Dos promesas que piden paso en la Premier
Eddie Howe y Romelu Lukaku han ganado el premio a mejor entrenador y mejor jugador del mes de marzo en la Premier League respectivamente con un rendimiento notable. Dos promesas en el fútbol que han impactado con fuerza el puño sobre la mesa para avisar el futuro prominente que les avecina.

La actividad en el mes de marzo fue apaciguada por los compromisos internacionales a causa de las eliminatorias para el Mundial de Rusia 2018. Solo tres fechas se jugaron en el mes, pero no significa ello que se deba obviar lo significativos que son los ganadores en esta ocasión.

Desde su arribo al banquillo del Bournemouth, Eddie Howe se ha convertido en el redentor máximo de los ‘Cherries’, sacándolos del sarcófago de las divisiones inferiores del fútbol inglés hasta situarlos en la Premier League en un hecho sin precedentes. Desde allí, se le ha alabado por el buen desarrollo que tiene en el despliegue del juego, en la lectura de los partidos y, sobre todo, en la gran participación de jugadores ingleses en sus filas (una auténtica anomalía si miramos los demás equipos de la Premier).

Howe ha tenido inconvenientes en esta campaña, teniendo pasajes donde bailoteaba con el descenso, pero ha logrado hacerle quite a los tiquetes de Championship y posicionarse a mitad de tabla. El mes de marzo fue vital para Bournemouth, quien logró robarle un punto al Manchester United en Old Trafford y lograr los tres puntos en casa ante West Ham por 3-2 y Swansea por 2-0.

El mérito de Howe radica en que ha ganado jugando en una versión similar al mejor Bournemouth en su época, con una solidez defensiva considerable y transiciones ofensivas rápidas que no dejan reacción oportuna al rival. Vale anotar que la efectividad goleadora ha corrido a cargo del joven jugador noruego Josh King, con cuatro goles en dos partidos (incluyendo un hat-trick ante el West Ham) y también con los aportes de Benik Afobe, que se ha reportado con un tanto y con buena actividad ofensiva para el equipo. En total, siete puntos de oro para Eddie Howe que ubican a los Cherries en una posición tranquila en la media tabla.

Por otro lado, dirigimos la mirada al mejor jugador de marzo, Romelu Lukaku, que ha explotado cual supernova en esta temporada. Pequeño flashback: año 2013, inicio de temporada, Lukaku falla un penal en la Supercopa de Europa en Praga, República Checa. Gana el Bayern de Múnich de Pep Guardiola y cae el Chelsea dirigido en ese entonces por José Mourinho. Quizás ese fue motivo suficiente para que el técnico lusitano decidiera prescindir de los servicios el joven de Amberes, pero cuatro años después de aquel suceso, las cosas han cambiado y para bien para el joven belga.

Desde su arribo al Everton, Romelu Lukaku ha mostrado una progresión positiva para un jugador joven en una liga exigente como la Premier League. En la temporada 2013/14 cosechó 15 goles en 33 partidos de liga; en la 2014/15 hizo 10 tantos en 36 partidos; y en la temporada 2015/16 aumentó la cifra a 18 goles en 37 partidos. No obstante, Lukaku se ha propuesto a hacer el máximo con los Toffees y los números actuales lo ratifican, con un total de 21 goles en 30 partidos, valiéndole hasta ahora para ser el líder máximo en la tabla de los artilleros de liga. El mes pasado fue una buena época de productividad para Lukaku, anotando en todos los partidos que logró disputar.

Everton tuvo dos victorias y una caída, ganando en Goodison Park por 4-0 ante Hull City y 3-0 ante West Bromwich Albion, y perdiendo en White Hart Lane ante Tottenham por marcador de 3-2. Romelu Lukaku destacó por haber anotado cuatro goles en sus tres partidos disputados (doblete ante el Hull City), llevando al Everton a ocupar la séptima casilla de la tabla, con opciones de competiciones europeas y liderando la tabla de goleadores son sus 21 tantos, siendo Harry Kane su escolta con 19 goles en su haber.

La gala de marzo ha sido vital para seguir enmarcando el futuro tanto de Eddie Howe como de Romelu Lukaku. Del primero, por su gran aprendizaje para dirigir y entender el fútbol a sus 39 años, en lo que se entiende como una joven pero muy sustentada carrera como entrenador, e inclusive un futuro seleccionador inglés; del segundo, la explosión de un jugador que a sus 24 años está gozando de un pico máximo de rendimiento pero que, con todo y que Goodison Park se rinde a sus pies, se está quedando pequeño para las ambiciones que requiere Lukaku con sus credenciales de goleador de élite, aguardando por un salto a un equipo más grande en Inglaterra o en otra latitud de la geografía europea.

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