El Liverpool vence con lo justo al Bournemouth

El gol de Christian Benteke decidió. Irregular partido de los Reds que ofrecieron muy poco ante la debilidad del Bournemouth. Únicamente Matt Ritchie dio la cara en los Cherries.

Por Juan Yagüe | 18/08/2015 Bournemouth
Benteke marcó el único tanto

Premier League

Liverpool 1
Bournemouth 0
Ficha técnica
1 - Liverpool: Mignolet, Clyne, Skrtel, Lovren, Gomez, Milner, Henderson (Can, 52), Coutinho (Moreno, 81), Lallana, Ibe (Firmino, 70), Benteke.
0 - Bournemouth: Boruc, Francis, Elphick, Cook, Daniels, Ritchie, O'Kane (Gosling, 87), Surman, Gradel (Smith, 81), Wilson, King (Tomlin, 61).
Goles: 1-0, m.42: Benteke.
El fútbol es grande por las proezas de los pequeños. El Bournemouth, allá por 2009 pululaba por la cuarta división del fútbol inglés. A punto estuvo de desaparecer por problemas económicos. Pero resistió el envite y resurgió. Nadie en aquel entonces habría soñado con un viaje a Anfield Road a ver y defender a su equipo. Animarlo en Merseyside y tomar unas pintas de camino al templo de los Reds. O a Old Trafford o el Emirates.
Un lustro después, los Cherries han aterrizado en la Premier League. Con muchas dudas en su juego y sus capacidades. Pero con más ilusión que ninguno. Probablemente sus resultados serán más que cuestionables pero la tremenda heroicidad realizada durante los últimos cinco años es difícilmente repetible o equiparable.
Y ese ideal se cumplió. La proeza se llevó a cabo. El Bournemouth jugó un partido de Premier League en Anfield Road. Y lo perdió. El equipo de Eddie Howe tiene serios problemas en su plantilla para competir en la Premier más allá de la determinación y los chispazos de Matt Ritchie. Pero aun así sólo perdió por un solo gol ante uno de los equipos más laureados del continente.
El partido, para la memoria de los aficionados de la pequeña localidad del sur de Inglaterra, fue realmente malo. El Liverpool hizo pocas cosas y las hizo de manera mediocre. Y las pocas que intentó el Bournemouth las hizo mal. Es un equipo falto de ideas en ataque. Ineficaz y falto de creatividad y experiencia. No sabe cómo posicionarse defensivamente. Si presionar o replegarse. Si adelantar la línea defensiva o encerrarse en su área.
Pero tiene ilusión. Compite, lucha, lo prueba. Tiene fe, ganas y profesionalidad a la hora de defender su escudo y su equipo. La plantilla de Eddie Howe es probablemente la de menor nivel en toda la Premier, sin embargo, quizá sea la que realiza su labor con mayor honor y honestidad.
El Liverpool ganó cómodamente. No sufrió en defensa más allá de las intentonas peligrosas y desordenadas de Matt Ritchie. Y venció con un gol de Christian Benteke en el primer tiempo a la salida de un córner sacado en corto. Pero no tiene demasiados motivos para estar satisfecho más allá de los resultados.
Los de Brendan Rodgers utilizan un juego focalizado hacia la parte central del terreno de juego cuando su ariete es probablemente uno de los tres mejores rematadores de centros laterales de toda la Premier League. Benteke tiene un elenco de recursos a la hora de rematar y el Liverpool está diseñado para jugar hacia el centro sin excesiva profundidad. Coutinho abandona la banda derecha, existen tres centrocampistas en el mediocampo de Rodgers y Jordon Ibe juega a pie cambiado perdiendo su verticalidad y su virtud de la velocidad para buscar profundidad por la banda derecha.
Rodgers ha invertido una cuantiosa suma de dinero en un delantero que necesita ser surtido de balones. Y no lo es más allá de determinados balones largos o situaciones del juego como caídas a banda o paredes con los mediapuntas. Sin ir más lejos, un argumento de peso es que el Liverpool fue el equipo de la Premier que menos disparos realizó en la primera jornada.
Sin duda el comienzo del Liverpool ha sido convincente por sus dos victorias en dos partidos. Y el inicio del Bournemouth, muy revelador tras sus dos derrotas (aunque ambas por la mínima) para iniciar su periplo en la Premier. Pero realmente, son los Reds los que no aprovechan todo su potencial de plantilla y jugadores por el caos de su entrenador. Los Cherries siguen luchando con sus endebles argumentos. Con los que ellos tienen. En ello también reside la grandeza de este deporte.
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