Con Mauricio, al cielo
Tras años al frente del Tottenham, Pochettino está cerca de acariciar la gloria europea. Pese a ello, el atrevido Ajax no se lo pondrá fácil en su camino a la final del Metropolitano.

Unas persianas entreabiertas dejan pasar la poca luz que ilumina un lujoso despacho. En una silla de cuero, se encuentra de espaldas a la entrada de la habitación una reluciente calva. Llaman a la puerta y se presenta un hombre con un marcado acento foráneo. El caballero de la silla de cuero se va girando lentamente, mostrando una camisa blanca de botones pequeños y redondos, un traje negro, acompañado de una pajarita, también negra. Con la mano izquierda acaricia un gato, mientras que con la derecha ve consumir con sus propios ojos un puro. Lentamente, sin prisa alguna, mientras el humo se pasea por su rostro. Es Daniel Levy, que articula en un modo pausado: “Te estaba esperando, Mauricio”.

 

 

Levy no es Don Vito Corleone, pero podemos ilustrarnos en aquella histórica escena para imaginarnos una “oferta que no rechazará” el bueno de Mauricio Pochettino. Las exigencias del mandatario del Tottenham no eran simples. Con el objetivo de crecer como club, quería a un entrenador capaz de mejorar exponencialmente el rendimiento de su equipo, con un presupuesto inferior respecto al resto competidores por las primeras posiciones de la Premier League. Y, levantando poco la voz, sin estar en el foco mediático, se ha erigido hasta las semifinales de la Copa de Europa.

La bomba del proyecto era la construcción de un nuevo estadio, dejando atrás el viejo White Hart Lane, para adentrarse y adaptarse a la élite. El presupuesto estaba tan condicionado que el Tottenham ni siquiera fichó el pasado verano. Sin embargo, Levy optó por vetar a sus estrellas. De esta forma, se ha ganado el caché de un estricto negociador, que no rebaja ni una libra sus pretensiones iniciales. Desde el verano de 2014, cuando Pochettino recaló en Londres, el balance económico no llega ni a los 40 millones de libras de déficit. La política de traspasos es clara: se buscan jugadores jóvenes o con talento por explotar. Conforme a estos registros llegaron Heung-min Son, Toby Alderweireld, Lucas Moura o Davinson Sanchez.

Los otros invitados a estas sorprendentes semifinales tampoco están demasiado acostumbrados a este tipo de citas. Llega un Ajax de Amsterdam con ganas de fiesta, tras incendiar la casa del rey de Europa y derrumbar la de Cristiano Ronaldo. Salvando las distancias, se trata de un proyecto similar al Spur. Aun así, los holandeses tienen un fundamento histórico que pesa y se refleja en la forma de jugar. Son adolescentes sin tiempo para crecer, con apenas 17 años ya se las lanza al terreno de juego para que demuestren que tienen un enorme potencial. La seguridad de Matthijs De Ligt, la rebeldía de Frenkie De Jong, el anarquismo de Donny Van de Beek y la magia de Dusan Tadic. Jugadores experimentados y jóvenes -ya- con experiencia. Si Pochettino cosechó a los Dele Alli, Harry Kane, Harry Winks, Kyle Walker o Kieran Trippier, el Ajax tiene materia prima para seguir un camino paralelo.

El nuevo estadio es la piedra angular de la confirmación del proyecto. Levy convenció a Pochettino -es la figura central del puzle Spur- y consiguió mantener a la columna vertebral del equipo. El entrenador argentino ha cumplido con todo lo que se le pedía: ha logrado que muchos de sus jugadores mejoren su potencial, promocionar a los futbolistas más interesantes de la academia y mantener al equipo en posiciones de Champions League, consiguiendo beneficios muy importantes para la estabilidad del club. Ante las llamadas de Real Madrid y Manchester United, Pochettino creyó en Levy.

Da igual quien llame a su puerta, que Pochettino seguirá vinculado al Tottenham. (Laurence Griffiths/Getty Images)

El nuevo White Hart Lane empieza a escribir un nuevo capítulo. El más importante de la historia reciente del Tottenham -o quizá sea un libro entero-. Tras volver del exilio, los Spurs ya sienten suya una casa en la que ya ha caído el todopoderoso Manchester City de Pep Guardiola. También es una prueba para Pochettino, para reafirmarse como uno de los mejores entrenadores del mundo. Si bien reconoció que salvar al Espanyol del descenso en el campo del Almería, hace una década, fue su mayor logro como técnico, coronarse en Europa le convertiría en un ser eterno.

Aunque el fútbol es cruel y despiadado, nos permitirá ver una semifinal entre dos equipos “que se lo merecen”. Aunque Tottenham y Ajax son conjuntos con margen de mejora, uno de los dos tendrá la posibilidad de levantar la orejona. El camino llega a Madrid y Pochettino podría llegar con autoridad, habiendo sido fiel a su Tottenham. La imagen del abrazo con su cuerpo técnico tras la victoria en Manchester podría ser premonitorio de algo histórico. Y si lo único que nos queda es soñar, vayamos con Mauricio al cielo.

 

 

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