Coventry City: dieciocho millas
El Coventry City ha conseguido retornar a Championship en uno de los ecosistemas más peculiares que se pueden imaginar en el fútbol mundial. A pesar de ello, ha certificado su ascenso como campeón de League One tras darse por finalizada la temporada 2019-20. Todo ello, fuera de casa.
Por Joaquin Piñero | 22/06/2020 Coventry City
Coventry. / Coventry City

En Inglaterra se podría decir que hay equipos históricos según la generación. Para la que vivió el fútbol de principios de este siglo, puede que el Bournemouth sea un club habituado a jugar en la élite pero, al mirar sus estadísticas históricas, se comprueba que, ni mucho menos. Por otra parte, se podría pensar que entidades como el Coventry City son menores. En cambio, el equipo de la novena ciudad por habitantes de Inglaterra acumuló casi 40 años seguidos en la máxima división del fútbol inglés. Ahora navega entre los tres últimos escalones de la Football League. Pero, ¿cómo se llega a tal despropósito con un club de esas dimensiones? En un vídeo en nuestro canal de YouTube ya explicamos este tortuoso camino. Ahora, este texto versa sobre un improbable final feliz: cómo una institución con problemas en todos los frentes logró un ascenso espléndido.

Muchos son los clubes históricos que viven momentos complicados en los últimos tiempos por diferentes motivos, como es el caso del Sunderland, Posrtmouth o Notts County. Pero, probablemente, ninguna de sus historias es tan rocambolesca como la del Coventry City. Un equipo sin dinero por una gestión nefasta y sin estadio. Normalmente, la pelea por el descenso sería su lugar natural.

Mark Robins ha vivido su cuarta temporada como inquilino del banquillo Sky Blue, en la cual el equipo, más sólido, ha terminado alzando el título de la tercera categoría de Inglaterra y regresando a Championship. El técnico británico tomó las riendas del equipo de nuevo en la recta final de la temporada 2016-17, en la que el equipo no levantaba cabeza y selló su descenso a League Two después de más de 50 años. El paso por el infierno de la cuarta división, por suerte para los de las West Midlands, fue corto. Tan solo un año después y de la mano de Robins, lograron regresar a League One tras imponerse en la final del playoff en Wembley al Exeter City.

El proyecto se iba consolidando de forma directamente proporcional al caos que inundaba al club en el plano institucional. Robins convirtió al Coventry City en uno de los aspirantes a la promoción ya en su primera campaña en League One, cosechando un meritorio octavo puesto tras las 46 jornadas del campeonato aunque algunos partidos como local los disputaron en Norhampton. Lo que se dice mano de entrenador.

Un equipo sin hogar

Esta temporada volvió a ser difícil para la hinchada de Coventry, teniendo que recorrer grandes cantidades de distancia para ver a su equipo como local.  Esta campaña ha sido St. Andrew’s la casa de los Sky Blues. El templo del Birmingham City fue cedido al club y aceptado por la Football League a regañadientes. De esta forma, el Coventry City pasaría a jugar todos los partidos como visitante. O casi. De hecho, el 25 de enero se dio una de las escenas más curiosas del fútbol en los últimos años, cuando los hinchas azules de Birmingham fueron a St Andrew’s para ocupar la zona de visitante en partido de FA Cup. 

Joy Seppala, dueña del club, decía al respecto: “Tener que jugar en Birmingham es una tragedia para los jugadores, la afición, los trabajadores y para nosotros”. A estas cosas ha llegado el Coventry City, una atmósfera de lo menos propicia para cuajar una buena temporada en lo deportivo.

El equipo tuvo que desprenderse de uno de sus mejores proyectos de la cantera: Sam McCallum. El joven lateral fue contratado por el Norwich City en enero por unos cuatro millones de euros, aunque permaneció a préstamo en su club de origen hasta final de temporada. Esta venta ejemplifica el problema endémico que acecha a los Sky Blues.

Con todo, los chicos de Robins comenzaron la temporada con paso firme siguiendo la media inglesa a rajatabla hasta la jornada nueve de campeonato, cuando perdió los primeros puntos en casa, es decir, a 18 millas del Ricoh Arena. Tan solo el Trammere Rovers ha sido capaz de conseguir la victoria en su visita al improvisado feudo Sky Blue en Birmingham. Una temporada casi perfecta, con solo tres derrotas en total, que ha sido coronada con el merecido título liguero. Aunque con la particularidad de haberlo ganado fuera del terreno de juego, tras la abrupta finalización de League One y League Two debido a la pandemia que vivimos, habiéndose definido la clasificación final con una media de puntos por partido. 

Un equipo que mezcla juventud y veteranía, jugadores de la cantera y de las mejores escuelas del fútbol inglés dirigidos por Mark Robins. El plantel se ha hecho especialista en aprovechar a la perfección sus goles, siendo uno de los  planteles con menos tantos anotados (48) y, por otro lado, el club con menos goles encajados (30). Solidez y pragmatismo. Sin prácticamente contar con más apoyo financiero que el que le otorgan las ventas de sus pilares fundamentales, el Coventry City elaboró una plantilla con jugadores que, a la postre, han resultado ser de gran valor. Algunos ejemplos son el arquero eslovaco Marko Maroši, Matt Godden (máximo goleador del equipo con 14 tantos y recién llegado del Peterbrough que, casualmente, ha quedado 7º en las dos últimas campañas), Jordan Shipley o Fankaty Dabó. 

El milagro de Mark Robins

En resumen, Mark Robins agarró al Coventry City en marzo de 2017 con el equipo cerca de caer a League Two. No pudo evitar el descenso, pero se hizo con la Checkatrade Trophy. Tres años después y con dos ascensos de por medio, el salvador de Fergie ha catapultado a los Sky Blues hasta Championship. Todo ello envuelto en una crisis institucional, jugando fuera de Coventry como local y sin dinero para formar un equipo con las garantías necesarias para lograr lo que, finalmente, ha firmado. Un éxito absoluto.

Ahora, en la temporada 2020-21, se plantea la incógnita de qué va a pasar con la localía de los Sky Blues, y es que el Birmingham también milita en Championship, por lo que se daría una situación compleja. Ante esta circunstancia, Mark Robins lo tiene claro: “Lo mejor que le pasaría al club sería volver a su propio estadio”, aseguró en BBC Sports.

Un ascenso sin celebración tras una temporada sin estadio propio. Sin duda, el Coventry City de League One es uno de los casos más peculiares del mundo del deporte. En el año más convulso de los últimos tiempos, los Sky Blues han conseguido un hito histórico en su trayectoria. Así es el fútbol.

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