Defensa de Crystal
Una victoria en diez partidos, cuatro puntos de treinta posibles y veinticuatro goles encajados. Números infaustos de un Crystal Palace que comienza a asomarse al abismo del descenso. Una situación límite con Alan Pardew como gran cuestionado. Las águilas vuelan bajo.

Es de manual. Defender mal, recibir goles con una facilidad pasmosa y no saber revertir situaciones adversas es sinónimo de fracaso, de descenso. Una tónica que está viviendo el Crystal Palace, un equipo que ha visto estancado su crecimiento por los múltiples desajustes defensivos que experimentan en muchas fases de sus partidos. Un equipo que funciona en ataque, pero cuya defensa lastra el devenir del encuentro. La terrible encrucijada que están sufriendo los Eagles. Un agujero negro del que deberán escapar si quieren seguir en la Premier League.

La destitución de Sam Allardyce como seleccionador inglés dejó una serie de nombres como su sustituto. Muchos miembros del gabinete de la federación inglesa lo tenían claro, el elegido debía ser Alan Pardew -aunque otros preferían a Eddie Howe y, mientras, la prensa hablaba de Arsène Wenger-. El técnico del club londinense realizó una serie de entrevistas en las oficinas del club. Ahí explicó lo halagado que se sentía por estar entre los candidatos, pero no podía abandonar a esas alturas su proyecto en Selhurst Park. "Aquí lo tengo todo y queremos seguir con la línea ascendente, no tengo motivos para abandonar el club", dijo. Palabras que chirrían con la actualidad.

Un inicio bastante desconcertante, solo cuatro victorias en Premier y unas sensaciones que van a peor. El equipo del sur de Londres está sumergido en una vorágine negativa, una espiral que los está arrastrando hacia las temidas tres plazas marcadas en rojo sangre. El Crystal Palace acumula, únicamente, cuatro puntos de treinta posibles. Aunque, quizás, preocupe aún más los números en defensa. Veinticuatro goles encajados en los últimos diez partidos. Un dato desolador que solo supera el calamitoso Swansea de Bob Bradley, que ha encajado 25 en este periodo de tiempo.

Precisamente, el reciente duelo ante el Swansea sintetiza a la perfección el estado defensivo actual del Crystal Palace, esa alocada maravilla para el espectador que tuvo lugar en el Liberty Stadium. El Swansea ganaba 3-1 y el Crystal Palace volteó el resultado contra todo pronóstico hasta poner el 3-4 en el luminoso, con un Christian Benteke que predica en el desierto. Un marcador que parecía inamovible, pero la Premier carece de lógica. Fernando Llorente marcó dos goles en el descuento y dejó tumbado sobre la lona a Pardew. El Crystal Palace es de los pocos equipos capaces de marcar cuatro goles y perder el partido.

Un cambio a peor con respecto a la temporada pasada. Los veinticuatro goles encajados de la jornada ocho a la dieciocho es una cifra alarmante, especialmente si la comparamos con los nueve goles que encajaron en las mismas fechas la pasada campaña. Una decepción que inunda las folclóricas gradas de Selhurst Park y que ha provocado los primeros pitos y abucheos de los aficionados más fervorosos, ubicados en la Homesdale Stand.

A balón parado, el Crystal Palace protagoniza constantes desajustes que le acaban saliendo muy caro. Lentos, con poca movilidad y escasa capacidad de compenetración. Una parcela que choca ligeramente con la zona de ataque, donde es un equipo muy físico, capaz de hilar ataques rápidos, directos, buscando a un Benteke que lleva ocho goles en Liga. Una de las pocas sorpresas positivas que nos brinda este equipo es la versión más goleadora de James McArthur. El escocés lleva ya cinco goles, superando así su mayor registro goleador, que estaba en cuatro. Y le queda toda la temporada por delante.

Los rumores sobre un posible cese de Alan Pardew siguen incrementándose. Hace unas semanas, se especulaba con una posible destitución en función de los resultados en casa ante Manchester United y Chelsea. Dos derrotas por la mínima -ambas decididas por dos grandes astros como Zlatan Ibrahimovic o Diego Costa- hicieron tomar algo de paciencia a la directiva. El Crystal Palace perdió, pero mostró una leve mejoría a nivel global, de equipo más compacto, pero no es suficiente.

Watford está marcado en rojo en el calendario de Pardew, una final para intentar poner tierra de por medio con los decadentes resultados que se están sucediendo. En especial, teniendo en cuenta que días después toca una dura visita al Emirates ante un Arsenal que atraviesa su particular 'crisis navideña'. Exigencia máxima para este equipo londinense. La absoluta planificación de la segunda vuelta estará basada en función de los siguientes resultados. La continuidad de estas derrotas pondrían punto y final a la etapa de Pardew en el banquillo de Selhurst Park; realizando un cambio de entrenador y la llegada de nuevos jugadores en el mercado invernal. Cosas del destino, el tabloide Daily Mirror publicó que el Crystal Palace no vería mal que Sam Allardyce sustituyera en el cargo a Pardew si sigue este declive. Cómo es el fútbol.

Una situación inestable por la zona de Crystal Palace. Un barrio con tradición obrera, de espíritu trabajador y de lucha diaria. Señas de identidad que han estado presentes en su escalada hacia las cotas más altas del fútbol inglés. Muchos años de esfuerzo para poner en riesgo este proyecto. Pardew tiene un generoso margen de trabajo para buscar revertir una situación ya de por sí complicada. Obligado a fortalecer una defensa de cristal. Un punto débil que impide que las águilas puedan remontar el vuelo.

La defensa de Crystal del Palace (Fuente: elaboración propia).
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