El matiz portugués
Nuno ha cambiado su sistema, ha movido diez metros a Rubén Neves y desde entonces los lobos suelen comer carne fresca.
Vertonghen Adama

Si hay dos figuras totémicas de nacionalidad portuguesa en la historia reciente de la Premier League son las de Cristiano Ronaldo y José Mourinho. Ambos, cada uno en sus atribuciones, han dejado un legado imborrable en las islas británicas. Por el mismo camino va el Wolverhampton Wanderers, que es el equipo más portugués de Vigo hacia arriba. Los muchachos de Nuno Espirito Santo, que arrancaron la temporada de forma horrible, se han reafirmado como uno de esos equipos que siempre se quedan a las puertas de romper la hegemonía del ‘Big Six’.

Ya van unas cuantas temporadas en las que surgen varios equipos candidatos a disputarle sus plazas asignadas a Manchester United, Tottenham y, por su puesto, Arsenal. No cabe duda que son los equipos menos fiables del ‘Big Six’, los más propensos a dejarse puntos y Leicester, el malogrado Everton y los Wolves parecen tener las plantillas mejor capacitadas para poder entrar en la alta sociedad del fútbol inglés. Con el Leicester ganándole la partida al Manchester City en otra temporada para frotarse los ojos y con el Everton demasiado ocupado intentando no autodestruirse los pupilos de Espirito Santo son los únicos que están haciendo lo que se espera de ellos.

Hasta hace una semana, el Wolverhampton había aprovechado la crisis del Tottenham, que se llevó por delante a Mauricio Pochettino y trajo de vuelta a un reformado Mourinho. Los Wolves se posicionaron como uno de los mejores seis equipos de Inglaterra. La derrota en el último suspiro contra el Tottenham, que supone el fin de una racha de once partidos sin perder, unida al empate del United y la victoria del Sheffield United han construido una ecuación que ha bajado a los lobos hasta la octava posición. Todo el brillo que desprende el equipo en el campo no acaba de verse reflejado en la clasificación.

Vista la evolución ascendente de los Wanderers tampoco es demasiado preocupante estar dos puestos más arriba o más abajo. La Premier League es una carrera de fondo en la que todo puede pasar y las posiciones fluctúan en función de los que se gane o no y los que otros ganen o no. El Tottenham es el que ha ganado en Molineux con ese late drama que resta mérito al gran encuentro que ha planteado el Wolverhampton. Desde hace unas jornadas, el matiz táctico de Rubén Neves, ahora en el lado derecho del doble pivote en vez de en el centro de la tripleta de medios, ha potenciado al equipo en todos sentidos.

El sutil cambio de posición de Rubén Neves ha sido crucial para la recuperación de los mejores Wolves. / Getty Images
El sutil cambio de posición de Rubén Neves ha sido crucial para la recuperación de los mejores Wolves. / Getty Images

El 3-5-2 ha pasado a ser un 3-4-3 que ha incrementado la media de remates por partido hasta los 16,7, un dato que contrasta con los 8,9 que conseguían antes de la reubicación del centrocampista portugués. No hay ningún apartado estadístico que no se haya visto incrementado: ocasiones creadas, pases en campo rival, puntos conseguidos, porcentaje de victoria etc. Sin embargo, todo esto importa poco o nada cuando Lucas Moura entra al área como Pedro por su casa, con el balón cosido al pie y revienta la red o en el añadido Jan Vertonghen tiene tiempo suficiente para leer la trayectoria del balón, reacomodarse, rematar a once metros de distancia y que el balón pase sin oposición entre cuatro defensores en el área pequeña.

El hombre del partido fue, sin lugar a dudas, Adama Traoré. El futbolista catalán se echó el equipo a sus espaldas –algo que, por el tamaño de sus deltoides y dorsales, no es muy complicado– para poner contras las cuerdas a un Tottenham que se encomendó a dos chispazos para cortocircuitar a los Wolves. Los defensores no saben cómo cubrir a Traoré. Saben que en cualquier momento puede hacer un roto y toman más precauciones de las necesarias. Vertonghen, defensa contrastado en Inglaterra, dio varios metros a Traoré, que recibió la asistencia de Raúl Jiménez a diez metros del área. Adama quiso retarle, explotar sus virtudes más evidentes, pero el holandés no entró al trapo. Siguió retrocediendo ante la indecisión de Traoré, que al final dijo: “Llegados a este punto, chuto”. Golazo.

Precisamente, la conexión Traoré-Jiménez es de las más productivas de la Premier League. El mexicano se ha convertido en una de las piezas angulares del proyecto de Nuno con sus 19 goles y 12 asistencias en 55 partidos como lobo. Jiménez, que ha sonado como refuerzo para el Manchester United, es una garantía para el Wolverhampton, que todavía no ha comprobado qué puede aportar su suplente al equipo. Y es que las comparaciones son odiosas. Mientras que Cutrone solamente puede sumar jugando dentro del área, y ni así; Jiménez juega y hace jugar a sus compañeros pese a ser el delantero centro. El atacante azteca, acompañado de jugadores rápidos como Traoré o Diogo Jota y abastecido por Joao Moutinho y el renovado Neves, forma uno de los frentes de ataque más completo de las islas.

Los Wolves se enfrentarán al Espanyol en la primera eliminatoria de Europa League tras superar la fase de grupos. / Getty Images
Los Wolves se enfrentarán al Espanyol en la primera eliminatoria de Europa League tras superar la fase de grupos. / Getty Images

El poder ofensivo y el fútbol de altas pulsaciones que propone el Wolverhampton, sin embargo, no es suficiente para estar en las quinielas como ganador de la Europa League. Es complicado imaginar a Conor Coady alzando al apagado cielo de Polonia el segundo trofeo más importante de Europa. Quizás le falta ese empaque adquirido a lo largo de los años que otros equipos potentes del continente sí tienen. En cambio, los Wolves sí eran uno de los equipos que debían pasar sin demasiados apuros la fase de grupos. Lo han conseguido como segundos del Grupo K, junto a sus compatriotas del Sporting de Braga.

El encuentro contra el Besiktas, que ya estaba eliminado, podía convertir a los ingleses en cabezas de grupo. El problema era que el Sporting de Braga jugaba contra el Slovan Bratislava, también desahuciado de la competición. Como ambos conjuntos cumplieron, la clasificación se quedó tal y como estaba. Más allá de posiciones finales, lo más destacable fue el hat-trick de Diogo Jota en once minutos saliendo desde el banquillo. Un ejemplo más de que cualquier lobo puede dirigir a la manada.

El próximo escollo para los ingleses será el RCD Espanyol de Pablo Machín. A priori, los Wolves deberían de ser favoritos para pasar a la siguiente eliminatoria. La situación de ambos equipos es completamente contraria, siendo los catalanes los últimos de LaLiga y centrando todos sus esfuerzos en el fin de semana. Aun así, hasta febrero todo puede pasar y más con el Espanyol de por medio.

Los muchachos de Espirito Santo tienen esta jornada el reto de volver a ganar. La derrota contra el Tottenham y el anterior empate contra el Brighton han hecho perder fuelle al equipo. Una energía que debe recuperar contra el Norwich City para no perder ripio con la séptima plaza, objetivo primordial del club. Ahora, los lobos son esclavos de su éxito.

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