Amor a distancia: Los Diablos Rojos
No hay una relación sentimental más fuerte que la que tiene un aficionado con su club de fútbol. Aunque haya miles de kilómetros de distancia y una cultura totalmente diferente. Empezamos "Amor a distancia", una serie de artículos en los que repasaremos la relación de los hispanohablantes con su club inglés favorito, y, cómo no podía ser de otra manera, vosotros sois los protagonistas.

Con veinte títulos ligueros y considerado como el club más valioso del mundo según el estudio Football Money League de Deloitte, el Manchester United se erige como una de las marcas más potentes en el mundo del fútbol. Durante los tiempos de Sir Alex Ferguson, el club ha llegado a todos los rincones del planeta y se calcula que su masa social está por encima de los setecientos millones de aficionados. Cifras que, además, se consolidan con un Old Trafford siempre a rebosar. Empezando su aventura como Newton Health LYR Football Club en 1878, la entrada al siglo XX supuso el cambio a Manchester United y, con este, su mote: the Red Devils. O como muchos hispanos lo llaman: los Diablos Rojos.

En países como Ecuador, México o España encontramos múltiples peñas dedicadas al club y no es para menos, pues su camiseta ha sido vestida por jugadores de distintos países hispanohablantes como Antonio Valencia, Javier “Chicharito” Hernández o David De Gea. La primera razón para tal cantidad de aficionados hispanohablantes la encontramos precisamente en estos nombres. Jugadores como Valencia o Chicharito que han representado al Manchester United a la par que a su combinado nacional, consiguiendo así arrastrar a prácticamente a una generación a Old Trafford. “Ver a Chicharito triunfar fue uno de los momentos de mayor orgullo”, relata Arturo, hincha mexicano.

A su vez, hay otros hinchas que en vez de aficionarse al Manchester United por un jugador de su país, se aficionaron por jugadores de la talla de Cristiano Ronaldo, Wayne Rooney y compañía. Comprobar por sí mismos las maravillas que se hablaban de estos jugadores hizo que muchos quedasen encandilados por el Manchester United.

Javier Hernández "Chicharito" y Antonio Valencia celebrando un triunfo con el Manchester United (Michael Regan/Getty Images).

Pero antes de esta generación, hay otra que quedó encandilada por los Fergie's Fledglings y los demás jugadores de esta quinta. Ryan Giggs, David Beckham o Paul Scholes hicieron las delicias de unos jóvenes que ahora son Red Devils adultos. Uno de estos es Ian Kiil, un aficionado venezolano que, al vivir en Dinamarca la Eurocopa que ganó el país nórdico, quedó prendado por Peter Schmeichel, legendario portero del Manchester United. Esa afición por el arquero se extendió al equipo de Old Trafford a finales del siglo XX, haciendo lo imposible y aliándose con la suerte para ver al Manchester United desde Venezuela. Tras años siguiendo al United, pudo asistir a un partido en Old Trafford. “Fue un sueño para mí. Para los que venimos de Latinoamérica es aún más inolvidable, porque la distancia los hace lugares inalcanzables, imposibles. Como esa actriz perfecta de Hollywood que ves en las películas a miles de kilómetros de distancia, que jamás soñarías con conocer y de repente la tienes frente a frente. Al igual que cuando escuché el cántico U N I (You and I) - T E D. No podía creer que algo que oía tantas veces por televisión lo pudiera cantar como uno más”,  nos contaba Ian por correo electrónico.

Además de jugadores que representan su país o que simplemente encandilasen a sus aficionados por su talento, hay un motivo más evidente para seguir a los Diablos Rojos: su grandeza. El Manchester United dominaba en Inglaterra y durante los años en que el fútbol inglés no era muy seguido por televisión, las cadenas solo proyectaban los partidos más populares, por lo que era habitual que el conjunto dirigido por Sir Alex Ferguson tuviera constancia en la parrilla televisiva. Para Leonardo Gualdo, hincha ecuatoriano, “ver al United es una constante sucesión de flashbacks a la niñez. Recordar cuando pusieron televisión por cable en casa a los ocho años, y levantarse una mañana de sábado cualquiera del 2004 a ver un poco de fútbol. Ver a Van Nistelrooy, Saha, Giggs o al colorado Scholes”. La restricción que suponía emitir un partido y las dificultades por el horario -en Ecuador o México son seis horas menos que en Inglaterra- no impidieron la creación de toda una legión de aficionados como Leonardo que añora las retransmisiones de Juan Manuel “Bambino” Pons o Christian Bozo.

Una de las transmisiones que ha quedado grabada a fuego en cualquier Diablo Rojo fue la de la final de la Champions League de 1999 ante el Bayern de Múnich. Aquel día, Ferguson y sus muchachos consiguieron gobernar en Europa gracias a una remontada que enamoró a más de uno. “En mi país el fútbol no es gran cosa así que imagínate en el 99. Ese mismo año fui a mi primer campamento de verano de fútbol y todos hablaban del Manchester United mientras yo no sabía siquiera que Manchester es una ciudad. Desde ese momento fue creciendo mi amor por el equipo, aguantando en las buenas y en las malas”, comentaba Pashy Cuevas, de República Dominicana. No solo la final de 1999 conquistó a muchos aficionados en todo el mundo, ya que la final de 2008 ante el Chelsea también creó una hornada de fanáticos (y de risas por el resbalón de Terry). “Aquella final es el mejor recuerdo que tengo del Manchester United”, afirmaba Camilo Solano.

La era de Ferguson al frente del club supuso una cantidad ingente de títulos, pero quizás el rasgo más definitorio de aquel Manchester United era la actitud del equipo. Los Red Devils hacían honor a su apodo, siendo un conjunto lleno de ambición y garra. Precisamente de esto se quedaron prendados aficionados como Rodrigo Zerpa, un buen amigo de esta página que incluso nos mandó un archivo Word con su historia. Este venezolano de 22 años recuerda con cariño una derrota del Manchester United ante el Arsenal donde los de Ferguson mostraron, pese a la derrota, una intensidad que enganchaba a cualquier futbolero. “Ver a ese equipo de locos fue lo que finalmente me llevó a seguir semana tras semana al United, me sentía identificado con el ímpetu del equipo” , afirma Zerpa.

Teddy Sheringam anotando el gol del empate en la final del 99 (Ben Radford/Allsport).

Las redes sociales son otro de los puntos que algunos aficionados destacan. Con más de medio millón de seguidores en Twitter y la página web oficial del club disponible en español, es uno de los medios que utilizan para seguir al club. Ferran Gutiérrez, de España, explica como “el tener información en castellano me ayuda a estar en contacto con el día a día del equipo. Intento leer la prensa inglesa, pero el hecho de que ofrezcan la página web en español me ha ayudado, y como a mí estoy seguro que a muchos otros”.

Otra gran razón por la cual hay afición por los Red Devils es, como no podía ser de otra manera, la familia. Esa gente que nos ve crecer mientras aguantan nuestra pasión desmedida por el fútbol tiene también mucha culpa de haber elegido al Manchester United. Ya sea por un regalo puntual o por ver algo de fútbol con su hijo, la pasión pasa de una generación a otra. “Mi padre trabajaba con ingleses y un día me trajo una camiseta del Manchester United. Sobra decir que pese a los años aún la conservo”, nos comentaba Kiil. Otros tantos de vosotros no habéis heredado esa pasión del Manchester United de vuestros padres, sino del escalón superior en el árbol genealógico: los abuelos. “Mi abuelo tenía una camiseta del Manchester United en su casa. No sabía de que equipo era, pero tras la final del 99 lo tuve claro. Cuando quise tenerla, mi abuelo la había perdido, pero mi fanatismo ya había nacido”, nos comentaba un chileno llamado Cristian por Twitter.

Texto aparte, pese a estar su historia relacionada con la familia, merece el mexicano Yaniv Bar. Su padre, israelí, emigró a México y allí nació Yaniv. Pese a que su padre no era aficionado al fútbol, Yaniv empezó a darle patadas al balón siguiendo la tradición del país norteamericano. "Él no sabía nada del fútbol de aquí [de México], así que su manera de acercarse a mí en relación al futbol fue hablándome del único equipo que conocía, el Manchester United", recuerda Yaniv. A partir de ahí, padre e hijo se levantaban todas las mañanas en las que jugaban los muchachos de Ferguson, estableciendo así una hermosa tradición. Juntos vivieron alegrías y tristezas como la final de la Champions de 2009, que aunque Yaniv la recuerda con un sabor amargo por la derrota, no puede dejar de mirar aquel partido con cierta nostalgia. "Actualmente, aunque mi papá ya no esté, el Manchester United sigue siendo mi mayor pasión", comentaba Yaniv.

Algunos de vosotros tuvisteis la suerte de ir a Old Trafford. Arriba: Cristian Oliveros y Rubén Ramos. Abajo: Nicolás León.

Los videojuegos son algo que suele estar asociado a la juventud y a la infancia, aunque hoy en día juega cada vez más gente. Precisamente jugar a videojuegos en la juventud ha hecho que más de uno se enamorase del Manchester United. “En el FIFA 2000 jugué un partido aleatorio y me tocó el Manchester United. Vi que era sencillo anotar goles con Yorke y Cole y no cambie más. Poco después llegó a casa la televisión por cable y comencé a seguir los juegos los fines de semana en la mañana y no hubo vuelta atrás. Ya son 18 años de ser Red Devil”, nos comentaba Emilio Medina por Twitter. Ya sea en el FIFA o el PES de turno, los Diablos Rojos son uno de los equipos favoritos de todo jugador que se precie debido a la gran cantidad de estrellas que tienen en la plantilla: de Rooney y Cristiano Ronaldo hace unos años a esa fusión de futbolista y tanque dentro de un videojuego llamada Paul Pogba.

Pese a que el equipo de sus amores juega a unos cuantos miles de kilómetros y solo unos pocos consiguen ir, ya sea rompiendo la hucha o mudándose a la misma ciudad, hay otros hinchas que montan desde su lugar de origen su propio Old Trafford. Ya sea pagando religiosamente la membresía del club o cancelando todos sus planes los días de partido, la distancia y las diferencias culturales no impiden que se sientan como uno más. “Geográficamente son países que se encuentran bastante lejos. Además, la cultura es distinta, pero no veo razón por la que no podamos identificarnos con este maravilloso club” nos comentaba orgulloso por Twitter Fran Jiménez, hincha ecuatoriano.

Algunos aficionados han querido ir más allá, ya que no les bastaba con vivir al Manchester United solos, sino que querían agruparse con otros Diablos Rojos. Ya sea en España, Chile o en cualquier lugar donde se siga al United, los Diablos Rojos han preferido unirse ante la distancia. Uno de ellos es Adalidh Aguilar, de Nicaragua, que junto con unos amigos, ha creado una peña. Por correo nos cuenta cómo el fan club se fundó el 15 de enero de 2017 y reúne a unos veinte miembros. “Tenemos miembros que apoyan al Manchester United desde más de 10, 15 y 20 años, así como miembros (niños) cuyo amor por el club fue inculcado por sus padres y nos acompañan a alentar al Manchester United cuando nos reunimos”, relata.

Aficionados chilenos del Manchester United (Gustavo Silva).

Su labor no se queda en ver reunirse para ver los partidos del Manchester United, ya que también se reúnen para hacer labores sociales. “Hemos contribuido a causas sociales como donativos para una operación de un amigo que padecía una enfermedad casi terminal, donativos a damnificados de la tormenta tropical que azotó el sur de Nicaragua y estamos planeando hacer una recolecta para donar a un refugio de niños”, cuenta Adalidh.

Entre tanta historia relacionada con el Manchester United hemos tenido que dejar alguna de ellas fuera. Pese a ello, agradecemos la participación de todos y cada uno de los Diablos Rojos que quisieron compartir con nosotros un pedazo tan importante de su vida como es el amor por un club de fútbol. Todas estas historias eran más o menos emotivas, pero quizás ninguna supere a aquel correo que decía algo como “no tengo una gran historia con el Manchester United, pero soy fan jaja un saludo”. En próximas ediciones quizás llegue alguna que nos encandile más.

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