Apuntes de la jornada de Championship
Fue un fin de semana de locos en la segunda división del fútbol inglés. En la que era la 19ª jornada, solamente uno de los cuatro primeros clasificados sumó algún punto. El Reading fue el que peor lo hizo de los cuatro, encajando, tras cinco victorias seguidas, cinco goles en campo del Fulham. Como cinco le metió también el Norwich al Brentford. Y hasta nueve jugadores fueron expulsados a lo largo de la jornada, dos de ellos del mismo equipo y por pelearse entre ellos.

Nottingham Forest 2-Newcastle United 1

Fue un fin de semana de tendencias agresivas. No sé si sería el frío o algo en el aire lo que lo que provocó, pero el caso es que hubo una marea de tarjetas rojas (9 en total -sin contar las otras tres que se vieron el sábado en la Premier League-; 3 había sido el máximo en una jornada esta temporada). Empezó avisando sutilmente el QPR con un expulsado el jueves por la noche. Pero donde se terminó abriendo la caja de pandora fue en City Ground, en el estadio del dos veces campeón de Europa. Contra el líder, se preveía una noche con tintes monologistas. Jonjo Shelvey manejó el tempo y la dirección de los ataques del Newcastle a su antojo. Su papel en particular sobresalió por encima del resto. Pero entonces todo dio un giro inesperado cuando Shelvey vio la roja al dar una pequeña coz, tras acabar por los suelos, a un Henri Lansbury que vio la oportunidad de posiblemente exagerar, acabando Shelvey en la calle. Fue dentro del área, ejecutando el penalti nada menos que Nicklas Bendtner antes de que Karl Darlow (ex del Forest) lo despejara. Aun con 10, el Newcastle se creció y mediante Matt Ritchie abrió la lata. A lo que ya no pudo sobreponerse fue a una segunda expulsión. Acto seguido Lansbury, muy avispado, provocó otro penalti. Este de un Paul Dummett que, siendo último hombre, también fue expulsado. Un Darlow prodigioso, esta vez contra Lansbury, volvió a desviar el penalti. Pero con nueve y toda la segunda mitad por jugarse, los de Benítez no pudieron. El Forest, aunque sin mucho brillo, a la fuerza logró dar con la remontada. El primero de Lord Nicklas y el segundo, en propia puerta, de uno de sus hijos pródigos, Jamaal Lascelles, ahora capitán de las “urracas”. Éstas completaron su semana negra: tres derrotas en otros tantos partidos.

Norwich City 5-Brentford 0

Quien por el contrario logró invertir su desastrosa dinámica (cinco derrotas consecutivas) fue el Norwich. Pese a la tranquilidad que había expresado tener su entrenador Alex Neil acerca de la seguridad de su puesto, tales resultados no pueden generar otra cosa que no sea ese runrún que sitúa al técnico X, en este caso Neil, enfilando la puerta de salida. Más todavía si vienes de un descenso en mayo y no sólo has logrado retener a casi todas tus estrellas sino que además has añadido calidad a la plantilla. Dejando sensaciones un tanto mejores en las semanas recientes, no venía el Brentford en una racha muy dispar: cuatro derrotas en sus últimos seis encuentros, estando La Media Inglesa presente en su única victoria en dicha tanda. Ni seis minutos de partido y Robbie Brady, hoy lateral izquierdo (qué Eurocopa hizo y cómo se ha desinflado su globo desde entonces), mandó un gran centro que Josh Murphy convirtió en el primero de la tarde. Diez minutos más tarde, Graham Dorrans enmendó inmediatamente su errático lanzamiento desde los once metros, cazando el rebote para fimar el segundo. Dos goles a favor tras poco más de un cuarto de hora es algo que suele generar fantásticas sensaciones. Hoy no fue una excepción. El habilidoso media punta Alex Pritchard fue creciendo a medida que avanzaba la contienda hasta culminar un excepcional partido. Marcando entre medias el portugués Nelson Oliveira, Pritchard asistió a Brady para el tercero y marcó el mismo la guinda ante un Brentford desacertado de principio a fin. Vista la reivindicación del ataque, radicará en la zaga la clave del hipotético éxito “canario”.

Leeds United 2-Aston Villa 0

Antaño semifinalista y campeón de Copa de Europa, respectivamente, Leeds y Aston Villa medían fuerzas estando ambos hoy por hoy en línea ascendentes, precedidos evidentemente de profundos declives. Pero eso ya no importa. Las de estos equipos, son aficiones que sonríen y miran al futuro con bastante optimismo. Si bien es la de los “villanos” la que cuenta con una mayor seguridad a nivel institucional con la llegada de su nuevo dueño, el empresario chino Tony Xia, mientras que el Leeds sigue con un Massimo Cellino más calmado desde que el equipo gana partidos de forma sostenida. El primer acto fue uno sin brillo y en el que los dos equipos parecían probar las aguas sabiendo del peligro yacente en el rival. Los visitantes fueron ligeramente mejores, gozando de llegadas más concisas. Aunque fue en cualquier caso un duelo de centrocampistas. Se vio mucho de lo que se conoce coloquialmente como “centrocampismo”. Infinidad de disputas entre dos medular más que capaces a pesar del mayor nombre de los que componen la del Villa. Sería el Leeds el que acabó impriendo un mayor ahínco a sus ataques hasta dar con el gol tras un exquisito centro del senegalés Souleymane Doukara enviado al corazón del área para la anticipación del desequilibrante Kemar Roofe ante las contemplaciones del guardameta italiano Pierluigi Gollini. El Villa se volcó a por el empate y el Leeds sentenció a la contra. El francés Haidi Sacko galopó hasta hacer que el balón superase a Gollini para el tanto confirmatorio de Chris Wood. El Leeds ha llegado para quedarse a la lucha por el ascenso.

Resto de la jornada

Como comentabamos, fue una jornada de furia incontenida. Pero la palma se la llevó con mucha diferencia el Preston. Visitaba el siempre complicado feudo del Sheffield Wednesday. Buscando los “búhos” reforzar su candidatura al ascenso, las cosas se les pusieron de cara cuando Fernando Forestieri les adelantó. Aunque la situación hizo un amago de descarrilarse cuando éste mismo fue expulsado. Aun así, dieron con el 2-0 de penalti mediante Steven Fletcher. Pero con uno más, el Preston recortó con gol del recién incorporado Eoin Doyle. Fue entonces cuando todo reventó. Encaminados a la igualada, en un ataque Doyle se la pasó al lateral Marnick Vermijl en lugar de a su compañero de ataque, Jermaine Beckford. Éste se pilló un mosqueo del quince que hizo saber a Doyle, enzarzándose ambos en una pelea surrealista (que le costó perfectamente un punto a su equipo) no vista desde aquella de Kieron Dyer y Lee Bowyer en el Newcastle hace once años. La del Preston también pasará a la historia. Quien empezó a insinuar un fin de semana de tarjetas rojas fue el QPR. Abría la jornada ante el Wolverhampton. Se enfrentaban dos entrenadores en sus respectivos terceros partidos al frente: Ian Holloway con el QPR y Paul Lambert con los Wolves. A los locales se les hizo todo cuesta arriba cuando James Perch metía la llave en la caja de pandora con la primera de nueve expulsiones. Los “lobos” marcaron dos antes del de la honrilla del QPR (1-2). Para honrilla la que ya no tiene ni opción de conseguir el Rotherham. Nada que no sea un drástico volantazo cambiará el rumbo del equipo, en busca de un nuevo técnico tras la reciente espantada de Kenny Jackett. El interino Paul Warne les dijo a sus jugadores que afrontaran su visita a Burton upon Trent como una final. Para su desdicha y no la del Burton, no fue suficiente. Dos goles de los “fermentadores” precedieron uno último (2-1) del Rotherham que de honrilla ya... poco. En otra clase de forma se encuentra el Derby. Su implacable paso le ha hecho abrirse paso hasta las puertas del play-off. Fue el Wigan su última víctima, que no fácil. Era el duelo de los dos equipos menos goleadores de la liga, por ello no fue de extrañar el 0-1 final favorable al Derby. A unos kilómetros al oeste el Blackburn contuvo al Huddersfield. Salió a frenar a un rival superior como son los Terriers, de los cuales su entrenador David Wagner lamentó no sacar mayor recompensa que un 1-1 que satisfizo más a unos Rovers eludiendo el descenso que a unos visitantes en los puestos de arriba. Quien, como el Huddersfield, arrancó la temporada como una de las grandes revelaciones y ha perdido fuelle en las jornadas recientes es el Bristol City. Se le presentó “arena más que cal”, también conocido como Ipswich Town. Después de encontrar tres veces la portería rival hace una semana, en Bristol fue lo de siempre: ni al arcoíris le meten un gol. En cambio los del suroeste del país sí que lo hicieron, hasta por partida doble (2-0) gracias a uno de bellísima factura de Luke Freeman, ex canterano del Arsenal. Tirando un poco a más al oeste, en Cardiff no hubo goles para nadie. Duelo aviar entre “azulejos” y “gaviotas”, Cardiff y Brighton acabaron en tablas (0-0) después de que el plan local de anular las embestidas de quienes querían superar al Newcastle funcionase a la perfección. Pero quien sí marcó fue el Fulham, que en casa gana a lo grande o no gana. Ganó el Newcastle en la primera jornada, ganó por 5-0 al Huddersfield y lo volvió a hacer contra un equipo teóricamente superior. El Reading, viniendo de cinco triunfos consecutivos en los que sólo encajó un gol, fue asfaltado por el Fulham. Llegaron dos iniciales, fue expulsado Danny Williams para los visitantes, y Aluko, Johansen y Chris Martin, con su segundo de la tarde, culminaron otra victoria triunfal. A lo grande o nada, demostrado como nuevo leitmotiv Cottager.

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