10 reflexiones tras la jornada intersemanal
Jornada esclarecedora en la Premier League, tanto por arriba como por abajo. Ya tenemos campeón y un par de descendido. Pero todavía quedan unas cuantas sorpresas por desvelar.

1. Una jornada para clarificar… pero no tanto

Nos acercamos al final. El fin de semana se disputará la trigésimo segunda jornada de la Premier League y comenzamos a tener algunas certezas. Para empezar, el Chelsea se proclamará campeón de liga tras el triunfo por 2-1 ante el Manchester City. Los Blues tienen siete puntos de ventaja sobre el Tottenham, ya su único perseguidor. Para perder la liga, los Spurs deberían ganar sus ocho últimos partidos y el Chelsea debería perder dos y empatar otro. Complicado. Por abajo, Sunderland y Middlesbrough están condenados tras sumar una nueva derrota. Hasta aquí las certezas. En el aire queda quien se llevará los dos puestos restantes de Champions League. Liverpool, Manchester City, Arsenal y Manchester United están en un pañuelo y cualquiera de ellos puedo lograrlo. Lo mismo sucede con el último puesto de descenso. Aunque el Swansea parece tener muchas papeletas, West Ham, Crystal Palace y Hull están lejos de estar salvados. Ambas peleas, por arriba y por abajo, prometen llegar a la última jornada.

2. ¿Cómo demonios hemos acabado aquí?

A mediados de febrero, el West Ham ocupaba una cómoda novena posición con 31 puntos. El equipo parecía destinado a una tranquila recta final de liga, más orientada a preparar la próxima temporada que a preocuparse por los devenires de esta. Pero desde entonces, el West Ham ha sumado solo dos puntos más, lo cual ha provocado que estén ya a cinco puntos del descenso. La semana pasada, la junta emitió un comunicado respaldando a Slaven Bilic, cuyo trabajo está siendo cada día más cuestionado. Su equipo suma cinco derrotas consecutivas, incluyendo un contundente 3-0 ante el Arsenal este miércoles. Una derrota el sábado en casa ante el Swansea les situaría a solo dos puntos de la catástrofe. La pésima gestión del caso Payet, la fragilidad del único goleador de la plantilla, Andy Carroll, y los constantes tumbos de Bilic han acabado sumiendo al equipo en el caos.

3. Las extrañas decisiones de Guardiola

El Manchester City afrontaba en Stamford Bridge su última posibilidad de engancharse a la liga. Una victoria en el feudo del Chelsea les habría colocado a ocho puntos faltando ocho jornadas. Hace cinco años exactamente, en 2012, el City estaba a ocho puntos del Manchester United a falta de solo seis. Y lo lograron. Pero este equipo parece haber dejado de confiar, comenzando por su entrenador. En Londres, Guardiola alineó de inicio a jugadores como Vincent Kompany o Fabian Delph. El primero regresaba a los terrenos de juego tras casi tres meses de baja por lesión. El segundo jugó su primer partido como titular en liga de la temporada. En los últimos minutos entró Nolito, que no jugaba en liga desde hacía un mes. La sensación es que Guardiola dio la liga por perdida tras empatar el domingo en el Emirates y decidió que era más fácil ganar en Sunderland el domingo que el miércoles en el Bridge. El City cayó como era previsible y ahora el problema ya no es ganar la liga sino clasificar para la Champions League. Aunque tiene un calendario propicio, todavía debe recibir en casa al Manchester United. Una derrota en el derbi podría complicar mucho sus opciones de participar en la próxima edición de la máxima competición continental.

4. Total eclipse de Mee

El Burnley logró una necesaria victoria el martes ante el Stoke que le permitió romper una racha de siete partidos sin ganar que le había acercado peligrosamente del descenso. George Boyd marcó el tanto de la victoria tras una asistencia de Jeff Hendrick y eclipsaron otro magnífico partido del defensa central inglés Ben Mee. Su compañero de zaga, Michael Keane, ha sido convocado recientemente a la selección por Gareth Southgate y ha acaparado los elogios a las prestaciones defensivas del Burnley, un equipo que ha encajado solo cinco goles más que el Liverpool. Mee ha sido posiblemente el mejor jugador de los Clarets esta temporada. Formado en el Manchester City de su ciudad natal, tuvo que buscarse la vida en el Burnley con solo 21 años pero desde su llegada se convirtió en un pilar defensivo del equipo, con el que ha logrado dos ascensos a la Premier League. A sus 27 años, Mee está en la cima de su carrera. Equipos como Liverpool, West Ham o Southampton quizás deberían comenzar a olvidarse de Michael Keane y comenzar a echar un vistazo a su pareja.

5. Niang halla su lugar en el mundo

Cuando M’Baye Niang llegó al Watford en enero cedido por el Milan, muchos dudaron de que el periplo del francés se saldara satisfactoriamente. El atacante formado en Caen se ha ganado la reputación de ser un tipo pendenciero, excéntrico y con poca afición al trabajo duro. Y cierta carencia a lanzarse por los tejados, claro. Pero esas dudas han tardado dos meses en disiparse. En Watford, Niang se ha erigido en el mejor jugador del equipo y sus dos goles y dos asistencias en ocho partidos le han valido para instalarse como una pieza clave en el once. Si Walter Mazzarri (o quien le sustituya en verano, estamos hablando de los Pozzo aquí) logra mantenerle centrado, el Watford debería considerar seriamente la opción de transformar la cesión en un traspaso.

6. Pólvora mojada

El Manchester United es el segundo equipo que más dispara contra la portería rival en la Premier League (17,2 veces por partido) pero solo es el octavo en goles a favor. El Bournemouth ha marcado más goles en liga que el equipo de Mourinho. Ante el Everton, se repitió la historia una vez más. El United disparo 18 veces contra la portería de Joel Robles pero solo vez capaz de marcar de penalti en el tiempo de descuento. Ni siquiera el regreso de Zlatan Ibrahimovic fue suficiente para hallar el camino del gol en el tiempo reglamentario. Sin contar al sueco, el once inicial del Manchester United ante el Everton suma siete goles (tres de Marcus Rashford y uno de Daley Blind, Marouane Fellaini, Marcos Rojo y Jesse Lingard). En la recta final del partido, con el reloj apremiando, el ataque del United fue caótico y confió casi de forma exclusiva en centros laterales para Ibrahimovic, Fellaini o quien pasara por allí. Mourinho debe encontrar un plan para vencer la resistencia de equipos como el Everton, que se atrincheran en su área, que vaya algo más allá de bombardear al rival con misiles tierra-aire.

7. Vardy y su party

En la previa del partido ante el Sunderland, Craig Shakespeare confesó que Nigel Pearson y él tuvieron que convencer a Jamie Vardy de que no abandonara el fútbol para irse a trabajar de relaciones públicas a Ibiza tras una difícil temporada de debut en el Leicester. Aquel momento resultó crucial en la consecución de la liga de los Foxes la temporada pasada y en el resurgimiento del equipo en esta tras la marcha de Ranieri. Con Shakespeare, el Leicester suma seis victorias en otros tantos partidos. En ellos, Vardy ha marcado cinco goles y dado dos asistencias. El delantero inglés ha recuperado su mejor versión gracias al regreso al plan de juego del curso pasado. Es decir, lanzar balones largos a la espalda de la defensa rival inmediatamente tras recuperar el esférico. Vardy no es un estilista o un virtuoso del fútbol. Pero corre mucho, muerde y dispara a la que tiene una oportunidad. Y con eso le basta para ser uno de los delanteros más letales de Europa cuando el equipo se pone a su servicio.

8. El Arsenal emprende su remontada anual

El Arsenal venció con comodidad al West Ham por 3-0 tras una primera parte anodina pero una segunda avasalladora. Mesut Özil fue el mejor de su equipo con un gol y una asistencia y parece recuperar su mejor versión cuando encaramos la recta final. Con la victoria y el resto de resultados de una jornada propicia, el Arsenal vuelve a depender de sí mismo para entrar en los puestos de Champions League. El calendario se antoja complicado, con un derbi en White Hart Lane y un encuentro ante el Manchester United en el Emirates, además de visitas a estadios que tradicionalmente se le han complicado a los Gunners, como Selhurst Park o el Bet365 de Stoke-on-Trent. Pero el Arsenal parece haber dejado atrás lo peor con la goleada ante los Hammers. Así que nos hallamos de nuevo sumergidos en el círculo virtuoso anual del Arsenal. Los Gunners acabarán cuartos en liga, ganarán la FA Cup, las aguas se calmarán en el Emirates, Arsène Wenger renovará por dos temporadas y el próximo agosto volverán las protestas tras perder 0-1 en casa ante el Watford en la primera jornada de la Premier League 2017-18. Hay pocas cosas tan predecibles como el Arsenal.

9. Las prisas de Klopp

Solo siete minutos tardó el Bournemouth en adelantarse en Anfield gracias al regalo de Giorginio Wijnaldum, que en su intento por ceder al balón a su portero acabó entregándoselo a Benik Afobe para que pusiera el 0-1. Los Reds lograron remontar con sendos goles a un lado y otro del descanso pero los Cherries acabaron empatando al borde del minuto 90. Para entonces, ya hacía casi media hora que Jürgen Klopp había hecho su único cambio del partido, al dar entrada al central Joel Matip por el mejor jugador de su equipo, Philippe Coutinho. El cambio no solo dejó al Liverpool sin su faro atacante (especialmente considerando que tampoco estaba el lesionado Sadio Mané) sino que retocó el sistema para juntar tres defensas centrales más la presencia de Lucas Leiva en el medio centro. Klopp quiso amarrar la ventaja pero lo hizo demasiado pronto y acabó invitando a la presión del Bournemouth, que acabó marcando después de que los jugadores del Liverpool fueran incapaces de sacar de su área un balón que se paseó durante varios segundos y rebotes. Para colmo, Klopp fue incapaz de reaccionar tras el 2-2, a pesar de que todavía se jugaron más de cinco minutos. Daniel Sturridge vio desde el banquillo cómo el Liverpool tropezaba por enésima vez en liga ante un equipo modesto.

10. Demasiado poco, demasiado tarde

En menos de una semana, el Middlesbrough se jugaba todas sus opciones de salvación en sendos duelos directos en Swansea y Hull. En Gales, el Boro empató sin goles, un resultado aceptable siempre y cuando lograran ganar en Hull. El equipo de Steve Agnew llegaba a la cita tras haber anotado solo un gol en sus anteriores seis partidos de liga. Unos registros que lograron doblar, anotando nada menos que dos veces. Lástima que, para una vez que hallan la portería rival (¡y dos veces nada menos!), encajan cuatro goles. Sí, el Boro perdió por 4-2 y dilapidó sus opciones de salvación, de por sí escasas. La teoría de la manta jamás ha encontrado plasmación real como la del Boro. Ya saben, la manta es demasiado corta y cuando te quieres tapar la cabeza, descubres los pies. Y cuando te quieres tapar los pies, descubres la cabeza. En su intento por hallar la portería rival, el Boro abandonó la suya y se encontró con cuatro goles por primera vez en toda la temporada.

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