Combatir lo incombatible
El Ajax logra imponerse al Tottenham en la ida de las semifinales de la Champions League gracias a un solitario gol de van de Beek, dejando todo abierto para la vuelta en Ámsterdam.

“Lo que está muerto no puede morir”, dicen los habitantes de las Islas del Hierro en sus oraciones al Dios Ahogado. Este archipiélago de Poniente -continente ficticio en el que se desarrolla Juego de Tronos- está gobernado por los Greyjoy en la conocida serie de HBO. Estaréis pensando en qué tiene que ver esto con unas semifinales de la Copa de Europa y que he metido esto con calzador como buen fan de la serie que soy. Pero no. Porque sí, amigos, este Ajax de Erik Ten Hag es un poco como ese dicho que dicen en las Islas del Hierro. Ellos, por plantilla, saben que lo tienen perdido, por lo que poco sentido tiene temer a la derrota si el premio es tan suculento como una final de Champions League.

 

 

El Tottenham se enfrentaba a la complicada papeletea de enfrentarse a un equipo sin miedo, uno al que no le iban a temblar las piernas pese al vértigo inherente a unas semifinales de Champions League. Habían eliminado a Juventus y Real Madrid, por lo que ese miedo que no tiene el Ajax sí lo tienen los muchachos de Mauricio Pochettino, que además de jugar contra los neerlandeses, jugaban ante su propia historia. “¿Cómo se combate a alguien sin miedo?”, se preguntaba el entrenador argentino de los Spurs antes del partido. Y, como para tantos compañeros de profesión en esta temporada, es una pregunta sin respuesta.

Los londinenses, ante su afición en su imponente nuevo estadio y con un exceso de bajas sensibles (sobre todo en ataque), optaron por recurrir a una defensa de tres centrales y dejarle el balón al Ajax. Craso error con este equipo. Si les dejas jugar a lo que ellos quieren, la balanza siempre se decantará a su favor. Los primeros minutos del encuentro fueron un monólogo de los muchachos de Ámsterdam ante el atónito público inglés. Un extraño déjà vu recorría la grada: esa sensación de que iban a derrotar a otro equipo más grande volvía a estar ahí.

Tras varias jugadas en las que el Ajax mostró que eso del miedo seguía sin ir con ellos, Hakim Ziyech encontró el hueco entre la defensa del Tottenham. El receptor sería el hombre que menos halagos recibe de todos estos jugones que tiene Ten Hag a su cargo, el fantástico Donny van de Beek. Sin ninguna oposición ante Hugo Lloris, amagó hasta en dos ocasiones para acabar definiendo cruzado y batir al portero francés. El Ajax, una vez más, se ponía por delante mientras que los problemas del inoperante Tottenham no dejaban de crecer. Tras el gol, Jan Vertonghen, el alma del equipo en la defensa, tuvo que salir del terreno de juego por un aparatoso golpe con André Onana. Pochettino no podía imaginar un escenario peor en la primera parte.

Pese a que pareciese que los Spurs pidiesen la hora para llegar al descanso, las ocasiones que no habían sucedido en todo el primer tiempo, aparecieron en los compases finales. Ni el pitido que marcaba el final de la parte le vino bien al Tottenham. Pero se empezaba a atisbar la luz al final del túnel. El Tottenham había encontrado la forma de maniatar a los neerlandeses y que, al menos, sintiesen ese vértigo que implican unas semifinales de Champions League.

Con el cambio de sistema obligado por la sustitución de Vertonghen, los Spurs mejoraron. Pochettino y su equipo lleno de ausencias volvían a respirar. Poco a poco fueron metiendo al Ajax en su área, con más garra que buen juego. Si seguían así, el gol acabaría llegando. O eso decía la lógica. El problema es que en esto de la Champions la lógica tiene poco peso. No hay más que ver quienes son los dos equipos que disputan esta semifinal para darse cuenta de ese pequeño detalle.

David Neres venía trayendo de cabeza a toda la defensa del Tottenham. A medida que el partido iba avanzando, los lances con el brasileño se iban volviendo más broncos. Todos en el estadio sabían que acabaría pasando algo con el habilidoso extremo como protagonista. Entre que el Tottenham estaba creyéndose ese hipotético gol que igualaría la eliminatoria y el Ajax se conformaba con el 0-1, el propio Neres envió el balón al palo. Ahí estaba el -casi- definitivo 0-2, ese que dejaba sin vida a un Tottenham repleto de bajas. Los Spurs siguen vivos porque el poste así lo quiso.

Después de unos últimos compases en los que el empuje no fue suficiente, el partido llegó a su final. El resultado no es malo para los intereses de Pochettino y los suyos, ya que con un equipo lleno de parches sigue vivo para la vuelta. Pese a que es en el Johan Cruyff Arena, se rumorea que volverá Harry Kane, el líder de este equipo. Motivos hay para creer, aunque la respuesta de la pregunta que se planteaba Pochettino antes del partido sigue en el aire. ¿Cómo se combate a este valiente Ajax? Posiblemente ni los Greyjoy con el famoso dicho de su tierra lo sepan. Y si el Tottenham no lo impide, posiblemente no encuentre nadie la solución. 

 

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