Destellos bañados en pragmatismo
Roberto Pereyra y Will Hughes están sacando a lucir todo su fútbol con un técnico tan pragmático como Javi Gracia.

Tanto en la vida como en el fútbol, uno busca resultados. Todos y cada uno de nosotros queremos ganar. El triunfo y el éxito son los objetivos por los que luchar. Y hay medios y medios para alcanzarlo. Aunque para medios, el Watford ya tiene dos. Y muy buenos.La vida futbolística de Roberto Peryera y Will Hughes en Vicarage Road es, cuanto menos, particular. Brillar es lo suyo, pero de la mano de Javi Gracia, lo hacen dentro de un sistema bañado por el pragmatismo. Bien sea el argentino, o bien sea el inglés, en todos los encuentros del Watford vemos destellos de calidad contrastados con acciones de lo más prácticas. 

Y es que, esa es la doctrina que siguen los Hornets: una mentalidad basada en la solidez defensiva y el juego aéreo. Doctrina de la que los dos genios ya son practicantes. No obstante, teniendo tales principios como fundamentos básicos del 4-2-2-2, hay cabida para la imaginación. Rompedor, ¿verdad? Pues bien, con la creatividad por bandera, ambos centrocampistas hacen diabluras bajo la atenta mirada de sus encantados -y encantadores- aficionados. No cabe duda de que es néctar para el paladar de la hinchada Hornet el poder saborear la miel producida por sus más queridas abejas.

Este placer se da en forma de regates, combinaciones y asistencias de lujo; y se produce jugando a pierna cambiada. Ambos parten desde los costados y de manera paulatina y con mucha soltura hacen del pasillo central del campo, el Louvre. Juegan como quieren hasta que toca defender. En ese preciso instante, en el que pierden el cuero y deben recuperarlo o tan solo aguardar atrás; es cuando todos y cada uno de los muchachos de Gracia se ponen el mono de trabajo y dejan de lado su faceta artística.

Es en este aspecto donde el rubio de cejas invisibles, Hughes, ha mejorado con creces. Desde sus inicios en el Derby County se le ha conocido por ser un artista sobre el verde, pero hasta la llegada de Gracia al Vicarage Road, no habíamos descubierto esa faceta defensiva del mismo. Faceta que hasta él mismo desconocía. Y es que el técnico español, el líder indiscutible de este Watford, ha sido el encargado de hacer de Hughes un jugador mil veces más completo. Ahora sabe dónde situarse en cada momento, tanto en la parcela ofensiva como en la defensiva. Medir los tiempos en la medular era lo suyo, y ha aprendido a hacerlo atrás. Al igual que Pereyra, defiende y ataca en bloque, de manera estructurada; pero donde, de vez en cuando, se ve el ingenio de ambos.

Tanto el argentino como el inglés hacen de las suyas y todo ello en perfecta sintonía con la idea del míster, midiendo los tiempos para atacar y defender. Sin lugar a duda, son el complemento idóneo a tanta sobriedad. Son el enlace mágico que engrasa la máquina del bueno de Gracia. Una máquina pragmática que cuenta con pinceladas de genialidad y magia, mucha magia.

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