Démonos un tiempo

La Premier, por la cultura que tradicionalmente se ha venido observando en el fútbol inglés, ha sido una liga que apuesta por proyectos largos. Si no funcionan terminan antes, pero siempre se les ha concedido a los entrenadores un tiempo prudencial para desplegar su proyecto y llevarlo a cabo. Ahora, los proyectos se acortan, todo está cambiando.

Arsène Wenger y Sir Alex Ferguson
El otro día, durante el transcurso del partidazo de la jornada en Old Trafford entre Manchester United y Arsenal, leí un tuit de nuestro amigo Alex de Llano, dónde mostraba un gráfico con la longevidad de los entrenadores actuales en Premier League. Sorprendentemente, había un contraste entre Arsené Wenger con 17 años, y el resto de técnicos, cuya longevidad no superaba los dos años.
La Premier, por la cultura que tradicionalmente se ha venido observando en el fútbol inglés, ha sido una liga que ha apostado por proyectos largos. Si no funcionaban, terminaban antes, pero siempre se les ha concedido a los entrenadores un tiempo prudencial para desplegar su proyecto y llevarlo a cabo. Ahora, los proyectos se acortan, los resultados pesan mucho, y siempre se aspira a más queriendo tener el mejor de cada momento. Vamos a analizar varios de los proyectos a largo plazo que hemos visto en la última década en Premier League.
Sir Alex Ferguson se hizo con los mandos de los Red Devils en 1986 tras unas temporadas gloriosas en el Aberdeen de su país natal, dónde permaneció ocho temporadas en las que fue capaz de ganarle al Real Madrid en la final de la Recopa de Europa y conseguir una Supercopa de Europa, además de tres títulos de la liga escocesa. Este es otro ejemplo de que el éxito es más posible en proyectos largos. Pero su etapa más prolongada fue la que vivió en el banquillo de Old Trafford, donde permaneció durante 26 temporadas. Muy lejos queda el verano de 1986 dónde llegaba al club de Manchester. En estas 26 temporadas, cosechó la friolera de 38 títulos, entre ellos la astronómica cifra de 13 Premier League y dos Champions League.

Aparte de Wenger, ningún técnico supera los 3 años en su club

Ferguson es el mejor ejemplo de los beneficios de tener paciencia

Posiblemente este sea el mejor ejemplo para defender los proyectos a largo plazo, ya que la primera Premier League del escocés llegó tras seis temporadas en el banquillo del United y la primera Champions League no lo hizo hasta la 13ª temporada como entrenador del club. El año pasado, el escocés dejó el banquillo en una sorprendente decisión. El club decidió contratar a David Moyes, que abandonó el Everton tras 11 años en Goodison Park. La labor del de Glasgow a los mandos del conjunto de Liverpool ha sido más que extraordinaria si consideramos la complicación de tener que formar cada verano un equipo sin dinero para reforzarse y mermado por importante bajas que abandonan el equipo buscando metas más altas. Siempre luchando por puestos europeos y por competir con un grande como el Liverpool por el dominio de la ciudad, Moyes ha obtenido unos resultados excelentes basándose en las oportunidades de mercado y en formar jugadores jóvenes.
El único entrenador que le puede plantar cara a Sir Alex Ferguson no es otro que un histórico de la Premier League, el francés Arsène Wenger. Desde 1996 en Londres, hizo historia con sus invencibles en 2003-2004 e incluso puede afirmar que es el único entrenador que ha dirigido al Arsenal en el Emirates Stadium. En los últimos tiempos, Arsène ha encadenado crisis a causa de la ausencia de títulos en sus vitrinas. Siempre apostando por jugadores jóvenes, por los que ha llegado a pagar cantidades estratosféricas, el francés ha sido severamente criticado. Ha buscado inculcar en el equipo un juego asociativo y de posesión puro y duro. Su equipo ha sido el eterno querer y no poder de la Premier. Buenos jugadores que despliegan un fútbol vistoso en el campo pero a la hora de la verdad no obtienen los resultados deseados. La ausencia de títulos está siendo su gran enemigo, pero en Londres es una institución que está por encima del bien y del mal. Este año es el único entrenador con amplia experiencia en un club Premier y de momento lo está aprovechando para colocarse a la cabeza de la clasificación. Veremos cuanto tiempo dura.
Antepuesto al estilo Wenger, donde la posesión es lo más importante, tenemos el clásico juego inglés, el ‘patapum parriba’. Este estilo se resume en un nombre por encima de todos: Tony Pulis. El Britannia Stadium ha sido testigo de las dos etapas del hombre de la gorra como técnico del Stoke City: la primera de 2002 a 2005 y la segunda de 2006 a 2013, cuando abandonó voluntariamente el banquillo tras granjearse las simpatías de la afición potter. Ha instaurado su estilo en el equipo y es reconocido por todos los ingleses, ya que transmite el futbol inglés tradicional en una Premier League inundada de exportaciones e influenciada por la globalización.

Pulis, Martínez y Moyes han dejado proyectos a largo plazo este verano

La tendencia está cambiando: los resultados deben ser inmediatos

Por ponerle la nota de color español a este apartado, tenemos que recordar a Rafa Benítez llorando en el homenaje que se celebró en Anfield a las víctimas de Hillsbrough. Y es que en los seis años que duró su proyecto en la ciudad del Merseyside consiguió darle a los reds una Champions League, en la que será recordada como una de las mejores finales de esta competición, además de llevar al equipo hasta otra final. También es importante su función dentro del fútbol nacional, ya que fue él quien emprendió la exportación de futbolistas españoles, entre ellos Xabi Alonso, Álvaro Arbeloa, Albert Riera o Pepe Reina, que ha culminado en la sobrepoblación hispana que existe actualmente en las islas.
En los últimos años, todos los grandes clubes han dado un margen de tiempo a sus proyectos para poder alcanzar unos resultados. Nombres como Harry Redknapp, Roberto Mancini o el propio José Mourinho, han dispuesto de tiempo para obtener resultados. Pero la tendencia está cambiando. Las inversiones de capital en la Premier League se han disparado en los últimos años debido a la exportación global de la competición como producto comercial. Los capitales que se mueven son cada vez más altos y los inversores externos tienen paciencia, pero limitada. Los resultados empiezan a tener que ser inmediatos.
Este año se vive un proceso de cambio, una nueva generación de entrenadores que buscan establecer proyectos a largo plazo que puedan garantizar un bloque a través de la continuidad y la perfección. Moyes, del que antes hablábamos ha firmado por la friolera de cinco años por el Manchester United (aunque el récord lo tiene Alan Pardew, que renovó por 8 con el Newcastle), Arsène no tiene pinta de abandonar el Emirates, Mourinho ha regresado para asentar al Chelsea sin la presión de ganar un título continental, Brendan Rodgers busca devolver al Liverpool a la cima reconstruyendo su proyecto, Manuel Pellegrini llega al Etihad para reconstruir las bases que Mancini dejó por los suelos, André Villas-Boas tiene su gran oportunidad de redimirse llevando a la excelsa plantilla del Tottenham a cotas mayores, Roberto Martínez al fin ha dejado Wigan para dar el salto a un Everton que apuesta por un nuevo estilo, y muchos mas como Michael Laudrup o Mauricio Pochettino buscan asentar las bases y conseguir que la tradición inglesa de demostrar paciencia con los proyectos no se pierda.
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