Anulación mutua
Watford y Middlesbrough priorizaron no perder y el espectáculo sufrió por ello. Se blindaron, se contrarrestaron los unos a los otros y ambos ataques estuvieron por debajo de lo deseado haciendo gala de las carencias que llevan mostrando a lo largo de la temporada. Pero a los dos les bastó para sumar un punto en el día en el que todos recordaban a Graham Taylor.

No se puede decir que estos dos conjuntos no avisaron. Tampoco dieron un partido para el recuerdo en el partido que les enfrentó en la primera vuelta del campeonato. Un golazo del griego Jose Holebas despuntó en un partido de juego espeso y falto de creatividad. La narrativa se asemejó en este segundo asalto, a excepción de por el golazo. O de por un gol, a secas. El Middlesbrough demostró una vez más ser uno de los que equipos que mejor gestionan sus posesiones y que mejor defienden de toda la liga. La pelota la mueven siempre con criterio y no son irresponsables con él. Sin embargo, esto les lleva demasiadas veces a ser excesivamente planos en el apartado ofensivo. Para empezar, por evitar que el Watford les volviese a ganar la partida, Aitor Karanka readaptó a su equipo. Estrenó el esquema 1-3-1-4-2 de tres centrales, algo que no había hecho en toda su trayectoria en Inglaterra, para responder con su misma fórmula a un Watford fijo en la idea del trío de zagueros.

Defensas de tres en cada bando reforzando una tendencia cada vez más presente en la Premier League. El Watford fue el que más vías hacia portería rival logró encontrar. Que fuese el que más no significa tampoco que fuesen abundantes. Etienne Capoue fue el canalizador de juego de los locales. Fue el que más activo se mostró siempre, intentando encender a sus compañeros. Tras una combinación con el delantero italiano Stefano Okaka, tuvo un mano a mano con Víctor Valdés en el que de haber podido controlado mejor el balón en primera instancia puede que hubiese supuesto el primer gol de la tarde. El Middlesbrough demostró más dificultades para desequilibrar. Volvieron a mostrar una falta de fluidez en los metros finales. Y la única vez en la que consiguieron dar en la diana vieron su gol anulado por fuera de juego del uruguayo Cristhian Stuani, que fue una de las principales novedades del nuevo sistema para la ocasión, en el que formó una punta con Álvaro Negredo en vez ocupar su habitual lugar en la banda derecha. Pero ni con dos delanteros. Un partido más en el que no fueron capaces de batir su discreto récord esta temporada de cuatro disparos entre los palos en un mismo partido. No fue desde luego el mejor de los homenajes en un día en el que la figura del recientemente fallecido Graham Taylor estuvo omnipresente. Se rindió tributo al legendario exentrenador del Watford con un minuto de aplausos antes de empezar y otro en el minuto 72, la edad con la que dejó este mundo. Pero no pudieron replicar el homenaje con el juego.

Flores y camisetas en honor a Taylor (Richard Heathcote/Getty Images).

A la vuelta de vestuarios los aficionados locales entonaron el famoso cántico “attack, attack, attack” hacia sus jugadores con la esperanza de que éstos aumentaran las revoluciones del partido. No obstante, la tónica más o menos se mantuvo. Fue un continuo vaiven de extensas fases de posesión por parte de ambos. El Boro se apoyó en sus carrileros Fabio da Silva y George Friend para incidir con algo más de regularidad, pero se demostró que el equipo necesita aquello que Karanka ha reconocido en las últimas fechas: más desequilibrio en ataque, especialmente en los costados. Viktor Fischer y Adama Traoré han dado algunas muestras, han producido chispazos, pero su falta de constancia se vio reflejada en el hecho de que ninguno de los dos entraron en juego. Eso y que cuando el partido comenzó a soltarse en el tramo final el técnico alavés prefirió no desproteger a su defensa a usar sus dos últimos cambios. Dio entrada sí que es cierto al recién fichado delantero Rudy Gestede, que efectuaba su debut. Su imponente presencia física tenía connotaba dentro del área, pero a duras penas conectaron sus compañeros con él.

Mandaron una serie de balonazos en los minutos finales y tuvo una acción en el que un disparo suyo no estuvo lejos de ir entre los tres palos. Pero el Watford fue el que más peligro terminó generando. A pesar del habitual gran hacer defensivo de los Smuggers, el poderío físico de los locales cerca estuvo de traducirse en tres puntos. De hecho, tuvieron una reclamación bastante fundada a un penalti no pitado por el árbitro. Pero no fue su única ocasión. Stefano Okaka marcó diferencias en diversas acciones y fue un quebradero de cabeza en el tramo final de partido para los Bernardo, Calum Chambers, Ben Gibson y compañía. También el media punta francés Abdoulaye Doucouré incomodó entrando desde segunda línea. Valdés tuvo intervenciones de mérito para evitar el gol local. Pero nadie se quedó tan cerca como quien se reestrenaba con la camiseta del Watford: Tom Cleverley. El futbolista cedido por el Everton ya lo estuvo aquí ya siete temporadas por el Manchester United. Y como ya hizo en su debut original, quería marcar y a punto se quedó cuando estrelló un balón en el palo. Esta vez no pudo ser.

Luminoso de Graham Taylor al acabar el partido (Ian Walton/Getty Images)
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