Cinco cosas que podrían pasar este fin de semana en la Premier League
El Manchester United-Liverpool se presenta como el duelo con más nombre de la jornada, pero el frente de mayor interés está en la zona baja: Pellegrino se juega el puesto en Newcastle, la sombra del fracaso persigue a David Moyes y el Stoke afronta el tramo final de temporada en una situación peliaguda.

Un clásico descafeinado, pero un clásico

Un Manchester United-Liverpool siempre es un partido de gran magnitud: no en vano, ambos son los dos clubes más exitosos de Inglaterra. Con el campeonato ya decidido a favor del Manchester City, los Red Devils y los Reds pugnan por un segundo puesto —con permiso del Tottenham— más anecdótico que efectivo en términos deportivos. Tras un decepcionante empate a cero en la primera vuelta, se espera algo más de espectáculo en este segundo envite. De todos modos, la proximidad de la conclusión de la eliminatoria de Champions del Manchester United tampoco contribuye a generar expectación de cara al compromiso liguero, pues para los de José Mourinho resulta mucho más importante el partido ante el Sevilla. No parece, eso sí, que el portugués vaya a reservar a muchos jugadores, pues nunca se ha caracterizado por realizar grandes revoluciones, y menos aún en enfrentamientos con la esencia del de este sábado.

Pellegrino se la juega en el norte

El equilibrista Mauricio Pellegrino se las sigue arreglando para mantenerse en el banquillo del Southampton a pesar de los malos resultados, que dejan a su equipo al borde de las posiciones de descenso. Este fin de semana, los Saints visitan a otro equipo inmerso en la pelea por la permanencia: el Newcastle de Rafa Benítez, su predecesor en la tabla. Así, este partido entre norteños y sureños se antoja clave para ambos: un triunfo supondría una verdadera oleada de aire fresco para cualquiera de los dos, pero una derrota bien podría implicar una caída al pozo. Quedan poco más de dos meses de campeonato y ni uno ni otro pueden permitirse un descenso. Especialmente acuciante es el caso de los Magpies, que necesitan cambiar de propietarios y edificar un proyecto sólido, algo que no parece sencillo que ocurra si dan de nuevo con sus huesos en Championship.

La larga sombra del fracaso

Hace ya un tiempo que las cosas no le van demasiado bien a David Moyes. En 2013 abandonó el Everton para tomar las riendas del Manchester United, pero el que se suponía que iba a ser un salto adelante en su carrera fue el inicio de su derrumbamiento como técnico. En la disciplina mancuniana, la sombra de Sir Alex Ferguson fue demasiado larga, y el escocés fue cesado tras una temporada horripilante. Luego recaló en la Real Sociedad, donde duró menos de un año, para posteriormente llegar al Sunderland y contribuir a su descenso a la segunda categoría del fútbol inglés. Tras tres experiencias que acabaron en tres fracasos, el pasado mes de noviembre el West Ham depositó su confianza en él para revertir una dinámica peligrosa. El equipo logró reaccionar y mejoró su situación en la tabla, pero durante las últimas semanas ha encadenado varios malos resultados que le han dejado con solo tres puntos de margen sobre el descenso. Su partido de este fin de semana, en casa ante el Burnley, debe traducirse en una victoria. De lo contrario, la sombra del fracaso que persigue a David Moyes se hará más nítida.

De aquí en diez días

La peor versión del Chelsea ha emergido con fuerza en uno de los momentos más importantes de la temporada. Su estrepitoso rendimiento reciente —tres puntos de los últimos quince en juego— le ha dejado a cinco puntos de la cuarta plaza, y la situación todavía puede empeorar. Así, los de Antonio Conte se juegan mucho en los próximos diez días: este sábado reciben al Crystal Palace con la necesidad de reencontrarse con la victoria y reengancharse a la lucha por clasificarse para la máxima competición europea, el miércoles se juegan su continuidad en dicho torneo en el Camp Nou y el próximo fin de semana visita al Leicester en busca de la semifinales de la FA Cup. Si tomamos en cuenta sus últimas actuaciones, es difícil encontrar motivos para pensar que sean capaces de solventar con éxito todos los frentes abiertos. Especialmente si tenemos en cuenta que el propio seno del equipo tampoco destaca por su ambiente de estabilidad. 

El Stoke necesita un milagro

Empate a empate, punto a punto, el Stoke City va sumando paulatinamente. Pero sigue en posiciones de descenso, y se antoja complicado que consiga salir de ahí si no empieza a sumar tres puntos de vez en cuando. Las jornadas restantes se reducen cada semana y la situación de los Potters cada vez es más problemática. Este lunes, los de Paul Lambert reciben al Manchester City, y a pesar de la envergadura del rival, necesitan arañarle al menos un punto. La distancia del Stoke con respecto a la permanencia es de solo un punto, pero en los nueve encuentros restantes, además del City, figuran el Tottenham (en casa), el Liverpool y el Arsenal (fuera). De este modo, van a tener que dar alguna sorpresa o hacer prácticamente un pleno de puntos en los otros cinco partidos para lograr la permanencia. Cualquiera de las dos cosas parece ahora mismo poco menos que utópica.

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