Apuntes de Lionesses: máxima igualdad entre City y Chelsea
Emoción, récord y drama en un increíble partido entre las dos candidatas al título que puede costarle muy caro a Inglaterra.
Beth England

El domingo, en el Academy Stadium, se presenció un partido al más puro estilo pugilístico en la pelea por el título de campeón. En la esquina izquierda, con 13 victorias, 1 empate y 2 derrotas, el Manchester City; a su derecha, con 12 victorias, 3 empates y 0 derrotas, el Chelsea –eso sí, con un partido menos–. Ambos aspirantes al título (en posesión de un Arsenal que, aunque no está sentenciado, parece muy difícil que pueda retener), buscaban una victoria que les distanciase de sus rivales en un momento crucial esta temporada. 

Pese al frío y al fuerte viento, el espectáculo fue increíble: una brillante exhibición de fútbol ofensivo en la que, como si de un combate de boxeo se tratase, ambos pesos pesados intercambiaron durísimos golpes de lado a lado sin que ninguno lograse derrotar a su oponente. Hasta 3 veces besó la lona el City. Hasta 3 veces lo hizo también el Chelsea.

Nada más empezar, el primer golpe caería del lado Blue: Erin Cuthbert filtró un pase preciso al corazón del área para la australiana Sam Kerr, pero Ellie Roebuck consiguió rozar el balón y salvar a su equipo. La respuesta no se hizo esperar y Ellen White fue la encargada de llevar el peligro al área de Ann Katrin Berger. En apenas un minuto, el guion estaba claro.

A los 22 minutos, Janine Beckie cruzó un pase al área buscando a Ellen White que, más lista que su marca, supo anticiparse hábilmente y poner en ventaja a las de Alan Mahon. Antes del descanso, So Yun Ji igualó el marcador con cierta ayuda de Demi Stokes.

Tras una primera parte frenética, en la segunda el ritmo ofensivo bajó y, sin que ningún equipo dominase el centro del campo, el partido pudo caer de cualquier lado. Lauren Hemp, protagonista indudable en el partido, asistió a Georgia Stanway para ponerse de nuevo por delante. Gol número 2000 en liga y, de nuevo, en ventaja, aunque todavía quedaba mucho por venir. Empató, poco después, la capitana Blue Magdalena Eriksson, minutos antes de que Stanway fallase un penalti.

A falta de un cuarto de hora, Beth England marcó un auténtico golazo digno de tamaño espectáculo. Con un disparo desde 27 metros logró poner por delante, por primera vez, al Chelsea. Nada pudo hacer Roebuck, que aún seguía aturdida por un balonazo recibido en la cara minutos antes. Sin embargo, poco duraría la alegría, ya que Hemp anotaría el definitivo 3-3 dos minutos después. El partido se alargaría hasta el minuto 102 tras la lesión de Roebuck en una mala caída en el tiempo añadido.

El City fue incapaz de ganar al Chelsea, que recuperará la primera plaza si gana su partido pendiente. / Getty Images
El City fue incapaz de ganar al Chelsea, que recuperará la primera plaza si gana su partido pendiente. / Getty Images

Un espectáculo mayúsculo en el que, pese a todo, posiblemente ninguno de los dos equipos jugase a su mejor nivel. Las ansias por ganar pudieron a la razón y el esfuerzo a la táctica, y el resultado fue un partido cargado de sentimientos y de emoción que, a buen seguro, no dejó contento a ninguno, aunque sí conformes.

Empate justo, aunque quien más sacrificó quizá fue el City, que puede perder –al igual que la selección inglesa– a Ellie Roebuck bastante tiempo. Desde luego no fue el dia de la talentosa arquera de Sheffield, que poco pudo hacer en los goles Blues y que además fue atendida hasta en dos ocasiones por los Cutmans Citizens.

Todo aún por decidir tras el último partido antes del parón, donde la liga se tomará un descanso para recargar energías, mientras Inglaterra compite en la Copa SheBelieves en tierras americanas contra Estados Unidos, Japón y España.

Derrota y alegría en la nueva casa del Everton

Wallton Hall Park es el nuevo estadio del Everton, aunque, como en toda nueva casa, aún ha de convertirla en su hogar. Después de meses de retrasos, al fin le entregaron las llaves y el Everton, como buen anfitrión, recibió la visita del Manchester United. Entradas agotadas y la esperanza de vivir un partido especial en una ocasión histórica. Daba igual el fuerte viento y los últimos coletazos de la tormenta Dennis, las Toffees querían brindar una victoria a sus aficionados y, en los instantes iniciales, tuvieron algunas oportunidades claras de adelantarse en el marcador.

Sin embargo, como en toda buena fiesta en casa que se precie, hay un momento en el que las cosas se descontrolan. El United dominó y, con dos goles de Leah Galton y uno de Ella Toone antes de la hora de juego, a punto estuvo de estropearle la fiesta a un Everton que despertó demasiado tarde y que, aun con los goles de Danielle Turner y Lucy Graham, nunca estuvo cerca de llevarse el empate.

Victoria para unas y alegría para otras que, aunque con un comienzo un tanto negativo, estaban profundamente orgullosas de tener, por fin, unas instalaciones nuevas donde poder atraer y fidelizar a su afición, y que dan buena prueba del interés y la ambición del Everton para con su equipo femenino. Y eso siempre es motivo de orgullo.

El Liverpool se hunde aún más

Quien lamentablemente muestra el lado completamente opuesto al compromiso del Everton es su vecino, el Liverpool. Un buen equipo de fútbol que parece abandonado a su suerte por su club.

Las comparaciones, ciertamente, son odiosas pero las diferencias son alarmantemente preocupantes para cualquier fan Red. El equipo masculino es un magnífico equipo de fútbol dirigido por un magnífico entrenador, Jürgen Klopp, y que cuenta además con unas magníficas instalaciones, tanto de entrenamiento como en su estadio, con un respaldo absoluto por parte del club. Y todo ello ha llevado al equipo a un éxito sin precedentes en su historia moderna.

Por qué no hay este respaldo en el juego femenino es la gran pregunta que cualquier aficionado Red y el propio club tendrían que hacerse. Un buen equipo con un buen grupo de trabajo detrás, muy sacrificado, que parece abandonado a su merced, luchando contra viento y marea sin el apoyo del gigante de la Premier League y sin unas instalaciones adecuadas –porque actualmente están en un estado deplorable–, que parece condenado y encaminado a una realidad que resulta vergonzosa para aquellos que tienen todo a su favor, pero no quieren.

El Liverpool sigue hundiéndose, algo que contrasta con el respaldo del homólogo masculino. / Getty Images
El Liverpool sigue hundiéndose sin recibir ayuda, algo que contrasta con el respaldo dado por el club al apartado masculino. / Getty Images

El partido de este Domingo frente al West Ham –un rival directo por la salvación– solo ahondó aún más en la herida de este quipo, relegándolo, de nuevo, a la última posición. Los dobletes de Adriana Leon y Martha Thomas sentenciaron el encuentro a la hora de partido ante unas Reds que, por lo menos hasta ahora, resultaban muy sólidas en defensa. Los goles de Rachel Furness, un atisbo de luz traído en este mercado invernal, fueron insuficientes. Un 4 a 2 final y la sensación de que esto no mejorará, al menos esta temporada.

Por su parte, el Bristol ganó 1 a 0 al Birmingham. Las pupilas de la española Marta Tejedor notaron en exceso las bajas de Lucy Staniforth y Chloe Arthur, los timones en el medio del campo, frente al equipo con peor registro defensivo de la liga. Con opciones para ambos conjuntos, fue la joven Ebony Salmon la que decantó la balanza a favor de las Vixens, anotando su quinto gol esta temporada.

Más allá del resultado, el Bristol City respira un poco mientras las de Birmingham se complican la vida cayendo a penúltima posición a solo un punto del Liverpool, y es más que preocupante cuando, pese a las bajas, esperaban terminar a mitad de tabla.

Las Spurs pueden estar más que satisfechas en su temporada inaugural en la máxima división. A falta de varias jornadas aún, el equipo de Karen Hills y Juan Amoros se ha asentado en mitad de la tabla, convirtiéndose en un rival complicado y, pese a su inexperiencia y juventud, demostrando bastante carácter y ganándose el respeto de sus rivales.

Contra el Brighton, un solitario gol de penalti de su delantera estrella, Rianna Dean, fue más que suficiente para llevarse los tres puntos. El partido, además, se puso muy cuesta arriba desde el principio para el equipo de Hope Powell después de la expulsión de Lea Le Garrec por doble amarilla, a la media hora de partido.

Con la tranquilidad de tener la permanencia más que asegurada –a diferencia de rivales directos– y sin mayores aspiraciones, las del norte de Londres pueden tener un ojo puesto en planificar a conciencia la temporada siguiente para mejorar, aún más si cabe, su más que buena temporada inaugural.

Brotes verdes en Meadow Park

Vaya por delante que la temporada del Arsenal, hasta ahora, es más que notable: terceras por el momento en liga y compitiendo aún en Champions League, Continental Cup y FA CUP, y además de contar con una plantilla un poco escueta –así lo ha querido y defendido Montemurro–, ha tenido mala suerte con las lesiones, perdiendo a jugadoras importantes en momentos difíciles. Muy pocos equipos pueden tener mejor carta de presentación a estas alturas de temporada.

Sin embargo, sí es cierto que las derrotas contra Chelsea y Manchester City en liga han supuesto un duro golpe para el equipo y sus aficionados. Hay que ser realista, pero han de sentirse orgullosas y no hacer caso a unas críticas que, últimamente, en el fútbol femenino, han aumentado en exceso.

El domingo jugaron contra el Lewes de Championship su partido aplazado de FA CUP. Un equipo que, por cierto, asigna presupuestos iguales para sus equipos masculino y femenino.

Las Gunners se impusieron a las Rookettes por 2 a 0, con goles de Caitlin Foord (su flamante nuevo fichaje) que anotaba en su debut, y de Daniëlle van de Donk. Las pupilas de Joe Montemurro, pese a controlar en todo momento el encuentro, no lograron abrir el marcador hasta la segunda mitad.

Si bien el equipo ha tenido que adaptarse a las bajas importantes que ha sufrido en este último tramo y muchos de los que esperaban un mal momento del conjunto londinense empezaban a afilar sus cuchillos y a entintar sus plumas, el partido del domingo dio motivos para ilusionarse, más aún –insisto– esta temporada.

Ver en la grada a Lia Wälti y Kim Little es muy desalentador, pues muy pocas jugadoras organizan y conducen la transición de juego desde la defensa al ataque como la suiza, y tampoco muchas inciden con tanto peso en la creación como la escocesa y, si además desplazas un poco más la vista y ves a Beth Mead a su lado (una baja inesperada que puede ser de larga duración), puede hacerte entrar en pánico.

Sin embargo, en el campo, las buenas noticias fueron además del buen debut de la australiana, el regreso definitivo de Jen Beattie a la zaga –un pilar indiscutible– y la ya no tan esporádica irrupción de las jovencísimas Ruby Grant y Melisa Filis, que demostraron una vez más que pese a su corta edad, no solo la camiseta no les va grande, sino que además ilusionan con sus actuaciones y que pueden seguir los pasos de otras jugadoras de la cantera Gunner, como Leah Williamson, que desde joven se afianzó en el equipo y hoy, con 22 años es posiblemente una de las mejores defensas, no solo de la selección inglesa.

Lauren Hemp es la jugadora más destacada de la jornada. / Getty Images
Lauren Hemp es la jugadora más destacada de la jornada. / Getty Images
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