Ahora no me ves
Mesut Özil ha encantado, ha decepcionado, ha frustrado, ha confundido, ha fascinado; ha hecho tantas cosas... Pero con los años pasando, con seis ya a sus espaldas como jugador del Arsenal, nadie sabe hacia dónde va esto. Esta relación que ya era complicada entre él, su figura conceptual y el club y que con Unai Emery no ha hecho más que complicarse más todavía.
A pesar de todo, la huella de Mesut Özil es indiscutible

Miradas de incredulidad, desilusión, insultos, decepción. Muchas personas se han sentido identificadas con estos términos al ver jugar a Mesut Özil. El gunner prometía ser uno de los mejores centrocampistas del mundo ya desde sus primeros pasos en Alemania, en el Schalke 04 y el Werder Bremen. Tras deslumbrar en el Real de Madrid, el Arsenal le fichó para que dinamitase la Premier League. Tenía un objetivo: levantar al Emirates Stadium de sus asientos cada fin de semana. Pero aquel emotivo actor se ha convertido en un artista incomprendido.

El arte no solo está en los museos o en los teatros. Está en las calles, es el músico anónimo de un rincón de tu ciudad, o el que toca en el metro. Pero los artistas, como Özil, también llenan estadios de fútbol. O al menos eso es lo que hacía. El actor alemán, obviando su pasado, ha mutado en un Joker que desea que todo el mundo sepa de su existencia. Es Gatsby y todo lo que se generó a su alrededor, mientras que todos nosotros somos asistentes a sus fiestas semanales fingiendo no saber nada. El gunner ha pasado de ser uno de esos jinetes, capaz de ilusionar a toda una ciudad, desde sus azoteas y con sus trucos, a desvanecerse y volverse irreconocible, fantasmagórico.

En 2013, el Arsenal de Arsene Wenger fichó a Özil por algo más de 40 millones de libras. Se convertía, entonces, en el fichaje más caro de la historia de los londinenses norteños. Desde entonces, el centrocampista de origen turco tan sólo ha tenido una lesión grave. Fue en la temporada 2014/15, a raíz de una rotura del ligamento de la rodilla. Aun así, se ha perdido más de un centenar de partidos a causa de pequeños contratiempos que le han ido frenando la progresión. Su primer año en el Emirates fue muy positivo, superando las diez asistencias de gol en Premier League y jugó un total de 42 partidos. El verano de 2014 se coronó campeón del mundo con su selección y fue una de las piezas más importantes del conjunto de Joachim Löw, lo jugó prácticamente todo. Su mejor temporada fue la 15/16, donde llegó a los 20 pases de gol, la que debió ser "la temporada" del Arsenal, pero en la cual cayeron finalmente en la carrera contra el Leicester. Durante las dos siguientes, los números de Özil bajaron, sin embargo no fue hasta la temporada pasada que, pese a disputar 35 partidos, su rendimiento fue atronadoramente pobre.

Hace unos años, Football Leaks filtró detalles del contrato que firmaron Real Madrid y Arsenal. En este, destacaba una opción de recompra por parte de los blancos en caso de que el Barcelona se interesase en el alemán. Entonces, Florentino Pérez tendría 48 horas para igualar o mejorar la oferta de los blaugrana. Además, si el Arsenal vendiese a Özil a un club de La Liga por más de 50 millones, el Madrid recibiría una tercera parte del traspaso. A día de hoy, es más probable que los londinenses vuelvan a apostar por Wenger, y que éste llegue al Emirates con Nicklas Bendtner y Per Mertesacker como refuerzos, que cualquier equipo del mundo -entran en el término “equipos” clubes chinos, árabes o estadounidenses- paguen decenas de millones por Özil.

Tampoco podemos negar que el alemán no haya hecho nada durante el último año. Entre otras cosas, ha fundado un equipo de Fifa y se ha metido en medio de una pelea entre bandas. En agosto del año pasado, Özil creó un conjunto para competir en uno de los videojuegos más populares del mundo. Tras horas pensando en hipotéticos nombres para su equipo, barajando centenares de opciones, estrujándose los sesos hasta el límite, se decantó por un ingenioso “Team Özil”. Más adelante, el nombre mutó a “M10 eSports” y apostó, también, por competir en el Fortnite. De acuerdo con varios periódicos británicos, el centrocampista se enganchó a este videojuego. Según las estadísticas registradas en un portal digital, vinculadas a su cuenta, Özil habría disputado más de 5200 partidas que, si multiplicamos por una duración aproximada de 20 minutos cada una, corresponden a 1740 horas. O lo que es lo mismo, 72 días. El periódico alemán Bild explicó que su sedentarismo le ralentizó la recuperación de unas molestias en la espalda. El mago cambió la varita por el mando.


"Tras horas pensando en hipotéticos nombres para su equipo, barajando centenares de opciones, estrujándose los sesos hasta el límite, se decantó por un ingenioso 'Team Özil'. Más adelante, el nombre mutó a 'M10 eSports'"

Otro de los casos mediáticos sucedió durante los primeros días de la presente temporada. Un par de personas intentaron atracar a Özil, que estaba con su buen amigo Sead Kolasinac. Sin embargo, fue Kolasinac quien intimidó a los asaltantes, que terminaron huyendo. El Arsenal decidió apartar del equipo a ambos futbolistas “por su seguridad”. No obstante, algunos rotativos ingleses explicaron que el intento de atraco no sentó bien a otro grupo del norte de Londres, quienes quisieron defender a los gunners. Ni se confirmó ni tampoco se desmintió que ese grupo estuviese dirigido por el propio Kolasinac. Por suerte, ambos pudieron estar a las órdenes de Unai Emery al cabo de unos días. No es que en el caso Özil se notase, pero ya nos entendemos.

En agosto, el Arsenal se plantaba con serias opciones no sólo de acabar en posiciones de Champions League, sino de optar al tercer puesto. Debía ser el año de consolidación del proyecto de Emery, para dejar atrás definitivamente la etapa de Wenger. Sin embargo, la desaparición de Özil no ha sido un problema aislado. Laurent Koscielny, capitán del club, abandonó Londres de mala forma. Tras nueve temporadas, el francés se negó a viajar en pretemporada a los Estados Unidos y terminó fichando por el Girondins de Burdeos. El clima de inestabilidad se reprodujo con el incidente de Granit Xhaka hace apenas unas semanas. Siendo sustituido, la afición gunner silbó al centrocampista y este se quitó la camiseta.

Nicolas Pépé, fichaje estrella del Arsenal este verano y el más caro de su historia, no está teniendo el rendimiento esperado. Caso similar al de David Luiz, que -oh, sorpresa- no está resolviendo los crónicos problemas defensivos del Arsenal. El sorprendente Sheffield United (9) ha encajado prácticamente la mitad de goles que el propio Arsenal (17). Pero, respecto a Özil, Emery sigue mostrándose confiado. El técnico explica que “tiene características muy positivas para el equipo. Cuando está disponible y es regular es un futbolista importante, le necesitamos”. Le costará expresarse en inglés, pero Emery sabe matizar bien sus declaraciones.

Una (otra) pancarta en el Emirates
La masa social que sigue con fanatismo a la figura de Özil es superior a la de no pocas micronaciones (Bryn Lennon/Getty Images)

Mesut Özil es un actor a la espera de un gran papel. Somos Leonardo Di Caprio en Shutter Island tratando de buscar explicaciones. Esperamos un giro tarantiniano en el que Özil podría plantarse en el Emirates Stadium con un lanzallamas, que sería motivo de peso suficiente para creer en su regreso. De momento, como en Origen, la peonza sigue girando.

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