¿Debería seguir Mourinho como entrenador del Manchester United?
El Manchester United ha protagonizado su peor arranque de liga en 26 años a pesar de la inversión millonaria realizada desde la llegada de José Mourinho a Old Trafford.

Antes de responder a la pregunta, analicemos algunos datos. Comencemos por un somero análisis a los predecesores del técnico portugués. En su única temporada al frente del Manchester United, David Moyes invirtió 70 millones de libras netos en fichajes (Marouane Fellaini y Juan Mata) y acabó la liga en séptima posición. El equipo alcanzó los cuartos de final de la Champions League y las semifinales de la Copa de la Liga. Las dos temporadas siguientes, Louis van Gaal invirtió 180 millones de libras netos, es decir, 90 por curso. El holandés condujo al equipo a una cuarta y quinta posición en liga, y un único título, la FA Cup de 2016.

José Mourinho ha superado en inversión a sus dos predecesores. Desde que llegó en verano de 2016, el gasto neto en fichajes del club asciende a 315 millones de libras (y falta el mercado invernal) en tres temporadas, es decir, 105 millones netos por curso. Esta inversión récord se ha traducido en un sexto y un segundo lugar, y dos títulos menores, la Copa de la Liga y la Europa League. Considerando su plantilla actual, parece difícil que el Manchester United conquiste esta temporada su primera liga desde que se marchó Sir Alex Ferguson. La Champions League se antoja como una utopía.

A un entrenador del Manchester United se le piden tres cosas: en primer lugar, que gane; en segundo, que lo haga con un determinado estilo: ofensivo, ambicioso, apabullante; en tercero, que lo haga con jóvenes formados en el club. Con el fichaje de Mourinho, el club renunció deliberadamente a ese perfil a causa de las urgencias deportivas y financieras. Tras convertirse en el dominador absoluto de la era Premier League, el club no podía permitirse seguir lejos de la lucha por el título y, por otro lado, la ausencia de la Champions League supone un menoscabo grave para las arcas de cualquier entidad.

En su primera temporada, Mourinho logró el mínimo: clasificar para la Champions League aunque fuera por la puerta de atrás de la Europa League tras una deficiente temporada en la competición doméstica. A esa temporada debía seguir otra en que el club luchara hasta el final por la liga. En lugar de eso, acabó a 19 puntos del eterno rival ciudadano que, por el camino, superó media docena de récords, dejando en peor lugar al United. Para colmo, el equipo fue eliminado de la Champions League por un novato como el Sevilla tras disputar dos partidos mediocres.

Y así llegamos a la situación actual, con el peor arranque del equipo en liga en 26 años. Mourinho se ha apresurado a trasladar la responsabilidad a Ed Woodward por la falta de fichajes (Fred y Diogo Dalot son las únicas incorporaciones de la temporada) y a sus jugadores por los graves errores cometidos en Brighton y ante el Tottenham. Pero lo cierto es que, 315 millones de libras después (solo el Manchester City ha gastado más en este tiempo), el United debería ser otro.

La única solución que parece encontrar Mourinho es la llegada de nuevos futbolistas. Pero olvida que desde que llegó al club ha fichado dos centrales (Eric Bailly y Victor Lindelöf), tres centrocampistas (Fred, Paul Pogba y Nemanja Matic) y un par de delanteros (Romelu Lukaku y Zlatan Ibrahimovic), además de Henrikh Mkhitaryan, intercambiado por Alexis Sánchez un año y medio después. Ninguno de todos esos fichajes ha mejorado su rendimiento con Mourinho y alguno, como Pogba, lo ha reducido ostensiblemente.

El estilo de juego del equipo también ha dejado que desear. En la pasada Premier League, el United fue el quinto equipo más goleador con 68 goles, el sexto con más posesión (por detrás de los otros cinco grandes), el sexto en disparos por partidos (ídem) y el sexto con más pases completados (ídem). El equipo quedó eliminado de la Champions League tras marcar un gol al Sevilla en 180 minutos. En la ida en España, el Sevilla disparó ocho veces entre los tres palos de la portería de De Gea por solo una del United.

Más grave aún es el caso de los futbolistas formados en la cantera. Moyes y su sustituto interino dieron la oportunidad en liga a James Wilson y Tom Lawrence, además de darle la titularidad a Adnan Januzaj en 15 encuentros. Con Van Gaal, los jóvenes dispusieron de oportunidades inéditas en el primer equipo. Bajo la batuta del holandés debutaron en liga Andreas Pereira, Tyler Blackett, Tom Thorpe, Michael Keane, Jesse Lingard, Paddy McNair, Timothy Fosu-Mensah, Will Keane, James Weir, Cameron Borthwick-Jackson, Guillermo Varela, Donald Love y Marcus Rashford. La marcha del holandés cortó la progresión de muchos de ellos y acabaron fuera del club.

Mourinho ha hecho debutar en liga a Angel Gomes (entró en el 88 en la última jornada de liga de 2016-17 contra el Crystal Palace), Josh Harrop (jugó los 90 minutos de ese mismo partido), Joel Pereira (ídem), Demetri Mitchell (ídem), Alex Tuanzebe (ha participado en cinco partidos de liga con Mourinho) y Scott McTominay. Solo este último ha gozado de cierta continuidad, además de otros canteranos que ya habían debutado antes de la llegada de Mourinho como Lingard o Rashford. Parece complicado que el técnico portugués dé la alternativa a algún otro canterano el presente curso.

Ed Woodward no tiene intención de forzar el despido de José Mourinho durante la temporada porque considera que esa inestabilidad deportiva podría provocar turbulencias financieras, en especial en la cotización de las acciones del club en la bolsa de Nueva York, donde marcan récords históricos semana tras semana. Pero la continuidad del técnico portugués la próxima temporada está en tela de juicio y con razón.

Mourinho no debería seguir siendo entrenador del Manchester United. Pero no por sus resultados sino porque no tiene el perfil de entrenador que el club necesita. El portugués es uno de los mejores estrategas de la historia, como su laureado currículum demuestra. Pero igual que jamás será entrenador del Barcelona o del Arsenal, tampoco puede serlo del United. Porque es un técnico que prima la victoria sin prestar atención a nada más y eso, en el United, se puede soportar a corto plazo pero no durante un tiempo prolongado. Su estilo de juego pragmático no encaja con el de un club que se enorgullece de haber tenido en sus filas a la santísima trinidad de Law, Charlton y Best, o a algunos de los delanteros más letales de la historia del fútbol durante la era Ferguson. Su desdén por la cantera choca con la idiosincrasia de un club que se precia de haber dado a luz a los Fergie’s Fledglings, la generación de los Neville, Beckham, Scholes, Butt y Giggs que conquistó la Champions League en el Camp Nou.

Aun sin Mourinho, el futuro dista de pintar color de rosa. Las urgencias deportivas han obligado al portugués a fichar para el hoy más que para el mañana. Young, Valencia, Fellaini, Mata, Matic, Alexis, Ander, Smalling y Rojo tienen 28 años o más. Con menos de 25 años solo hay ocho futbolistas en el primer equipo y ninguno es titular indiscutible: Bailly, Lindelöf, Shaw, Martial, Andreas Pereira, McTominay, Rashford y Dalot. Eso significa que el próximo entrenador tendrá que empezar de cero, como ya hicieron Van Gaal y el propio Mourinho. Lo cual supondrá otra inversión millonaria y, posiblemente, otros dos años de transición.

 

 
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