El lobo de Tottenham High Road
Con unas cifras económicas muy favorables, la construcción de un nuevo estadio y un juego superior al de sus rivales londinenses, el Tottenham es el nuevo rey en el norte (de Londres). Los Spurs han conseguido transformarse de pies a cabeza y los resultados óptimos que está obteniendo el club les han dado el empujón necesario para encarrilar la fase final de la carrera: la renovación completa.

Están pasando cosas en el norte de Londres y no hablamos de fenómenos paranormales. La capital británica, colmada de clubes de fútbol y de historia del balompié, siempre ha apostado todas sus cartas al liderazgo de Chelsea y Arsenal, que despuntaban el poderío de la urbe económica y social londinense, y traían consigo masas de aficionados tanto de dentro como de fuera de sus fronteras. Sin embargo, las tornas están cambiando y se está gestando la coronación de un nuevo rey en la capital.

El Tottenham Hotspur está dando pasos de gigante hacia un prometedor futuro que está más cerca de lo expresable. Los Spurs han anunciado unos ingresos de récord en la temporada 2016/17, están a menos de diez partidos de trasladarse a su nuevo hogar y tanto los Blues como los Gunners ven sus resultados unos escalones por debajo en la clasificación, uno sin Champions League la próxima temporada y el otro rindiendo por debajo de lo acostumbrado y participando en la Europa League, su única baza para asegurarse jugar en la máxima competición europea la próxima campaña.

El 2017 fue un año lleno de alegrías y nostalgia para los chicos de Mauricio Pochettino. El Tottenham acababa la temporada en la segunda posición con unos números de récord y un juego que nada tenía que envidiar al de sus rivales, pero también dijo adiós a su cuna, White Hart Lane, con una espectacular victoria frente al Manchester United. A pesar de que fue difícil dejar la temporada atrás y esperar con ansia un año donde los Spurs jugarían sus partidos en Wembley, estadio que hasta entonces no había sido de mucha ayuda para el club, los beneficios de la 2016/17 han devuelto las sonrisas al Tottenham, sobre todo a Daniel Levy, que ve, así, como los esfuerzos económicos de un nuevo estadio no han sido en vano. 


«Estamos en un periodo histórico para el club y hay una creciente sensación de emoción. Como guardianes del club, somos siempre conscientes de la necesidad de asegurar la estabilidad futura del club y simultáneamente gestionar su crecimiento» Daniel Levy

El Tottenham ha logrado amasar la mastodóntica cifra de 306,3 millones de libras de ingresos, un aumento de casi cien millones con respecto a la temporada anterior (209.8 millones) y un récord para el club del norte de Londres. Esa suma, con tasas, impuestos y deducciones, supuso unos beneficios de 41,2 millones de libras con respecto a los 33 que obtuvo en la campaña previa. Para quien no lo sepa todavía, Daniel Levy es el rey de las finanzas, algo que lleva demostrando temporada tras temporada con transacciones galácticas y ventas de madera usada a precios desproporcionados. Sin embargo, la Champions League y los últimos partidos en White Hart Lane, así como el nuevo acuerdo de los derechos televisivos de la Premier League fueron las principales claves del incremento.

A pesar de que en la máxima competición europea el Tottenham cayó eliminado en la fase de grupos a favor de clubes como el Bayer Leverkusen, el Mónaco o el CSKA de Moscú, y en la Europa League no consiguió dar con la tuerca para evitar perder contra un equipo como el Gante, los Spurs consiguieron una cifra cercana a los 44,6 millones de libras de beneficios con los partidos. Aunque Wembley no fue de ayuda en temas deportivos, económicamente hablando, fue un éxito absoluto, ya que la capacidad es infinitamente mayor a la del antiguo White Hart Lane y la Champions siempre llena los bolsillos de sus participantes un poco más que su vecino de la Europa League.

El Tottenham ganó cerca de 38,4 millones de libras debido a su participación en la Champions League, una cifra que poco tiene que ver con los 15,5 millones que obtuvo el año anterior. A esa cifra hay que sumarle los beneficios que el club londinense ha obtenido gracias al nuevo acuerdo televisivo de la Premier League, que han ascendido a 149,8 millones con respecto a los casi 95 millones que recibió en la campaña previa. Si se te dan mal los números te diré que las cifras anteriores han supuesto un aumento del 71% en temas de radiodifusión, de 110 a 188 millones de libras.

Después de la auténtica lluvia de millones que los Spurs obtuvieron con los derechos televisivos, también aumentaron sus beneficios tanto en mercadotecnia, un 24% (que suponemos que está relacionado con los asiáticos comprando camisetas de Heung-Min Son por doquier), como en publicidad, patrocinios y hospitalidad corporativa.

Las principales pérdidas de los londinenses vinieron en Premier League y otras competiciones. White Hart Lane tuvo una asistencia media de 31 639 espectadores con respecto a los 35 776 de la temporada anterior. La capacidad reducida del viejo Lane para dar paso a la construcción del nuevo fue la principal razón por la que los beneficios se vieran reducidos de 22,2 millones de libras a 19. Además, los gastos de construcción sufrieron un aumento considerable, de 115,3 millones de libras a 315,1 durante la temporada 2016-17.

El EBITDA del club, las ganancias previas a los intereses, tasas, depreciaciones y amortizaciones, sufrió un considerable aumento con respecto a la temporada anterior, de 57 millones de libras a 119, y se convierte así en la tercera cifra más alta en toda Inglaterra, por detrás del Manchester United (220 millones) y Arsenal (138 millones).

Los beneficios previos a la deducción por tasas fueron de 58 millones de libras, la segunda cifra más alta de la temporada, solo por debajo de los 92 millones del Leicester City, y la cuarta más alta de la historia en la Premier League. Sin embargo, no es el récord para el Tottenham, que alcanzó los 80 millones brutos en la 2013/14 con la venta millonaria de Gareth Bale al Real Madrid. 

Beneficios brutos más altos de la Premier League (Fuente: SwissRamble).

Si después de tanta cifra, tanto impuesto y tanto porcentaje necesitas tomarte un ibuprofeno, solo es necesario saber, a modo de resumen, que en las últimas trece temporadas el Tottenham solo ha tenido dos pequeñas pérdidas, en el 2010 y en el 2011, pero en los últimos cuatro años ha obtenido un aumento radical de 188 millones de libras en ingresos brutos.

Daniel Levy, uno de los artífices de los maravillosos datos económicos para el club londinense, no ha querido ser menos y cobró más que Mauricio Pochettino y que Harry Kane en 2017, unos 6 millones de libras, convirtiéndose así en el dueño que más cobra por sus servicios en la Premier League.

Tampoco les va muy mal en el terreno de juego, igualando el sábado ante el Stoke su mejor racha en Premier League, catorce partidos sin perder, algo que ya consiguieron en 2015. Desde diciembre de 2017 que los Spurs no pierden un partido, acumulando once victorias y tres empates, una estadística mucho más favorable que la de 2015. Su nuevo estadio, el que iniciará una nueva etapa en la historia del club, va cogiendo forma y ya destaca por encima del modesto barrio londinense de Tottenham. El nuevo White Hart Lane contará con 62 000 asientos, nueve plantas y será una de las cunas de la NFL en el Reino Unido, así como un sitio donde organizar conciertos y otro tipo de eventos.

Como dice uno de los cánticos más conocidos de la afición Spur, “the future is bright, the future is lilywhite”. El futuro es brillante y tiene un nombre en su cabecera, el Tottenham. Con las favorables cifras económicas, la construcción de su nuevo templo y un fútbol con personalidad y muy por encima del de sus rivales londinenses, los Spurs están a punto de convertirse en los nuevos reyes de la capital británica. 

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