El inesperado aliado del Leicester City

Tan solo faltan diez partidos para el final de la Premier League y el Leicester, contra todo pronóstico, sigue en cabeza de la clasificación. Claudio Ranieri ha realizado un magnífico trabajo y sus jugadores han rendido por encima de sus posibilidades pero quizás la clave radica bajo tierra.

Por Ilie Oleart | 03/03/2016 Claudio Ranieri
Tumba de Ricardo III en la catedral de Leicester
“Los restos del rey Ricardo III fueron trasladados a la catedral de Leicester en marzo del año pasado. Desde entonces, solo hemos perdido dos partidos de liga en casa [contra Chelsea la temporada pasada y contra Arsenal en esta]”, explica con sonrisa burlona Gary Silke. “De hecho, toda la zona ha florecido, no solo el City”. Gary comenzó a publicar “The Fox”, el fanzine más popular entre todos los dedicados al Leicester City, al año siguiente de que el club traspasara a Gary Lineker al Everton. Aquello fue en 1985 y, a día de hoy, Lineker sigue siendo el jugador formado en el club de mayor prestigio internacional. Veintinueve años y 197 números de “The Fox” después, el club está viviendo el mejor momento de su centenaria historia.
No son pocos los que recurren a argumentos místicos para explicar la implausible candidatura al título del Leicester. En la catedral de la ciudad existe una pared donde los feligreses pueden utilizar un rotulador para dar gracias al Señor. Entre agradecimientos por retoños, familias, trabajos y alegrías varias, hay varias referencias al Leicester, como un “Thanks for Jamie Vardy”. Como si el combativo y escurridizo de los Foxes fuera una creación suprema.
Gary tiene una teoría más terrenal: “Todo comenzó con la orgía en Tailandia”. Tras salvarse gracias a un meteórico sprint final (el equipo era colista en abril), el club organizó una gira de post-temporada por Tailandia, país de origen de los dueños del club. El entrenador Nigel Pearson convocó a algunos jóvenes, incluido su propio hijo. El retoño del míster, junto con dos compañeros del equipo filial, organizó una bacanal con tres chicas locales en su habitación del hotel. Por si no fuera suficiente, grabó algunos pasajes de la orgía en los cuales los futbolistas proferían insultos racistas contra las chicas y los envió a sus amigos en Reino Unido. En cuestión de horas, estaban colgados en la página web del Daily Mirror.
El club despidió fulminantemente a los jóvenes y esa decisión acabó rompiendo la cuerda que unía a dueños con técnico, ya de por sí muy tensa tras las constantes salidas de tono de este último durante la temporada, desde llamar “avestruz” a un periodista durante una rueda de prensa hasta un amago de ahogo a un jugador rival en la banda pasando por insultar a un propio aficionado del club. El despido de Pearson desembocó en la llegada de Claudio Ranieri, recién despedido de la selección griega tras perder con el combinado de las islas Feroe.
Al frente de un equipo de jugadores rechazados por otros clubes (Christian Fuchs llegó libre y Robert Huth fue descartado por el Stoke City) o identificados en las categorías inferiores (Riyad Mahrez jugaba en segunda división francesa y Jamie Vardy en la quinta inglesa), Ranieri ha convertido un equipo que era candidato al descenso en agosto en uno de los favoritos al título. “A principio de temporada, la victoria del Leicester en la liga se pagaba 5000 a uno… igual que la posibilidad de ver al monstruo del lago Ness”, apunta uno de los amigos que acompaña a Gary en el King’s Head, el pub donde suelen encontrarse los aficionados de toda la vida del club para tomarse unas pintas antes de cada partido como local.
Entre los habituales, varios que viajaron con el equipo a Madrid a final de los años noventa cuando el Leicester disputó una eliminatoria de Copa de la UEFA ante el Atlético de Madrid. Desde entonces, el club ha atravesado más bajos que altos. En 2002 entró en concurso de acreedores y descendió a segunda división, en 2008-09 compitió por primera vez en su historia en tercera división y en 2013 cayó en las semifinales del play-off de ascenso a la Premier League de la forma más cruel posible. Los Foxes dispusieron de un penalti en el tiempo de descuento del partido de vuelta para superar al Watford y acceder a la final. Manuel Almunia repelió el disparo deAnthony Knockaert y, en el contraataque subsiguiente, Troy Deeney sentenció la eliminatoria, condenando al club a vagar un año más por la división de plata del fútbol inglés.
Pero todos esos sinsabores parecen haberse desvanecido de la memoria colectiva gracias a las improbables hazañas de Ranieri y los suyos. Vardy lanzó al equipo a principio de temporada tras marcar en once partidos consecutivos de Premier League, superando el récord de Ruud van Nistelrooy. Sin embargo, el equipo encajaba demasiados goles, así que Ranieri optó por incentivar a sus muchachos: “Les he dicho que si mantienen su portería a cero, les invitaré a pizza”, dijo en septiembre. La actitud afable del entrenador italiano ha contribuido a fomentar un espíritu de equipo inquebrantable. En diciembre, tras vencer en Swansea, los jugadores de los Foxes publicaron algunas fotos tomándose una cerveza en un bar… en Copenhague y disfrazados de superhéroes. Tras la cruel derrota ante el Arsenal en el tiempo de descuento, Ranieri optó por darles a sus chicos una semana de vacaciones aprovechando que no tenían ningún compromiso hasta catorce días después. “Creo que se van a ir a Dubai o por ahí”, dijo el que fuera estratega de Valencia y Atlético de Madrid hace ya algunos años.
A pesar de su posición privilegiada en la cima de la Premier League, Gary no quiere hacerse ilusiones. “Ya he visto muchos falsos amaneceres”, confiesa. Quizás, esta vez, saldrá por fin el sol en Leicester.
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