¿De dónde salen los hooligans?
Más o menos, todos sabemos qué es un hooligan. Pero, quizás, nunca nos paramos a pensar cuál es su origen. Hoy, en La Media Inglesa, arrojamos luz sobre este asunto.
Por Pedro Sánchez | 28/02/2019 hooligans

Muchas veces ocurre que sabemos el significado de una palabra pero no su origen y su importancia en un contexto concreto. Y hoy precisamente es uno de esos casos. La palabra en cuestión es Hooligan, la cual alude a los aficionados ultras de los conjuntos británicos que, expandieron su modo de vida e ideología por Europa. Pero antes, vamos a retroceder en el tiempo para ver cómo ha ido derivando este vocablo hasta nuestros días. Si bien dicha palabra toma importancia a partir de 1960, cabe decir como dato curioso decir que ya en 1912 hubo que suspender un partido entre Liverpool y Manchester United debido al Hooliganismo.

El término puede derivar del apellido Hooligan o Houlihan. Dicha palabra ya aparecía reflejada en un informe de la policía de Londres del año 1898, y que posteriormente publicó el diario The Times. Por otra parte, el término "Hooliganism” ya se dejaba ver por la prensa escrita en 1898, y el célebre escritor Arthur Conan Doyle lo utilizó en su relato corto "The Adventure of the Six Napoleons", publicado en 1904.​ En otras de las primeras referencias, el libro Hooligan Nights, publicado en 1899, el autor afirmaba que el término tenía su origen en un delincuente común que residía en el barrio londinense de Southwark y que atendía al nombre Patrick Hooligan, que mató a un policía y murió en la cárcel, pero como tantas historias de la época victoriana relacionadas con la violencia y lo siniestro no hay un acuerdo total entre fuentes.

También en el siglo XX se alude a una popular canción que hablaba de una ruidosa familia irlandesa con dicho apellido, que, por casualidades de la vida, también es de Southwark. Dicha familia causaba todo tipo de travesuras y gracietas variadas. Otras fuentes aluden a una banda callejera de Islington llamada Hooley, precisamente algunas fuentes advierte que la palabra irlandesa Hooley, que significa «salvaje» o «fiesta animada» también está relacionada con dicha banda.

En Reino Unido, lugar de nacimiento de este fenómeno, las autoridades y los medios relacionaron desde sus orígenes este término con la creciente ola de delincuencia, exclusión social y marginalidad que se daba en las grandes urbes industriales. Así pues se asoció con una determinada vestimenta, un argot, unas pautas de conducta y ciertos barrios. Es decir, se formaron grupos con unas pautas de comportamientos y de actuación, formándose auténticas “familias” dentro de cada banda. Estas eran el soporte de lo que la familia carnal o la sociedad no les podía ofrecer. Fueron asimilados como los homólogos de los barras bravas de Sudamérica o los ultras que había en ese momento por toda Europa repartidos.

El verdadero auge del hooliganismo se dará en la década de 1970, cuya conducta era aceptada debido a que se consideraba un deporte de la clase obrera y trabajadora. Empezaron siendo grupos de jóvenes ingleses, de clase mayormente obrera los que conformaban estos grupos que no solo se peleaban con grupos de aficiones e ideologías contrarias, sino que también causaban alborotos callejeros contra la policía y la seguridad privada del club. Se dice, en general, que los grupos de ultras ingleses prefieren llamarse a sí mismos The Firm (la firma), en el sentido comercial de ser un grupo que busca financiar sus actividades y desplazamientos.

Como dato curioso, se puede citar como en la extinta URSS el hooliganismo se consideraba un crimen bajo el código penal de las Repúblicas Soviéticas. El artículo 213 castigaba comportamientos agresivos o violentos y los agravaba o suavizaba según la tipología del delito, siendo también la legislación muy severa y dura con dichos ultras. Como ejemplo (y aunque ya no exista la URSS), debemos fijarnos en la ausencia de altercados en el último mundial de Rusi, donde la justicia y las fuerzas de seguridad rusas tuvieron vigilados al milímetro a los grupos de aficionados que acudían al mundial para ver a sus selecciones, por lo que el aura de dureza y poca laxitud en esta materia sigue vigente a la vista de todos. En los Balcanes también habría diversos problemas. Sirva de muestra que a partir de los años 80 los incidentes y disturbios entre hinchas croatas y serbios en la antigua Yugoslavia eran fiel reflejo del ambiente en esos años de malestar político que años después desembocarían en una serie de cruentas guerras. La situación fue tan grave que  la UEFA decidió prohibir que los partidos del campeonato europeo se jugasen en estadios yugoslavos hasta el fin del conflicto. Como vemos, la herida sigue abierta en la actualidad.

Disturbios de aficionados ingleses en las gradas durante la Eurocopa de 2016. (Photo by Carl Court/Getty Images)

Con el paso del tiempo se fueron tomando más medidas y se agudizaron las actuaciones contra dichos colectivos. Como ejemplo podemos citar cuando Alemania fue elegida como sede del Mundial del 2006. Debido a su estricta legislación, en el Reino Unido, más de 3.000 personas se vieron obligadas a entregar sus pasaportes y no les fueron devueltos hasta el término del Mundial, para evitar altercados. En otros países como Italia este fenómeno es muy violento con los llamados Tifosi, lo que ha llevado a crear una serie de medidas y normas para contrarrestar dicho fenómeno. En ella se contempla el uso de tornos eléctricos, cámaras de seguridad y la inclusión del nombre del comprador y su asiento en la entrada para facilitar la identificación del asistente. Otras medidas fueron implantar en el Estadio Olímpico de Roma se han instalado unas sillas especiales llamadas «anti-hooligans» que no pueden ser arrancadas y tiradas, dichas sillas están en un sector reservado para la afición visitante.

En muchas ocasiones los derbis entre equipos de la misma ciudad suscitan episodios de peleas callejeras e incidentes, con gran virulencia y radicalidad en muchos casos. Ejemplos sonados son el Old Firm de Glasgow entre el Celtic y el Rangers o el derbi entre el West Ham y el Millwall. Ha habido grandes momentos trágicos en la historia del hooliganismo como el partido entre el Galatasaray y Leeds United perteneciente a la copa UEFA del 2000. Después del primer tiempo, dos hinchas del Leeds murieron en una pelea, siendo Inglaterra de los países con más problemas y dificultades a la hora de frenar a sus seguidores más exacerbados y pasionales. 

Este es un pequeño resumen de como una circunstancia histórica como la desazón y la marginalidad entre las clases populares y más necesitadas de hace más de medio siglo en Inglaterra fueron el caldo de cultivo para la creación de, como dicen muchos de los que pertenecen a dicha tribu urbana, un “modo de vida”. Modo de vida que, dicho sea de paso, nunca deja indiferente a nadie allá por donde pasan. Unos los consideran alborotadores y delincuentes, otros los tienen por el alma, pulmón y corazón de un estadio a la hora de rodar el balón. Lo cierto es que muchos seguirían al infierno a su equipo…y pasarían por encima del demonio si fuera preciso.

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