El ateísmo de la Premier, la liga que no cree en los milagros
Las diferencias de equidad en el reparto televisivo entre la Premier y La Liga son más que sabidas, pero ¿tiene esto un impacto real en los equipos y las ligas? Lo analizamos.

El fútbol es uno de los deportes que más fanatismo despierta a lo largo del mundo, y llega muchas veces a ser una cuestión de fe seguir apoyando a tu equipo cuando todo va en contra (especialmente si eres del West Ham). Esta extrema devoción por la pelota ha llevado incluso a la creación de religiones propias, como la Iglesia Maradoniana, en la que consideran a 'El Diego' como su mesías.

En España también contamos con una pequeña secta futbolística. La de aquéllos que, por encima de vínculos nacionales y patrióticos, defienden y reconocen a la Premier League como la mejor liga de fútbol del mundo. Estos creyentes, entre los que me incluyo, suelen basar su posicionamiento en una cuestión de organización, y no estrictamente en el plano deportivo. Es decir, si yo defiendo y sigo la Premier es por su capacidad como institución de mantener viva una competición tan cambiante a lo largo del tiempo como es el fútbol, no porque piense que tiene los mejores equipos del planeta (en ese aspecto, las seis Champions españolas dentro de las últimas diez ediciones disipan cualquier duda). El dinamismo de los ingleses por mantener actualizado y competitivo su fútbol ha quedado patente en movimientos como la incorporación del ojo de halcón en la temporada 2013-14 que hizo decir adiós a los goles fantasma, la posibilidad para los árbitros de sancionar 'de oficio' o, probablemente la más importante, el mantenimiento de la equidad en el reparto de los ingresos por derechos televisivos.

En este último apartado, la liga británica cuenta con un particular sistema que, en parte, fue el causante de su rebautización como 'Premier League' y su separación tanto del resto de divisiones nacionales como de la Federación Inglesa, pues los clubes punteros del país tomaron esta decisión a principios de los noventa para poder negociar libremente la difusión y el patrocinio de la liga. Desde entonces, la Premier vende sus derechos televisivos en bloque y es luego ella misma la que reparte el dinero entre sus participantes. Así pues, los ingresos generados por estos contratos se dividen desde la creación de la liga de la siguiente manera: los derechos internacionales se dan de manera equitativa, un tercio de los domésticos también y los otros dos tercios restantes del mercado británico dependen de la posición lograda por cada equipo y el número de veces que sus partidos son mostrados en televisión.

En contraste, otras ligas como la española dejan que cada equipo negocie por su cuenta los derechos televisivos, originando una gran brecha entre el dinero recibido por grandes y pequeños clubes. Mientras la diferencia entre Manchester City (equipo que más dinero ha recibido en total de la Premier durante las últimas cinco temporadas) y el Sunderland (el peor pagado de los clubes que han participado en todas las últimas cinco campañas) es de unos 160 millones de euros, la brecha entre el Real Madrid y el Atlético de Madrid (segundo y tercer mejor pagado, respectivamente) es de más de 400 millones. Esta diferencia en la equidad presupuestaria es algo bien sabido y muy comentado durante los últimos años, pero ¿tiene un efecto real? ¿Hace esta mayor igualdad presupuestaria a la Premier una liga más competida que la española? Veámoslo.

Para poder ver la relación de estos dos aspectos ha sido necesario recopilar todas las clasificaciones y los repartos presupuestarios de derechos de televisión de ambas ligas durante las últimas cinco temporadas. Conseguir los datos de la Premier fue más fácil que marcarle un gol al Liverpool, pues se trata de una institución con bastante transparencia que publica al final de cada campaña dicho reparto de forma oficial. Sin embargo, para conseguir los datos de La Liga, cuyas cuentas son más opacas que la melena de Fellaini, no se han utilizado datos oficiales sino los facilitados y previamente recopilados por el periodista Roberto Bayón, quien los extrajo directamente de las cuentas de cada uno de los clubes (o de las cantidades previamente presupuestadas cuando no fue posible).

Una vez reunidos y comparados todos los datos, las evidencias de una importante diferencia entre ambas ligas quedan latentes (ver gráfico de abajo). Cabe puntualizar antes de nada que he tenido en cuenta, naturalmente, que los ingresos televisivos no son el único formante del presupuesto de los equipos. Sin embargo, estos se antojan fundamentales cuando en la Premier equipos de media tabla baja desembolsan cada verano importantes cantidades de dinero en nuevos fichajes, mientras los equipos españoles de 'misma talla' tienen que valerse de agentes libres y cedidos. Así pues, en un primer análisis queda clara una relación que no escapaba a nadie: a más dinero recibido más puntos cosechados en estas cinco temporadas.

 

La variación entre ambas ligas se da fundamentalmente en un aspecto: los líderes y su diferencia con el resto de equipos. Si creamos una clasificación para cada liga (ver abajo) compuesta por todos los equipos que han participado en las últimas cinco temporadas (11 en el caso de La Liga y 13 en la Premier) la diferencia se aprecia aún mejor. Mientras Manchester City y Chelsea son los primeros de la Premier con 387 puntos, Real Madrid y FC Barcelona mantienen un liderato más sólido y aventajado, con 447 y 462 puntos acumulados, respectivamente.

Si nos fijamos únicamente en Inglaterra, el Liverpool (conjunto con menos puntos de entre los seis grandes de la Premier —Chelsea, City, Arsenal, Tottenham, United y los propios Reds—) aventaja en poco más de cincuenta puntos a su inmediato perseguidor, el Everton, y algo menos de ochenta al siguiente, el Southampton. Si nos centramos en cambio en España, el Atlético del Cholo es único que aguanta el tirón de Barça y Madrid, con una desventaja de alrededor de cincuenta puntos sobre los primeros y cerca de cuarenta sobre los segundos. Más allá del Atleti, la diferencia es abismal, aventajando los culés alrededor de ciento cincuenta puntos al Sevilla, cuarto clasificado de esta liga ficticia.

Por último, para ahondar en las diferencias entre competiciones y abandonar datos de equipos concretos, es especialmente ilustrativo observar el límite de puntos que cada clasificación establece para evitar el descenso, entrar en Europa League, clasificarse para Champions o ganar la liga (utilizando para ello el promedio de puntos cosechados en estas cinco temporadas por decimoctavo, sexto, cuarto y primer clasificado de cada liga, respectivamente). Así pues, La Liga requiere reunir más puntos para evitar el descenso (36 por 35 en la Premier) y ganar el campeonato (94 por 87). En cambio, la Premier es más exigente para entrar en Europa League (65 por 60 en La Liga) o Champions (73 por 70). Estos datos reflejan una mayor igualdad de la liga inglesa, cuyos puntos están muy repartidos, especialmente en la media tabla, y cuyos líderes suelen ganar con menos contundencia (aunque no es el caso de las dos últimas temporadas).

Con estas evidencias todo parece indicar no sólo que la liga española es más injusta en su reparto de los derechos televisivos, sino que además esto lleva a crear una competición más desigual. Recientemente se dio a conocer desde los medios ingleses que los seis grandes equipos de la Premier están tratando de cambiar este sistema de reparto igualitario que hemos estado analizando, debido a que a principios de los noventa acordaron repartir, junto con el resto de clubes, los ingresos provenientes de las retransmisiones internacionales en partes iguales ya que esta suma era insignificante por aquel entonces. Sin embargo, nunca pensaron que la liga se convertiría en un producto que generara sumas millonarias en su exportación al resto del mundo y ahora tratan de corregir su 'error'.

Por lo tanto, vistas las consecuencias que tiene seguir un modelo u otro de reparto, invito a más gente a unirse a esta secta de 'creyentes en la Premier' a la que pertenezco. Una organización no basada en la fe sino en una buena gestión equitativa. En primer lugar, recemos todos para que nada en este reparto, hasta ahora justo, cambie. Pero también debemos dejar de ver el título del Leicester en 2016 como una rara avis, una bendición o el fruto de una conjunción astral y comenzar a verlo como el resultado de un buen sistema de competición. En un mundo de fanatismo y fe como el fútbol, la Premier representa el ateísmo. La liga que no cree en los milagros.

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