Abramovich y la patente de Benítez
El Chelsea afronta esta temporada con el equipo más español de la historia de la Premier League desde el Spanish Liverpool. Buena parte de la culpa la tiene el magnate ruso más famoso del fútbol, que se ha gastado en ocho años la friolera de 380 millones de euros en jugadores ibéricos.

Los octavos de final de la Champions League enfrentaron al Real Madrid y al Liverpool hace ya una década. Los blancos vivían tiempos convulsos, incapaces de competir con un Barça de Pep Guardiola que empezaba a despegar. Pese a su precaria situación, el presidente madridista Miguel Ángel Boluda era optimista ante la eliminatoria: "Va a ser un chorreo, un chorreo, aquí ganaremos 3-0 y allí 1-2", llegó a decir a la prensa en la previa del choque. La plantilla del Madrid, más consciente del potencial de los Redsa, evitaba un pronóstico.

El resultado de la eliminatoria fue desastroso para los Blancos. El Liverpool arrasó en Anfield y le endosó cuatro goles gracias a la mano de Rafa Benítez. El entrenador madrileño había llegado en 2004 a la ciudad de The Beatles y desde el principio apostó por los futbolistas españoles. Seis de ellos contribuyeron a derrotar al Real Madrid en aquella ocasión. Xabi Alonso era el director de la orquesta, Fernando Torres discutía el balón de oro a Lionel Messi y Cristiano Ronaldo, Álvaro Arbeloa se batía el cobre incansablemente desde la banda, Pepe Reina era un auténtico guardián de la portería, Albert Riera aportaba más clase a las combinaciones devastadoras de los Reds, y Emiliano Insúa (un futbolista nacido en argentina pero con pasaporte comunitario gracias a un abuelo español) era un aplicado lateral en proceso de formación. El buen hacer de este grupo entusiasmó, primero a Luis Aragonés y después a Vicente Del Bosque. Así, los chicos de Benítez se convirtieron en fijos en las convocatorias de la Selección Española. El primer Mundial que ganó España contaba con cuatro de los seis citados: Reina, Arbeloa, Alonso y Torres; Riera no pudo acudir por lesión e Insúa representaba a Argentina. 

Después de unos años observando el éxito de los jugadores españoles, Roman Abramovich decidió entrar en escena. A principios de 2011, el presidente del Chelsea empezó a importar futbolistas hispanos a Stamford Bridge siguiendo la estela de Benítez. El primero en llegar fue Fernando Torres, procedente del Liverpool. El magnate ruso pagó 58,5 millones por el Niño y desde entonces no ha parado. En ocho años ha fichado a diez futbolistas españoles, gastándose en ellos la escalofriante cifra de 380 millones de euros. Los tres fichajes más caros de toda la historia del fútbol español han sido desembolsados por los Blues. Kepa y Álvaro Morata comparten la primera posición con 80 milones y Torres completa el podio. "No le pongas precio a tus sueños", debió pensar el patrón del Bridge. 

La apuesta de Abramovich le obligó a traerse Londres a Rafa Benítez, el creador de la patente, a finales de 2012. El técnico implantó su filosofía para adaptar a los españoles al juego británico durante su corta estancia en la capital inglesa. Pese a ello, su juego caló en la dirección deportiva del los londinenses. El proceso de importación continua a día de hoy: Maurizio Sarri disfruta de seis pata negra en el vestuario: Kepa, César Azpilicueta, Marcos Alonso, Cesc Fábregas, Pedro y Álvaro Morata. El técnico napolitano ya posee el máster de entrenar a españoles: durante su etapa en San Paolo había reemplazado a Benítez y se encontró con Reina, Raúl Albiol y José Callejón; piezas imprescindibles de su Nápoles. Algo parecido está sucediendo ahora en Stamford Bridge donde Kepa, Marcos Alonso y Azpilicueta son titulares indiscutibles mientras que Morata y Pedro alternan titularidades con suplencias, aunque participan activamente, a diferencia de Fábregas. El blue está en un claro declive que contrasta con la plenitud de N'Golo Kanté, Ross Barkley y Jorginho, quienes están, sin lugar a dudas, en el mejor momento de sus carreras deportivas.

El equipo de Sarri zarpa como colíder de la Premier junto a City y Liverpool. Pese a estar en lo más alto, lo que más ilusiona del Chelsea es su juego. Después de muchas temporadas en las que primaba el sentido táctico, el napolitano ha cambiado el rumbo: ahora el balón es lo más importante. Algo que agradecen Pedro y Morata, acostumbrados a jugar en equipos con amplios porcentajes de posesión. Así, los delanteros están en contacto permanentemente con el esférico y llegan al remate con los pies calientes. Justamente, ese fue uno de los motivos por los que su efectividad se vio frenada la pasada temporada. El caso de Pedro es particularmente sorprendente: en lo que va de Premier lleva solo un gol menos que en toda anterior. Si sigue por esta senda sería difícil que Luis Enrique no le convocara para alguna lista de la Roja. Una selección española a la que el Chelsea es el segundo club que más jugadores aporta, solo por detrás del Real Madrid. 

Igual que sucedió con el Spanish Liverpool en la etapa gloriosa del Mundial y las dos Eurocopas consecutivas, el éxito de España en los próximos torneos estará ligado, en buena medida, al Chelsea. Por ahora, todo son buenos augurios. Los Blues cuentan exactamente con el mismo patrón que los Reds de hace diez años: seis jugadores españoles y cuatro de ellos habituales en la Roja. ¿Casualidad? Buena pregunta para el señor Abramovich.

 

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