El empresario que hizo campeón al Leicester City
Vichai Srivaddhanaprabha, el dueño tailandés del Leicester City, ha fallecido en un accidente de helicóptero junto a dos miembros de su empresa y los dos pilotos del aparato. Su vida terminó en el estacionamiento del King Power Stadium, el hogar del club que hizo campeón de la Premier League en 2016.

Este es un extracto del libro "¡Dilly-ding, dilly-dong!, el triunfo más improbable de la historia del fútbol inglés" de Ilie Oleart.

La presencia del Leicester en Tailandia no era fruto de la casualidad. En 2010, el millonario tailandés Vichai Raksriaksorn compró el club, que entonces vagaba sin rumbo fijo por la segunda división, por 39 millones de libras.

Los orígenes de Khun Vichai, como es conocido en su país natal, son bastante opacos. Abrió su primer negocio, una modesta tienda de duty-free, en 1989 en el centro de Bangkok. En 2016, era el cuarto hombre más rico del país según la revista Forbes, con una fortuna valorada en 2.800 millones de dólares.

A pesar de casi dos décadas de arduo trabajo, no fue hasta 2006 cuando King Power obtuvo los derechos exclusivos para gestionar las tiendas de duty-free del aeropuerto de Suvarnabhumi en Bangkok, el duodécimo más transitado del mundo. El contrato fue bendecido por el primer ministro de la época y expropietario del Manchester City, Thaksin Shinawatra. Actualmente, King Power ostenta el monopolio en los tres aeropuertos más importantes de Tailandia y emplea a más de 10.000 personas. Este monopolio es tan fuerte que cuando un competidor coreano intentó recientemente entrar en el mercado, recibió la autorización para comenzar a construir una tienda de duty-free en Bangkok pero luego se le impidió colocar mostradores de recogida en los dos principales aeropuertos de la capital tailandesa. Sin ellos, los clientes no pueden recibir sus compras de duty-free, así que la empresa coreana tuvo que abandonar el proyecto cuando el edificio ya estaba casi terminado.

Khun Vichai ha sabido ganarse la confianza de los dos bandos políticos de su país, representados por el Partido Demócrata y el Partido Pheu Thai, tradicionalmente enfrentados. Cuando Thaksin fue derrocado en 2006 con un golpe de Estado, el imperio levantado por Vichai no se tambaleó. Ni siquiera con los gobiernos de uno u otro bando que se sucedieron o con el actual gobierno militar emanado del golpe de Estado de 2014.

Además de sus relaciones políticas, Vichai también ha sabido labrar una relación estrecha con la corona. En febrero de 2013, el rey Bhumibol Adulyadej, cuyo reinado es el más largo del mundo, le concedió el apellido Srivaddhanaprabha como reconocimiento por su éxito empresarial y su labor benéfica. Los dueños del club se han codeado incluso con la monarquía británica gracias a su afición común por el polo. En junio de 2005, Khun Vichai participó en un partido benéfico en Richmond, la Chakravarty Cup, en el que tuvo como compañeros a los príncipes Carlos y Guillermo.

Khun Vichai fue presidente honorífico del Ham Polo Club de Londres entre 2008 y 2012, y fundó un equipo que en verano de 2014 alcanzó la final de la Gold Cup, la competición más importante de Reino Unido. Su hijo Aiyawatt, más conocido como Top, fue el máximo goleador del equipo. Top, que ocupa el cargo de vicepresidente en el Leicester, practica también el fútbol con asiduidad. En sus primeros años como propietarios, participó en un partido con personal del club y demostró sus habilidades con el balón logrando un triplete.

La primera tarea de Khun Vichai en el club fue arreglar los desmanes del expropietario Milan Mandaric, un serbio nacionalizado estadounidense que hizo fortuna comprando y vendiendo clubes europeos, desde el Charleroi belga hasta el Niza francés pasando por el Portsmouth o el Sheffield Wednesday en Inglaterra. Con ese objetivo, Khun Vichai convirtió 103 millones de deuda en acciones en 2013.

Pero quizás la decisión financiera más importante fue la compra del estadio. A finales de 2002, solo meses después de la inauguración del actual King Power Stadium, el club entró en suspensión de pagos debido a la confluencia de varios factores internos y externos. Entre los primeros, el descenso a segunda división en la temporada 2001-02 y el propio coste de construcción del estadio, que ascendió a unos 37 millones de libras. Entre los segundos, la quiebra de ITV Digital, que había comprado los derechos de televisión del club, y el colapso del mercado de transferencias en Inglaterra debido a la introducción de los periodos de transferencia de jugadores a raíz de la sentencia Bosman.

Para rescatar al club de la suspensión de pagos, la propiedad del estadio fue traspasada al fondo estadounidense TIAA (Teachers Insurance and Annuity Association), que había contribuido a la financiación de la construcción con 28 millones de libras. A cambio, el club se comprometió a abonar un alquiler anual mientras devolviera el préstamo. Khun Vichai recuperó la propiedad del estadio a cambio de 17 millones de libras, una decisión que permitió reducir los gastos financieros y explotar los ingresos generados por la instalación.

Khun Vichai y su familia son budistas devotos y desde que llegaron al club han invitado en al menos diez ocasiones a Phra Prommangkalachan y otros monjes budistas a visitar Leicester desde Tailandia para bendecir el campo y entregar talismanes a los jugadores. “Les cuelgo amuletos en el cuello y les doy talismanes de tela”, afirma Phra Prommangkalachan desde el templo del Buda dorado, en el barrio de Chinatown de Bangkok, donde se pueden observar telas con el escudo del Leicester rodeado de motivos sagrados. “No estoy seguro de que los jugadores entiendan lo que les explico pero saben que les traerá suerte”, añade. Jamie Vardy confirma las sospechas del monje budista:

Los dueños trajeron a monjes desde Tailandia y nos bendijeron. Aparecieron mientras nos cambiábamos antes del partido contra el Manchester United [que el Leicester acabaría ganando por 5-3 en la temporada 2014-15]. Hundieron los palos en el agua sagrada y nos azotaron en las piernas y los pies. No con fuerza pero te bañan en agua. Literalmente. Había agua por todas partes. Toda la ropa que acabábamos de colgar acabó llena de agua.

La estrecha relación tejida entre el club y Tailandia ha provocado que el club sea conocido en el país asiático como “los zorros siameses”. Para proyectar una imagen positiva en el país, el club nombró al seleccionador nacional, apodado Coach Zico, como embajador del club. Se trata de un héroe deportivo nacional, gracias a los 70 goles que marcó en sus 131 partidos internacionales, ambos récord en la historia del fútbol tailandés. Casi un millar de aficionados se congregaron ante una pantalla gigante instalada por Khun Vichai frente a las oficinas de King Power en Bangkok para presenciar el encuentro entre Manchester United y Leicester de la antepenúltima jornada de la temporada 2015-16. Los aficionados tailandeses al fútbol raramente siguen la liga local, acuciada por las sospechas de amaño de partidos, así que la liga inglesa es la más seguida. Manchester United y Liverpool, los clubes más laureados del país, han sido tradicionalmente los más seguidos. Pero el Leicester se está abriendo paso. La página de Facebook del club en tailandés tiene más de 650.000 seguidores, no lejos del Chelsea, que aglutina a algo más de un millón. El club también tiene un canal de YouTube en tailandés, con vídeos que incluyen el emblema de los Foxes con la mención “Orgullo de Tailandia” debajo.

Durante sus seis años al frente del club, la familia Srivaddhanaprabha se ha caracterizado por su discreción, algo poco común entre los excéntricos propietarios extranjeros en la Premier League. Ni siquiera la compra del club estuvo acompañada de la fanfarria habitual en estos casos. De hecho, la familia estaba asociada con el club desde 2007, tres años antes de la compra, mediante el patrocinio del club por parte de King Power. Además, Khun Vichai ha tomado medidas que han disparado su popularidad entre los aficionados, comenzando por una tarifa plana de diez libras para el transporte en autobús a los partidos como visitante, sin importar la distancia. Pero ahí no acaban las facilidades para los aficionados.

El imparable ascenso del Leicester ha venido acompañado de un extraño sonido: el del cartón plegado en forma de abanico que el club coloca en cada asiento antes de sus partidos como local. Estos cartones cuestan al club 12.000 libras por encuentro y se han convertido en seña de identidad de los aficionados. Tras ser utilizados intermitentemente durante varias temporadas, el club los recuperó para el encuentro ante el West Ham del 4 de abril de 2015. En aquella ocasión, los Foxes vencieron con un gol de Andy King en la recta final y los supersticiosos dueños decidieron que los cartones habían tenido su parte de responsabilidad. Y los números les dan la razón: desde aquel partido, el Leicester solo perdió dos de sus siguientes veinticinco partidos de liga como local: ante el Chelsea en 2014-15 y ante el Arsenal en 2015-16.

En varias ocasiones, las cervezas han corrido a cargo de los dueños del club. Cuando el club conquistó el ascenso a la Premier League en mayo de 2014, en el último partido de la temporada 2014-15 y en el partido ante el Manchester City de diciembre de 2015, el club invitó a una cerveza a cada aficionado en el estadio. Por no hablar de las bolsas de patatas que la empresa local Walkers distribuyó en el estadio con el nombre de Jamie Vardy para celebrar el récord del goleador del equipo el lunes 14 de diciembre de 2015. O los donuts para celebrar el cumpleaños del propietario o las pizzas para festejar el título de liga en el último partido de la temporada.

Los aficionados no han sido los únicos beneficiados de la generosidad de los dueños. Cuando el equipo alcanzó el ascenso en mayo de 2014, Khun Vichai invitó a toda la plantilla a un lujoso restaurante del oeste londinense y, al acabar, dio a cada uno de sus integrantes una ficha de 1.000 libras para apostar en un club privado.

En 2016, anunció que donaría dos millones de libras para iniciar la construcción de un hospital pediátrico en la ciudad. Este tipo de acciones le ha permitido disparar su popularidad, no solo entre los aficionados del club, sino entre los habitantes de Leicester. Además, por supuesto, de estrechar sus relaciones con las instituciones locales.

Incluso las escasas excentricidades de Khun Vichai se han convertido en parte del folclore del club. El dueño suele viajar a los partidos como local en su propio helicóptero, decorado con los colores del club, que tiene su base de aterrizaje en el círculo central del King Power Stadium. Ese aparato no es el único de la flota del dueño tailandés. En 2013 compró un avión a la esposa de Bernie Ecclestone, dueño de la Fórmula Uno, capaz de volar sin escalas desde Asia hasta Gran Bretaña.

Además de discretos, los dueños jamás han ocultado su ambición. En una rara aparición en su país natal en mayo de 2014, Khun Vichai explicó que su objetivo era irrumpir entre los cinco primeros de la liga: “Eso requerirá una inyección enorme de dinero, posiblemente unos 10.000 millones de bahts [180 millones de libras]. Pero eso no nos da miedo. En tres años estaremos ahí”.

Pocos se tomaron en serio sus palabras. Y menos aún imaginaron que le sobraría un año.

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