El afilado tridente del Manchester United
Los Red Devils han hecho los fichajes necesarios con prontitud y eficiencia, lo que otorga una ventaja significativa respecto a Manchester City y Chelsea. José Mourinho conoce ya el fútbol inglés, al contrario que Antonio Conte y Pep Guardiola. Y sus jugadores, están sedientos de alcanzar la gloria.

Quedan menos de tres semanas para la vuelta de la Premier League. Se suceden los fichajes y las casas de apuestas ya tienen fijadas las cuotas sobre quien será el próximo campeón. Con el precedente del Leicester bajo el brazo, se reservarán para evitar sangrías económicas ofreciendo cifras menos atractivas. La mejor liga del mundo tienes estas cosas. Igualdad, competitividad, sorpresas. Por algo van los mejores entrenadores del mundo a dirigir los equipos ingleses. Todos quieren ser el rey de la selva.

De momento, el principal candidato de ese conglomerado de conjuntos dirigidos por los mejores técnicos del planeta es el Manchester United. El equipo de José Mourinho ha adquirido las piezas necesarias, en el momento preciso y con un entrenador experimentado en la espesura del fútbol inglés. Estas tres puntas del tridente de los Red Devils le sitúan como el rival a batir.

El Manchester United ya ha fichado a Eric Bailly, Henrikh Mkhitaryan y Zlatan Ibrahimovic. Piezas necesarias para perfeccionar el ya correcto plantel del equipo de Carrington. Mientras, el Manchester City únicamente ha firmado a Ilkay Gundogan y Nolito (más el joven Oleksandr Zinchenko) con un grupo que parece necesitar una renovación mucho más profunda y significativa que los Red Devils. Los Sky Blues son un conjunto mucho más avejentado y con menos proyección que su rival vecino. Pep Guardiola tiene un serio problema de cara al inicio de liga y la previa de la Champions League.

El Chelsea ha fichado a Michy Batshuayi y N´Golo Kanté. Algún retoque en el lateral izquierdo y la parcela central de la defensa parece más que necesario. Aunque Antonio Conte se ha posicionado en favor de los jugadores de la cantera de Cobham, es necesario que lleguen más refuerzos a Stamford Bridge. Mientras, Mourinho, a falta de la inminente llegada de Paul Pogba, lo tiene hecho.

Esta diferencia, para muchos menor, supone encarar la pretemporada con un grupo ya unido, que interactúa, convive y entrena en sincronía. Cuanto más tardíos son los fichajes, más difícil es la adaptación al trabajo colectivo. Y el Manchester United tiene ya ese punto a su favor. La labor ha sido eficiente. Los fichajes no demasiado cuantiosos en relación al mercado (exceptuando a Pogba a falta de que se conozcan las cifras del traspaso) y acertados respecto a las necesidades del club. Mkhitaryan llega en el momento preciso de madurez futbolística, Bailly tiene proyección y cualidades para ser el líder de la zaga mancuniana durante muchos años y un genio como Ibrahimovic, a coste cero, parece un regalo caído del cielo.

Por último, hay que destacar la experiencia previa que tiene Mourinho en la Premier League. El entrenador portugués ha pasado varias temporadas ya pululando por Inglaterra con el chándal del Chelsea. Conoce a la prensa, los estadios, el desgaste que supone el maratón navideño, las metodologías de entrenamiento más extendidas por todo el país. Los matices del fútbol inglés, en definitiva. Mientras, Guardiola y Conte (a priori sus dos principales rivales en la carrera por el título, con permiso de Arsène Wenger), son neófitos en terreno británico. Seguramente, el idioma no será un problema pero habrá que ver en qué medida tienen la flexibilidad y la predisposición para adaptarse a un fútbol que no conocen. Al fútbol de Tony Pulis y al de Alan Pardew. Al de Ronald Koeman y al de Slaven Bilic. La unicidad de Dean Court, el viento de Stoke-on-Trent. Esos detalles de la identidad inglesa.

Sin duda, es precipitado hablar de cualquier tipo de conjetura seria para el mes de mayo. Pero sí puede atisbarse que el Manchester United ha sabido prepararse mejor el inicio de curso que sus dos principales competidores. Tiene la mochila y los bolígrafos a punto mientras que los otros dos están aún con las chanclas y el bañador. Se les acaba el tiempo. En menos de tres semanas vuelven las clases.

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