El cricket... o cómo se creó el fútbol

Con el profesionalismo del cricket, un deporte practicado durante el verano por las capas altas de la sociedad, surgió la necesidad de jugar durante el invierno para seguir generando ingresos. Y la solución estaba en otro deporte…

Por Quico Muñoz | 06/10/2015
Cuando se habla del origen del fútbol o de su relación con otros deportes, lo más lógico es hacer la comparación con el rugby, ya que en sus orígenes ambos deportes eran muy semejantes e incluso podríamos afirmar que el mismo. Del cisma entre el rugby y el fútbol y de cómo ambos deportes tomaron su forma final haremos un artículo en otro momento. Este está dedicado a otro deporte, nacido también en Inglaterra y que, al contrario de lo que se cree, tuvo gran importancia en el inicio del fútbol. Hablamos, cómo no, del cricket.
Para empezar, conviene dejar una cosa clara: quien busque en este artículo una explicación sobre cómo funciona el cricket, no la va a encontrar. Lo siento, pero no entiendo este deporte. Es más, dudo que los propios ingleses entiendan totalmente el cricket; si alguien te dice que el cricket es fácil es que no lo ha entendido, como diría aquel… Pese a lo dicho, voy a dejar un par de pinceladas sobre el cricket para crear una pequeña base para mi artículo y aportar algo de cultura general. Para que luego digan que en La Media Inglesa no se aprende nada.

Con el profesionalismo, surgió la necesidad de generar ingresos en invierno

Clubes como Everton, Spurs o Villa tienen su origen en clubes de cricket

El cricket, como otros deportes, tiene su origen en el Reino Unido del siglo XIX. Sus practicantes eran en su mayoría señoritos de la alta sociedad, que utilizaban el deporte para mantenerse en forma durante el verano. Y es que, durante la época victoriana, el deporte gano mucho prestigio dentro de la aristocracia inglesa que, en realidad, no tenía nada mejor que hacer. El cricket constituía una buena manera de entretenerse y además mantenerse en forma. En aquellos momentos, el cricket era el deporte rey y los hombres más poderosos del Imperio se enfrentaban sobre la hierba al calor del sol (o de todo el calor que puede aportar el sol en Inglaterra) mientras las damas los observaban corretear desde la banda mientras tomaban un refrigerio.
Y, claro, si la alta sociedad lo practica es de esperar que el resto de clases, tarde o temprano, acabe imitándoles. Así que, con el paso del tiempo, la fama creció y empezaron a encontrarse pequeños equipos que solo se dedicaban a jugar al cricket y que empezaron a recorrer el país disputando amistosos y, como era de esperar, cobrando por ello. Esto, aparte de provocar suspiros de desaprobación por parte de los aristócratas, llevó a otras cuestiones que muchos se imaginarán. Tras la llegada del profesionalismo (al futbol le ocurriría igual, solo que veinte años después), nada volvería a ser igual.
Con el profesionalismo surgió la necesidad de mantener la economía. Estos partidos amistosos solo se disputaban en verano, igual que hacia la aristocracia, lo que causaba un problema para los clubes durante el invierno, ya que carecían de fuentes de ingresos. La solución era obvia, jugar en invierno, pero aquello no era posible. ¿Motivo? No era tradición jugar al cricket en invierno. Suena a locura, pero no hay que olvidar que estamos hablando de ingleses. Así que había que buscar otras maneras de ingresar dinero durante el invierno para poder sobrevivir. Y la solución estaba en otro deporte…
La elección era fácil, el fútbol. ¿Por qué? Porque ambos deportes comparten dos semejanzas que aunque parecen baladíes son muy importantes. En ambos juegan once jugadores y ambos se juegan sobre campos de hierba de alrededor de 100x70m. Sí, es verdad que hay grandes diferencias entre ellos: uno se juega con los pies y otro con las manos, uno tiene un bate y el otro no (no me pidáis más, ya avise que el cricket no es mi especialidad). Así que varios clubes de cricket decidieron empezar a jugar al fútbol en invierno, matando dos pájaros de un tiro: por un lado,los ingresos no se detendrían con la llegada del frío y, por otro, los jugadores mantendrían la forma física en la estación fría. Era un gran arreglo que, además, no requería grandes inversiones ya que los jugadores y las instalaciones eran los mismos.
Claro, esta decisión llegó en el momento en que el fútbol estaba viviendo su explosión como deporte de masas y muchos clubes de cricket se aprovecharon para apuntarse al caballo ganador. Incluso el primer club de fútbol de la historia, el Sheffield FC, era en esencia un club de cricket que en 1857 decidió dedicar sus inviernos a darle patadas a la pelota en vez de golpes con un bate. Este hecho tendría vital importancia, ya que del reglamento derivado de los partidos que jugaría este club, conocido como “las reglas de Sheffield”, derivarían, en parte, el reglamento del fútbol y del rugby. Aunque, en realidad, el deporte más semejante hoy en día a estas reglas es el fútbol australiano.
Pero la importancia del cricket en los inicios del fútbol empieza en Sheffield pero no acaba ahí. Su relación siguió siendo estrecha y gran parte de los primeros estadios donde se jugaría posteriormente a fútbol fueron estadios donde también se jugaba a cricket. El mejor ejemplo es Bramall Lane, estadio del Sheffield United, que a día de hoy sigue en pie. Es más, la gran mayoría de estadios de los inicios del fútbol habían sido en su inicio usados para otros deportes. El primer estadio construido específicamente para jugar a fútbol fue Goodison Park, hogar del Everton FC, en 1891 (lo que acabaría significando la fundación del Liverpool, en un curioso giro del destino que otro día explicaremos). Por tanto, no es de extrañar que la final de la FA Cup en un principio se disputara en el Kennington Oval londinense que es, cómo no, la catedral del cricket en el Reino Unido.
Como hemos dicho, muchos de los primeros equipos ingleses derivan de un club de cricket. Uno es el Sheffield United, como es obvio. Otro es su máximo rival, el Sheffield Wednesday, cuyo nombre proviene del día de la semana en que el equipo jugaba sus partidos. Otro ejemplo, más modesto, es el Chesterfield FC. Los más conocidos a día de hoy son el Tottenham, el Everton y el Aston Villa, que provienen, respectivamente, del Hotspur Cricket Club, del club de cricket de una iglesia metodista de Liverpool y del Villa Cross Cricketers.
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