Cinco cosas que podrían pasar esta semana en la Premier League
El fútbol inglés regresa con jornada intersemanal: el United visita al Watford de Marco Silva, Tottenham y Liverpool corren el peligro de descolgarse y Moyes se reencuentra con un Everton cuya búsqueda de entrenador está siendo una verdadera odisea.

Ganar y esperar

Llevamos varias semanas diciéndolo: a día de hoy, sería una sorpresa mayúscula que el Manchester City de Pep Guardiola no lograse el campeonato, ya no solo por la cantidad de puntos que suman los Sky Blues (37 de 39 posibles) sino por las sensaciones que transmiten. Los citizens se dejarán puntos en algún momento, el problema es que ninguno de los aspirantes está mostrando la suficiente fiabilidad como para no fallar. Entre ellos, el Manchester United es el que está más cerca del líder. Dentro de dos semanas habrá un derbi mancuniano en Old Trafford que podría servir para reducir distancias, pero antes los de Mourinho tendrán dos compromisos complicados: visita al Watford el martes y al Arsenal el sábado con la necesidad de sumar seis puntos si no quiere descolgarse más. El partido entre semana en el Vicarage conlleva cierto peligro, tanto por el buen hacer de los Hornets, octavos, como por el bajo rendimiento de los Red Devils a domicilio durante las últimas jornadas.

Dificultades de conciliación

El crecimiento del Tottenham desde la llegada de Mauricio Pochettino en 2014 está fuera de toda duda. Sus dos últimos años, con una tercera y una segunda posición, así como su profusa contribución de jugadores a la selección inglesa, lo atestiguan. Sin embargo, los Spurs siempre se han encontrado con serios problemas para conciliar la disputa de varias competiciones. La temporada pasada, por ejemplo, su andadura en Liga de Campeones concluyó en la fase de grupos. Este año, por el contrario, el Tottenham ha sido capaz de mostrar en Europa su mejor versión, siendo primero en un grupo en el que convivió con Real Madrid y Borussia Dortmund. Pero sus triunfos en la máxima competición continental le han pasado factura en Premier League, especialmente en el último mes, saldado con una victoria, un empate y dos derrotas que le han hecho caer hasta la quinta plaza. Este martes visitan a un Leicester City un tanto descafeinado tras el efervescente efecto Puel, un feudo nada sencillo, pero del que Kane, Alli y compañía deben regresar con tres puntos bajo el brazo.

Preguntas sin respuesta

¿El universo es finito o infinito? ¿Será posible viajar en el tiempo algún día? ¿Por qué Goofy puede caminar a pie y Pluto va a cuatro patas si ambos son perros? ¿Quién será el próximo entrenador del Everton? La vida es compleja y hay preguntas difíciles de responder. En el último caso, que es el que aquí nos ocupa, después de que Marco Silva haya rechazado irse, de que Ralf Ragnick reiterase su compromiso con el Leipzig y de que la opción de Martin O’Neill haya perdido fuerza, las casas de apuestas vuelven a apuntar a Sam Allardyce, un entrenador que está bien si tu objetivo es no descender a Championship, pero que no parece el mejor técnico posible para guiar a un equipo que debería aspirar a algo más. Curiosamente, todo este proceso coincide con la visita de David Moyes a Goodison Park. Será una oportunidad para que tanto el Everton como el West Ham se resarzan de su nefasto rendimiento y traten de enderezar un rumbo perdido hace ya unos cuantos meses.

Duelo de irregularidad

La última fracción temporal conocida como semana no ha sido demasiado propicia para el Liverpool. A la debacle sufrida en Sevilla se le unió un desafortunado empate ante el Chelsea, en un partido en el que los de Klopp hicieron méritos para llevarse la victoria. Así, los Reds afrontan esta semana con la necesidad de sumar seis puntos en sus visitas a Stoke-on-Trent y Brighton. Para conseguirlo, estaría bien que mejorasen sus prestaciones defensivas a domicilio, porque, dato demoledor, redoble de tambores… el Liverpool es, junto al Everton, el equipo que más goles encaja como visitante en la Premier League: 16. Si al campeonato de liga se le denomina frecuentemente “torneo de la regularidad” es porque el equipo que pretenda ganarla debe evitar tener altibajos, algo bastante habitual en el conjunto dirigido por Jürgen Klopp. Esta característica, no obstante, es compartida por su rival de este miércoles, el Stoke City. Los Potters, algo atascados con Mark Hughes, parecen condenados a otro año en mitad de la nada: demasiada calidad para que la permanencia corra peligro, demasiada irregularidad para aspirar a algo más.  

Dos clubes en apuros

El West Brom post Tony Pulis se parece bastante al West Brom de Tony Pulis. Gary Megson se sentó en el banquillo de los Baggies el pasado fin de semana y las directrices son las mismas: no tocar demasiado el balón por si acaso tiene algo raro y contagioso, defender con muchos jugadores (altos, corpulentos y feos, a poder ser) e intentar meter algún gol de alguna forma incomprensible. Y la terna de entrenadores que han sonado para dirigir al club también cumplen con este perfil. Puede discutirse si su juego es estimulante, pero al menos es un equipo que tiene las ideas claras. Este martes reciben al Newcastle, que encadena cuatro derrotas y cada vez ve más de cerca la zona baja de la tabla. Además, el descontento de Benítez con la directiva de los Magpies aumenta y la pasada semana incluso explicó que, con lo que hay, deben limitarse a intentar eludir el descenso como sea. Teniendo en cuenta las dinámicas de los contendientes, es, para ambos, una buena oportunidad para reencontrarse con la victoria. 

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