El bucle de St. Mary's
El Southampton aún no ha estrenado su casillero de victorias esta temporada. A pesar de que el sistema de juego sigue funcionando, la constante marcha de jugadores importantes, puede ocasionar problemas a largo plazo.

El que juega con fuego se termina quemando. O, al menos, siente calor. El Southampton no ha comenzado con el mejor pie la Premier League. Y claro, las alarmas saltan. Esto, en realidad, es lo de menos. Por ahora. Y es que con tan solo tres jornadas disputadas es difícil realizar una valoración objetiva de un equipo que oscila desde hace años entre el décimo y el sexto puesto en la clasificación.

Bien es cierto también, y volviendo a la primera frase del texto, que jugar con fuego es peligroso y el modelo por el que los Saints llevan apostando desde que Mauricio Pochettino dirigía al club, puede terminar en tragedia si hay un pilar que no se sostiene como debería. Hasta el momento y desde ascenso a la Premier League en el año 2012, los Saints se han ganado una cierta credibilidad. Cuesta encontrar en toda Europa, un club que haya manejado mejor el arte de hacer caja. Y es que esto, sumado a un modelo de juego implantado desde las categorías inferiores no garantiza el éxito, pero tiende a él. Sin embargo, la perpetuidad y el fútbol no son muy buenos amigos y no siempre se consigue llegar a despejar la incógnita ganadora.

Precisamente, lo escribía con mucho acierto Ilie Oleart hace unos días en la reflexión tras el cierre del mercado de fichajes. La magnitud de los jugadores que salen del equipo (Graziano Pellè, Victor Wanyama y Sadio Mané) es muy superior a la de los jugadores que entran. Esto no quiere decir que los nuevos jugadores no cuadren en el sistema de juego combinativo que caracteriza al club. El problema reside en que este modelo tiene una cota máxima. No la puede superar. La venta cada año de los jugadores que sustentan gran parte del equipo supone dos cosas.

La primera, intentar buscar jugadores baratos y con proyección de futuro. La inmensa mayoría de estos jugadores que consiguen destacar en este periodo de tiempo terminan abandonando el club. Su modelo económico es envidiable pero somete al objetivo primario que debe tener un equipo de fútbol. Ganar títulos. Aquí, la cota máxima que no le permite avanzar y evolucionar en busca de mejores resultados. Subir un escalón. Pelear con los grandes.

En los últimos años hemos visto muchos clubes de la zona media retener a sus mejores jugadores. Lo hizo el Everton con John Stones el verano pasado a pesar de la insistencia del Chelsea, el West Brom con Saido Berahino y los cantos de sireno de los Spurs o, sin ir más lejos, este verano con el Leicester. El campeón inglés ha renovado a todas sus estrellas con la única excepción de N'Golo Kanté, que tenía una cláusula de rescisión en su contrato.

El segundo problema que supone este sistema es que pueden llegar una serie de jugadores que se adapten al sistema, pero que no rindan al nivel que se espera. Tal vez con el tiempo, pero para entonces ya estarán en otro club y la historia habrá partido desde cero una vez más. Esto es una posibilidad real. Muy real. Como es sabido, muchos de los jugadores con mejor proyección de futuro se quedan a mitad de camino. En los últimos años, en la Premier League, podríamos contarlos por decenas.

Tal vez, desde el club se debería intentar retener a algunos jugadores para poder aspirar, al menos, a superar esa cota. Los aficionados lo agradecerán seguro. Lógicamente somos conscientes de la dificultad de una tarea como esta. Cuando el dinero en cantidades excesivas llama a la puerta, es complicado resistirse. Si echamos la vista atrás, jugadores como Morgan Schneiderlin, Adam Lallana o Nathaniel Clyne, entre otros, bien podían haberse quedado en St. Mary's. Es turno de Claude Puel y de la directiva de evitar que este tipo de jugadores hagan las maletas.

Principales traspasos desde 2014 (fuente: elaboración propia)

Por otra parte el conjunto afincado a orillas del Itchen, aún no ha conseguido la victoria en esta edición de la Premier League. Tan solo dos puntos de nueve posibles son sus cifras por el momento. Sin embargo y aunque pueda parecer contradictorio, el sistema de juego sigue funcionando con lógicamente una sutil diferencia con respecto al año pasado. El acierto. 

En el partido inaugural, los Saints no pudieron pasar del empate ante el Watford en casa. Sin embargo, las estadísticas nos dicen, no que fueron mejores (cualquier sistema es válido), sino que su apuesta por el modelo combinativo funciona. En la imagen que tenemos en la parte inferior de este texto, podemos observar las combinaciones de pases entre los dos conjuntos. Como se puede apreciar, el tempo del partido fue completamente suyo. Si nos fijamos, podemos ver que casi todos los jugadores del equipo lograron conectar varias veces entre sí. Encontramos, por ejemplo, muchas veces a Oriol Romeu  conectando tanto con sus compañeros tanto en el flanco derecho, como en el izquierdo. Podemos hacernos una idea, tan solo con datos, de como juega más o menos el equipo.

El equipo de Puel tampoco tuvo demasiados problemas para  aproximarse al área rival. Crear sensación de peligro. En la primera imagen, podemos observar que de los 496 pases completados con éxito durante los 90 minutos de encuentro, 122 fueron en tres cuartos del campo rival (segunda imagen). Por contra, los Hornets tan solo consiguieron conectar 52 de 221 intentados. Dos estilos diferentes. En el apartado de tiros (tercera imagen) también consiguieron superar a sus rivales. Es cierto que no es una estadística esclarecedora pero, a más tiros, más oportunidad de hacer gol.

En relación al partido en el que los de St. Mary's perdieron por dos goles a cero en Old Trafford, las estadísticas fueron muy similares a las de la jornada inicial. Sin embargo, Zlatan Ibrahimovic no entiende de números, esquemas o estadísticas, solo de genialidad.

Ocurre lo mismo en el partido de la jornada tres frente al Sunderland, en el que el tanto de los Black Cats llegó de penalti y el del Southampton, tras una colosal cantada de Jordan Pickford, que había estado ensayándola en los entrenamientos previos con un viejo conocido de esta casa, Vito Mannone.

La realidad es que el Southampton no ha comenzado bien pero, por lo que hemos visto de momento, no hay motivos para que comience a cundir el pánico. Veremos, con el paso de los días, las semanas y los años, si consiguen superar esa cota máxima e intentar salir de la espiral que, puede o no, correr la misma suerte que el Titanic.

Combinaciones de pases más frecuentes durante el Southampton-Watford (fuente: Stats Zone).
Pases completados en zona de finalización durante el Southampton-Watford (fuente: Stats Zone).
Disparos del Southampton ante el Watford (fuente: Stats Zone).
Comentarios
Solicitamos su permiso para obtener datos estadísticos de su navegación en esta web, en cumplimiento del Real Decreto-ley 13/2012. Si continúa navegando consideramos que acepta el uso de cookies. OK | Más información