Billete de ida y vuelta
Wayne Rooney volvió a los Three Lions por una noche en motivo de homenaje y se despidió definitivamente de la selección inglesa, algo que ha generado opiniones contrarias y mucho debate en Inglaterra.

Esta semana en Inglaterra se podría resumir con un par de eventos: el Brexit, y los que estaban a favor o en contra de que Wayne Rooney volviera a jugar con los Three Lions en un partido amistoso para conmemorar su carrera internacional con la selección.

A un costado del ring, los defensores de la injusticia de este hecho con su ya clásico “los partidos internacionales se ganan, no se regalan”, y al otro, los que lo vieron como un bonito gesto para uno de los jugadores más míticos de Inglaterra. Sea como fuere, todo Wembley se levantó de su asiento en el minuto 58 para ovacionarle y para saborear esos últimos momentos de Rooney, ahora sí, con los Three Lions.

Su entrada en la victoria de Inglaterra por 3-0 contra Estados Unidos redondea su cifra de apariciones internacionales: de 119 a 120, el segundo jugador con más partidos en la historia de la selección después de Peter Shilton, que cuenta con 125. Esto provocó que un amplio sector de aficionados y periodistas no estuvieran de acuerdo con ese “regalo” que la Federación Inglesa quiso otorgarle en forma de homenaje a su larga trayectoria con la selección y en honor a sus números con los Three Lions. Sin embargo, el propio Rooney se defendió y aclaró que “solo quiero desperdirme. No hubiese aceptado jugar si hubiera sobrepasado a Peter Shilton.”

Aunque el joven Wayney pudo haber jugado con Irlanda (por parte de una de sus abuelas), él siempre se ha considerado un inglés de pura cepa; “English through and through”. En 2015 admitió haber recibido una llamada de la selección vecina cuando tan solo tenía dieciséis años, pero el joven jugador siempre tuvo clara su decisión de jugar con los Three Lions. Rooney debutó con tan solo 17 años en febrero de 2003 en un partido amistoso contra Australia, algo que por aquel entonces le convirtió en el jugador más joven en hacerlo con la absoluta. En octubre de ese mismo año, se convirtió en el jugador más joven en la historia de Inglaterra en anotar con su selección en un partido clasificatorio para la Eurocopa de 2004 contra Macedonia.

Sus números no engañan: es el máximo goleador en la historia de los Three Lions -53 tantos- y ha sido portador del brazalete de capitán en 22 ocasiones. Desde que anunciara su retirada en 2016, 734 días han pasado desde su vuelta, esta vez definitiva, a la Selección Inglesa. Su despedida en el amistoso contra Estados Unidos marca su carrera; Inglaterra y Estados Unidos, el país que le vio crecer como jugador y el que le acoge en su ocaso; una metáfora de su magnífica carrera como profesional.

Quizá una de las cosas más complicadas para Rooney fue el volver al vestuario y contemplar a una Inglaterra completamente distinta de aquella que él vivió, señal de que los Three Lions han pasado, y están pasando, página con respecto a épocas más turbulentas. Todo fluye y nada permanece. Gareth Southgate comentó en rueda de prensa que “es complicado, incluso siendo un jugador veterano, volver a un vestuario donde todo es nuevo, desde el equipo técnico hasta los jugadores”, pero alabó su fortaleza y el interés que tuvo en aconsejar a las nuevas juventudes y futuro de los Three Lions; “Habló con los jugadores sobre lo que jugar con Inglaterra supuso para él, y lo que debería significar para los debutantes”, siguió diciendo Southgate.

El partido amistoso de anoche contra Estados Unidos mostró las dos caras de los Three Lions: la leyenda que dice adiós -de manera definitiva- y la importancia de la juventud y de las nuevas generaciones de estos ‘leones’. Lo demuestran los goles de Trent Alexander-Arnold y Jesse Lingard, así como las oportunidades que el técnico inglés está otorgando a jugadores como Callum Wilson, que también anotó un gol en su debut con la absoluta. La meritocracia, la novedad y la juventud se están abriendo paso, algo que ya se vió en el pasado Mundial de Rusia. 

La vuelta -artificiosa- de Wayne Rooney a los Three Lions deja una cosa clara: éstos han pasado página y también los aficionados. Como bien dice Ariana Grande en su nueva canción, "Thank u, next"; gracias, pero a otra cosa mariposa. Para Rooney, el retorno fue agridulce, una sensación extraña, como cuando vuelves a la casa que te vio crecer y te dio cobijo, pero ahora tiene inquilinos y muebles nuevos. La esencia se mantiene, la estética es diferente.

Aunque muchos estuvieran en contra de su retorno a la absoluta -algo cuestionable y que se puede argumentar- se trata, simplemente, de un gesto de gratitud a uno de los jugadores más emblemáticos de los Three Lions. Una despedida de honor para el máximo goleador, para el jugador más joven en la historia en anotar un tanto con Inglaterra, para el segundo con más partidos y para una leyenda.

Hubo quejas, hubo discusiones, hubo análisis de por qué si y por qué no, pero al final todos se levantaron para aplaudirle. Wayne Rooney ofreció un concierto extra antes de su retirada oficial, y esto siempre es motivo de alegría y orgullo más allá de si en su cómputo hay un partido más o menos. Ahora sí, y de manera definitiva, el telón se cierra para un histórico del fútbol inglés. 

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