Capitán América llega a Stamford Bridge
La marcha de Hazard abre un nuevo episodio en el Chelsea, teniendo los Blues reinventarse tras la marcha de su mejor jugador. Para su rearme, ha aterrizado en Londres un sucesor digno: Pulisic.

Como si el final de temporada del Chelsea se tratase del apoteósico desenlace que supuso Los Vengadores: Endgame a la etapa más prolífica de Marvel Estudios, muchos de los emblemas Blues en estos últimos años dicen adiós. La gran mayoría no han confirmado aún su marcha, pero por desgracia, el más importante, sí. Eden Hazard, el jugador que ha liderado al Chelsea durante siete años y se ha consolidado como el mejor jugador de la Premier League, ha decidido poner punto y final a su estancia en Londres para cumplir su sueño de la infancia: jugar en el Real Madrid.

Al igual que Capitán América en Endgame, Hazard ha decidido marcharse a cumplir una promesa del pasado, retirándose del servicio con su equipo de manera permanente e irreversible. Mientras que Steve Rogers volvió con su amada Peggy Carter para bailar con ella de una vez por todas, el belga se ha ido a bailar bajo las órdenes de Zinedine Zidane. El puesto de Capitán América lo ha heredado Sam Wilson -o Halcón, para los amigos-, dejando el escudo en buenas manos. Hazard, dentro de este paralelismo futbolístico, también ha dejado su hueco a otro jugador llamado a ocupar su puesto y relegarle en sus funciones. Y ese jugador no es ni más ni menos que Christian Pulisic, ya ex jugador del Borussia Dortmund.

Pulisic, desde que se confirmó su fichaje por el Chelsea en enero, ya sabía que él iba a llevar el escudo. Mientras que el futuro de Wilson como Capitán América es incierto, el de Pulisic es esperanzador. El nuevo jugador Blue, pese a que se ha visto eclipsado por la irrupción de Jadon Sancho, ha demostrado a lo largo de su corta carrera ser un futbolista especial, de esos por los que merece pagar una entrada. Pese a que ha jugado más en la derecha a lo largo de sus casi 100 partidos en Dortmund, puede jugar en cualquier puesto del frente de ataque, siempre y cuando tenga un compañero por delante. Y salvando las distancias, es un jugador muy "Hazard", por lo que su encaje en el Chelsea parece sencillo.

En los 90 encuentros que ha disputado en la Bundesliga desde que irrumpió en el primer equipo aurinegro allá por 2015, Pulisic ha anotado 13 goles y repartido 18 asistencias. Dicho de otra manera, ha participado en 31 tantos de su equipo (0,34 participaciones por partido). No son malos números para un jugador que cumplirá la mayoría de edad en Estados Unidos en septiembre de este mismo año, pero sí que queda lejos de algunos prodigios que han aparecido en los últimos cursos. Por ello, las estadísticas son el punto en el que Pulisic sale a deber, donde su paso adelante es obligado si quiere liderar al Chelsea.

Pese a ello, es evidente que aún tiene margen de mejora y no hay que alarmarse por el momento. Ha mostrado tener la calidad necesaria como para seguir evolucionando y ser diferencial en los años venideros. A su vez, en Stamford Bridge se verá con la necesidad de ser decisivo casi desde el primer momento, por lo que esa presión juega en contra de Pulisic. El estadounidense tendrá que avanzar desde el primer minuto si no quiere acabar cedido en el Vitesse de turno. Quizás (y solo quizás), el nuevo proyecto Blue se edifique desde la paciencia, dando oportunidades a la gran cantidad de talento joven que tienen en plantilla, desapareciendo así esa necesidad de brillar tan pronto se vea reducida. Pero no, amigos. Estamos hablando del Chelsea, un equipo con prisa por volver a ganarlo todo mientras trata de salir de la montaña rusa de sensaciones a la que está condenado.

Además de ser un buen jugador, Pulisic tiene ese aquel que tanto les gusta a los directivos. Como estadounidense, es la cara más visible de su selección, siendo su jugador más talentoso. Y todos sabemos lo que eso significa: ingresos, marketing y la posibilidad de expandirse por Estados Unidos. Seguro que a nuestro querido Roman Abramovich le da igual su rendimiento en el campo mientras le asegure un par de fructíferas giras por Norteamérica.

Viendo que Halcón como Capitán América no convence a todo el mundo, hay un estadounidense que ya es Capitán Chelsea y cuando se enfunda la camiseta de su país, también capitanea a Estados Unidos, por lo que Pulisic igual acaba heredando el legado de Rogers y de Hazard. Puede que nadie vuelva a gritar ese “Vengadores, reuníos” que el belga personificaba en cada conducción de balón dirigida a la puerta contraria, pero está claro que la dinastía Blue tiene un futuro brillante con el joven estadounidense liderando una nueva etapa en el Bridge. Aunque solo sea sobre el papel, ha devuelto la esperanza al Chelsea ante la baja de su mejor jugador. No sabemos si Pulisic (junto a los Ethan Ampadu, Callum Hudson-Odoi y compañía) igualará lo que consiguieron sus predecesores. Pero, parafraseando a Tony Stark en Los Vengadores: quizás no salvarán al Chelsea de su cíclico fracaso, pero sí lo vengarán. 

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