadini... Long al final sigue, y con su gol en Leicester marcó su cuarto gol en cuatro entrenadores. ¿Cómo? Sus últimos cuatro goles se han repartido a lo largo de las etapas de cuatro técnicos distintos en el equipo: Ralph Hasenhüttl, Mark Hughes, Mauricio Pellegrino y Claude Puel. El poeta que lleva dentro el bueno de Shane quiso que fuese, precisamente, ante Puel en Leicester para ganar el Southampton. Con ese gol puede que Puel sea despedido. Y, Dios no lo quiera, puede que no sea hasta el de Hasenhüttl cuando Long vuelva a marcar.

5. Por arte y Gracia de Javi

Hacía tres años, cuando Javi Gracia fue nombrado entrenador, que el Watford había nombrado a un nuevo entrenador en mitad de una temporada. Y los comienzos no fueron precisamente memorables. Una temporada que arrancó con las ilusiones que Marco Silva despertó y que fueron sólo eso: ilusiones. Silva dejó el tren descarrilar. De la plantilla no se iba a recuperar ya mucho, pero la salvación se aseguró y Gracia perseveró. Retuvo su puesto, el mantel fue lavado y colocado de nuevo sobre la mesa, limpio, para que el técnico nativo de Pamplona pudiese dedicarse a entrenar y moldear un potencial que la temporada ha dictaminado como innegable. Alguien, Gracia, que rehúye de los focos en cierto modo, que no se preocupa en proyectar un aura que eleve su caché. Y sin hacerlo, eso mismo es lo que ha hecho. Cada detalle cuidado en un equipo impermeable, flexible y listo para ser definitivamente “el mejor del resto”. Sin necesidad de excesos, también, pues a quienes no necesita son trasladados a la sucursal italiana de la empresa: Udinese (Stefano Okaka Chuka y Marvin Zegelaar enviados este mes). Qué funcionamiento tan harmonioso.

6. Un delantero aquí, por favor

Pero que no sea Shane Long tampoco. El Chelsea tiene un problema importante. Pocas cosas peores hay para que uno quiera engañarse así mismo con una idea que constatarla contra el Newcastle. Tu percepción de la realidad será drásticamente distorsionada. Un partido que era un “tres a uno” de manual, el Newcastle logró reducirlo a sólo un “dos a uno”. Una actuación repleta de tesón por parte de las “urracas” eclipsada por el vergonzoso análisis de Rio Ferdinand del equipo, superado sólo por el subsiguiente apoyo de Richard Keys. No merecen más atención. Pero sí el Chelsea, ya no tan brillante como hace unos meses, aunque todavía capaz de ganar. Sumergido en una especie de atasco infinito al borde la frontal, Eden Hazard incómodo de falso nueve y demostrando que seguramente nunca será Dries Mertens. Y el fichaje de un delantero puro parece la única salida, porque ahora hay que huir también del Manchester United.

7. Una promesa cada día más real

Casi sin enterarnos, el West Ham se convertido en el West Ham más sólido de arriba a abajo que se recuerda. Estuvo la versión de Sam Allardyce, fuerte en defensa y de cortinas de humo para hacer creer que podrían dar el siguiente paso. Un paso que sí dio el de Slaven Bilic... antes de dar otros dos hacia atrás. Pero finalmente, el club por fin ha dado ese paso acorde a su nuevo estadio. Un entrenador campeón de la Premier League y jugadores de un nivel superior. Lo que debió ser y nunca fue el West Ham de Scott Parker, Mark Noble y Thomas Hitzlsperger. Pero, además, con una nueva joya de la cantera que podría llegar a ser la más brillante desde Frank Lampard: Declan Rice. Los comienzos de un jugador nunca son completamente lineales: no consisten en exhibiciones una tras otra. Poco a poco, sin embargo, pasando de central a medio centro, Rice apunta más y más alto. Y es que hype que ha despertado es cada día más real.

8. Caminar sonámbulos

Dijo unos días atrás el presidente y dueño del Huddersfield, Dean Hoyle, que no iba a dejar que el equipo caminase sonámbulo hacia el descenso. No iba a permitir que se dejasen ir. A principio de temporada no estaba claro cuál era el peor equipo de la liga, si ellos o el Cardiff. Después de más de media campaña transcurrida, y pese a los esfuerzos del Fulham, no hay apenas lugar a la duda: es el Huddersfield. Sin poder recurrir a la inercia que supone un ascenso como hiciesen el curso anterior, la tormenta no ha hecho más que empeorar. No siempre fue así, y es que tras victorias en Wolverhampton y ante el Fulham en noviembre, David Wagner tenía a su equipo dejándose la piel pero también obteniendo resultados. ¿Quizás el descenso no era inevitable? Lo era después de lesionarse Aaron Mooy. Su mejor jugador y no por una distancia precisamente pequeña. Sus delanteros no habían marcado un gol ninguno de ellos hasta hace un par de semanas. Comprendiendo la que es la realidad, Hoyle reafirmó a David Wagner en su puesto. Pero desafortunadamente Jason Puncheon (el único fichaje de este mes de enero) no parece que vaya a despertar a nadie.

9. Desde los arbustos

El gran terremoto del fin de semana sucedió antes de que se tocase un balón. Marcelo Bielsa, “el loco”, fue el gran protagonista cuando aclaró que todas las informaciones eran correctas: había enviado a un miembro de su cuerpo técnico a Derby para observar los entrenamientos del Derby County (o “Country”, como diría Bielsa) antes del anticipado partido que mediría a éstos con el Leeds (2-0 final para el Leeds). Desde un lugar público, todo sea dicho. No se imaginaría Don Marcelo la que se montaría cuando tomó aquella decisión. Una práctica de lo más habitual en Argentina y Sudamérica, como bien resaltaron tanto él como Pochettino cuando se les preguntó individualmente acerca de ello. Pero no en Inglaterra, donde se inventó el fútbol y, aparentemente, las normas éticas que le acompañan. Como bien apuntaba Tim Vickery de ESPN, periodista inglés pero residente en Brasil desde hace muchos años: “Si espiar a la oposición puede ser visto como una típica ardid sudamericana, hay pocas cosas tan característicamente inglesas como una indignación moralista por parte de la prensa. El fútbol sigue siendo un idioma que todos hablamos pero con diferentes acentos”. No puedes argumentar que es trampa sólo porque aquí “nunca se hace”.

10. Cero disparos a puerta, dos goles a favor

Lo mejor para el final. Indiscutiblemente lo mejor de la 22ª segunda jornada de la temporada 2018-2019 de la Premier League: el Burnley ganó un partido por 2-1 sin disparar ni una vez a puerta. Tomemos un momento, o dos, o tres, para apreciar la fabulosa magnitud de tal hazaña, porque es lo mínimo que merece. Que fuese contra el Fulham no hace más que mejorarlo. Un equipo tan aplastantemente lógico que al final dejó de serlo. ¿Más de cien millones invertidos en fichajes en un verano? Salvación segura. Pues no. Aquí pasó lo mismo. ¿Tres goles en un partido y todos marcados por ti? Victoria segura. Pues tampoco. Se adelantaron en el marcador a través de un auténtico golazo de André Schurrle; una pequeña ventana hacia una vida mejor, la que creyeron comprar en verano en Schurrle y en tantos otros. Pero en Turf Moor, donde los sueños van a morir una muerte lente -y mojada y fría-. Al igual que el Fulham se adelantó, se empató con un gol en propia puerta de Joe Bryan. Y finalmente, se remontó a sí mismo con un gol en propia puerta de Denis Odoi. Autores de tres goles y de una derrota por 2-1. Una pequeña gran maravilla para la historia del fútbol.

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