Diversión en verano (III): Un mejor entrenador que Lampard, la disolución del Newcastle y la Champions League asiática
¿Es posible que el Chelsea haya fichado al entrenador del Derby County y el Derby County haya fichado, para reemplazarle, a un entrenador todavía mejor? A Marko Arnautovic lo que es probablemente no le importará, ya que él ya tiene lo que él quería. No el Newcastle, que ya no tiene casi nada.
Phillip Cocu

Bienvenidos a una nueva edición de la columna veraniega de Ander Iturralde en La Media Inglesa titulada "diversión en verano".

Lo de Lampard

Es posible que el Chelsea haya fichado al entrenador del Derby County y el Derby County haya fichado, para reemplazarle, a un mejor entrenador, sí. De hecho, según lo demostrado por uno y por otro, ahora mismo Phillip Cocu es mejor, o como mínimo más contrastado, que Frank Lampard. Uno ha ganado tres Eredivisies seguidas y ha entrenado en la Champions League; el otro ha perdido en Rotherham. Sin embargo, uno va a ser entrenador del Derby y el otro va a dejar de serlo para entrenar precisamente en la Champions League y nada menos que con el Chelsea. Porque a día de hoy uno es mejor que el otro mientras que en el potencial comparativo es Lampard quien gana por goleada. Porque si hace lo mismo que hizo Cocu, ganar tres ligas seguidas prácticamente de salida con el club en el que pasó la mayoría de su carrera, Lamps se habrá establecido como un entrenador de élite pase que lo que pase después. Y es que claro, podría pasar, podría ser el nuevo Zidane, el nuevo Guardiola. Cocu no tiene, alejado de Holanda, ese potencial de convertirse en una estrella inmediata. Porque también hay un factor añadido en la comparación entre ambos. Al igual que más éxitos, también se puede argumentar perfectamente que cuenta con más fracasos. Uno concretamente y más reciente que sus éxitos: despedido tras sólo unos meses intentando reconstruir la ruinas del Fenerbahçe. Porque el club estaba mal, pero probablemente no para hacerlo tan mal.

Y el caso es aquí estamos, con Lampard en el Chelsea y Cocu en el Derby. Todo esto, debería ser mencionado, no es para decir que Cocu debería haber sido a quien contratase el Chelsea sino para resaltar el inexquivablemente desconcertante suceso de que Frank Lampard se haya convertido en la vara medir de entrenador del conjunto que viste azul y es propiedad de un señor ruso. Aunque ello es desconcertante antes de acordarte de que Ole Gunnar Solskjaer es una cosa que ha pasado y que todo el mundo ha aceptado que haya pasado. ¿El hecho de que Solskjaer esté laureado con dos ligas noruegas con el Molde lo hace menos grave, no? No, pues a grandes rasgos, no. Todo el rollo de que son dos personas que simplemente entienden al club no está ni mucho menos constrastado como un factor necesariamente relevante en su éxito o no. Pero lo que sí es innegable es que el concepto ambiguo de entender al club les dará mucha más manga ancha cuando las cosas no vengan tan bien dadas. Mientras que Cocu puede ser quien finalmente haga al Derby cruzar la línea de meta a la Premier League, con un grupo de jugadores con potencial para hacer un poco más de lo que han hecho en los últimos años y de nuevo con Lampard. Es decir, quedarse muy cerca. Lampard tendrá que remar contraviento y marea por no dejar que, precisamente, la corriente se lleve al Chelsea hacia abajo en la tabla. Si bien en el club cuentan con una estructura interna años luz por delante de la del United, por ejemplo, pesará no poder fichar a alguien que no se llame Mateo Kovacic (por 50 millones...). El optimismo del hijo pródigo es encomiable y quizás recupere a gente como Danny Drinkwater o Michy Batshuayi y quizás catapulte por fin a alguno de los tropecientos eternamente-cedidos que tienen por ahí al estrellato. Pero su mera presencia no va a hacer al Chelsea ganar. Y ahora llegará la prueba de fuego. Para él y para Cocu. Puede que ambos triunfen, puede que ambos fracasen, pero no será indiferente observarlo. Como las expresiones faciales de Cocu. En serio, no sabéis qué mina hay de ellas.

Phillip Cocu
Phillip Cocu es una fuente inagotable para la cámara (Michael Regan/Getty Images)

Marko, venga, ya eres libre, pesado

Finalmente llegó a su fin, valga la redundancia, el rollo de Marko Arnautovic. Se puede decir que fue bonito, pero sería estirar la verdad lo suyo. Duro lo que duró. Es decir, poco. Se suponía que iba a durar mucho más. Arnautovic firmó un contrato que lo estipulaba. Aunque como si Marko fuese alguien del que fiarse con este tipo de cosas. Una alma libre, dígamos. Que hace como que sí, pero que en realidad no entiende de ataduras. Una hoja movida por el viento. Que ese viento le haya llevado ahora al fútbol chino es tan sólo una casualidad, no seamos malpensados. Marko, en esencia, aunque trate de comportarse durante un tiempo, es tan inquietante como la constancia de la calidad de su fútbol. De un parecido estético, tanto en cuerpo como en apariencia facial, más que notable con Zlatan Ibrahimovic. Capaz de algunos de los mismos destellos de los que es capaz el también descendiente de emigrantes de la antigua Yugoslavia. Como Zlatan en Suecia, existió un momento en el que Marko era el mejor jugador en Austria. Pero nunca tuvo, y sigue sin tener, ese mismo impacto con su selección. En la cual un día ya apareció David Alaba y Marko fue eclipsado por un lateral izquierdo. Y ni siquiera ha tenido ese momento de evolución que a Ibra reconcilió en notable medida con el gran público, el de sumergirse conscientemente en la caricatura que es “Zlatan”.

Pero por muy hoja movida por el viento que Marko sea, pasivo no es ni mucho menos. Hará lo que le dé la gana, se comportará como él vea oportuno, y cuando le critiques, marcará un gol y se te encarará porque cómo osas dudar de lo buenísimo que es. Pero aquí estamos otra vez. Desde el Inter, donde mucha huella no dejó pero amigo de Mario Balotelli sí que se hizo, pasando por Twente, Werder Bremen y Stoke, hasta el West Ham. A trompicones, estaba convirtiéndose en alguien del que se pudiese depender. Era donde Ibra, en la punta de ataque, donde después de todo más brillaban sus virtudes. Hasta que Marko lo tuvo que arruinar todo. Porque pocas cosas más desconcertantes, más estresantes, hay en esta vida que una persona en la que no puedes confiar. Cuando todo se suponía que iba bien, en medio de la temporada, de repente quería jugar la Champions League y ganar títulos. De repente, era el West Ham quien no le valía a él después una primera temporada con dichos roles invertidos. Y claro, no se podía resolver como haría alguien civilizado. Al final, lío, disputas internas, una renovación forzada (por más dinero, eso sí) y un extrañísimo vídeo de “secuestrado” para anunciar que se quedaba. Sin embargo, difícilmente tiene sentido intentarlo con Marko. Y llegado el verano y el regreso de sus plegarias por irse, el West Ham hizo lo más sensato: meterle de una patada en un cargero rumbo a China y hala, auf wiedersehen Marko. Quería jugar la Champions, pero también quería cobrar la pasta que le ofrecían desde China. Al final, estos mensajes contradictorios dicen mucho sobre él. O quizás no, porque Shanghai SIPG (equipo de Oscar y Hulk, para más señas) juega, en efecto, la Champions. La asiática, pero Champions al fin y al cabo.

Phillip Cocu
Otra foto de Phillip Cocu, porque él se lo merece (Dean Mouhtaropoulos/Getty Images)

No va quedar nadie en Newcastle. Menos él...

Rafa Benítez se ha ido. No quería, pero como él mismo venía a expresar, no iba a esperar eternamente al Newcastle. Informaremos periódicamente, sobre todo probablemente en el podcast de esta misma casa, de cómo le vaya en el Dalian Yifang. Será más divertido que cubrir al Newcastle, en el que si creían que estaban ya atascados en una especie de “día de la marmota”, no han visto nada todavía. Detrás de Rafa, ha salido por la puerta Ayoze Pérez y, no sería de sorprender, que no fuese el último en hacerlo. Poco más de un mes para que empiece la temproada y, obviamente, no tienen entrenador ni pinta de que estén cerca de contratar a uno. Aunque casi mejor que tarden, manteniendo ese rayo de esperanza de que lo hagan con alguien competente, alguien que evite que acabe entrendo por la puerta algún personaje tipo Joe Kinnear o John Carver. Porque a estas alturas ya no les queda ni la opción de hacer el paripé con Alan Shearer como hicieron hace casi ya diez años. Justo antes de la última vez que descendieron.

El máximo goleador restante de la temporada pasada del equipo es el central Fabien Schär. Que se perdió más de quince partidos de liga [Insertar gif de dibujo animado entre llamas diciendo que todo está bien]. De hecho, si alguien quisiese se podría venir a llevarse a Schär también. Ayoze se ha ido por 30 millones del Leicester que irán a caer a la caja fuerte del Newcastle en el banco para el resto de los tiempos; Rondón ha vuelto al West Brom porque el dinero que entra en el Newcastle, correcto, va al banco. Esas vulgaridades de gastar en jugadores para competir y tal que las hagan otros. Y si esos otros tienen interés en más jugadores, pues se les recomendaría empezar por Miguel Almirón, seguir por Schär, Jamaal Lascelles, Martin Dúbravka y terminar por Jonjo Shelvey, qué demonios. La situación es desoladora para un Newcastle al que arrastrará la deriva. La cuestión es hasta dónde. Menos mal que vuelven de sus cesiones Dwight Gayle o Jack Colback para secar este fregao. No está claro cuántos o quiénes quedarán, pero el dueño Mike Ashley será uno de ellos.

Phillip Cocu
En serio, Phillip Cocu, con esa perpétua expresión de haber descubierto un oscuro secreto, es una maravilla de la fotogenia (Dean Mouhtaropoulos/Getty Images)

Lo demás

Después de desconsolar a todo el mundo con lo del Newcastle, vamos con algo más divertido que para esto este espacio se titula “diversión en verano”. Y pocas cosas hay mejores que lo que ha hecho el Queens Park Rangers: a las cuatro de la tarde incorporar cedido a Matt Smith y, dos horas y media más tarde, traspasar a Matt Smith. “¿Cómo es eso posible?” puede que te estés preguntando. Pues porque no son la misma persona. Llegó Matt Smith, joven medio centro del Manchester City, y se marchó Matt Smith, experimentado delantero (alto y móvil como un rascacielos) ahora del Millwall. Ni para QPR ni para Millwall supondrá en principio un transgresor golpe de efecto, aunque sí una mejora en ambos casos. Un prometedor centrocampista para insuflar un nuevo aire al QPR desde la medular y un delantero tosco para el Millwall al que mandarle con un patada desde tu propio campo lo que mandarías directamente a un vertedero si no le tuvieses a él. Tampoco se necesita mucho más de ti en el Millwall.

En el Manchester City sí. Por eso han tenido que ir a gastarse tanto dinero en Rodri Hernández (acabo de descubrir que su segundo apellido es "Cascante"...). Pero en él se supone que tendrán a su guía de la próxima década. El relevo y el alivio de un Fernandinho que ha sostenido el complejo organigrama de Guardiola sobre el campo y les ha permitido convertirse en la bola de demolición en la que se han convertido. Al brasileño, que llegó como un exhuberante medio centro box-to-box del Shakhtar Donetsk, le van a ofrecer quedarse porque cuantos más mejor y porque, simplemente, pueden. Como tumbos nunca dejará de poder dar Samir Nasri. En una especie de remix extraño de Manchester Citys pasados, Nasri se marcha a juntarse en el Anderlecht (de todos los sitios posibles...) con Vincent Kompany y Craig Bellamy. En Bélgica debería poder abusar de contrincantes cada semana, pero luego te acuerdas de que estamos hablando de Nasri y que igual no, ya que puede ser cualquier cosa con él. Porque Nasri, recordemos, es un futbolista que dio positivo en un control antidopaje. Un futbolista de primera línea siendo cazado en un control antidopaje. Es que hay que ser muy incompetente.

No así el Brentford. Un club modélico de segunda división que hace unos años pasó a basar su estructura y estrategia en sistemas de estadísticas avanzadas y les ha ido la mar de bien desde entonces. En un movimiento de esos que no se terminaría de entender si no fuesen ellos, decidieron dejar ir a su portero David Bentley, de muy buenas aptitudes si bien con un trecho también de potencial que nunca ha terminado de cubrir, al Bristol City y han ido a por el español David Raya, portero del Blackburn, sobre quien queda alguna duda respecto a la principal razón por la que se supone que le fichan (su habilidad de pase por abajo). Pero ellos normalmente han demostrado que saben lo que hacen. A él se junta en Brentford el ya antiguo central del Leeds, Pontus Jansson. Lo que se conoce como un golpe de efecto. El Blackburn no sólo a Raya, también a dejado ir, gratis en este caso, a Jack Rodwell. Iba a fichar por el Real Madrid en su época, eh. A quien también se le vislumbraba un futuro en lo más alto, como reemplazo de Manuel Neuer en el Schalke 04 en su caso, es a Ralf Farhmann. Se ha terminado labrando una carrera más que respetable en el club de Gelsenkirchen después de un aplazado resurgir, pero ahora es al Norwich a donde llega para importante tras perder nuevamente su sitio como titular. Como titulares esperamos que sean dos jugadores en los dos Cardiff-Barnsley que tendremos esta temporada: Sol Bamba y el nuevo fichaje de los segundos, el español-senegalés y también central, Bambo Diaby. Bamba contra Bambo. Y hablando de nombres, un jugador con nombre de cedido del Watford y precisamente cedido por el Watford a Osasuna: un lateral ecuatoriano que responde al sonido de Pervis Estupiñán. Ah, y para cerrar, ha sido reportado por un medio ciertamente respetable que el Arsenal está "mirando" a la situación de Neymar con el PSG (risas). Y parece que es en serio, eh, pero claro... (más risas).

Phillip Cocu
Venga, va, ya paro con las fotos de Cocu, que incluso él ya estará pensando que me estoy pasando. Aunque por supuesto, también hay foto suya con cara de expresar ese preciso sentimiento de "qué estás haciendo..." (Dean Mouhtaropoulos/Getty Images)
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