El milagro del Burton de Clough
A pesar de que nunca podrá quitarse la etiqueta de hijo de Brian, Nigel Clough es una leyenda a su manera. Lejos de los focos que atrajo su padre en Derby y Nottingham, su carrera como entrenador está estrechamente relacionada con una de las mayores gestas del fútbol modesto inglés: la irrupción del Burton Albion en el mundo profesional. Los Brewers, que en 2008 eran quintos en Conference y ahora luchan contra gigantes en Championship, tienen una extraordinaria historia detrás con Nigel como protagonista.

"Enjoy Burton away" ("Disfrutad de Burton fuera"). Cuando el Newcastle United descendió a Championship en 2016, los aficionados del eterno rival, el Sunderland, se burlaron de la debacle del vecino deseándoles un buen viaje a Burton-upon-Trent cuando les tocara jugar allí durante su estancia en la división de plata. Un año después, los Magpies inundaron las redes sociales con el mismo mensaje en su regreso a la Premier League mientras los Black Cats confirmaban su caída. La frase incide en el desprestigio que supone para un equipo de la élite bajar al mismo nivel que el Burton Albion, un modestísimo club que nunca antes se había visto tan alto como en la segunda categoría del fútbol inglés. Y es que apartando las burlas y la tradicional disputa entre Newcastle y Sunderland por ver quién mea más lejos se esconde una asombrosa historia con un protagonista de apellido sobradamente conocido: Nigel Clough.

Nigel es el mediano de los tres hijos que tuvo Brian Clough, leyenda balompédica que llevó a Derby County y Nottingham Forest a la gloria desde la nada. Hablar de su padre es hablar de cómo hizo rey de Inglaterra al Derby después de salvarlo de la tercera división, o de su Forest bicampeón de Europa que pocos años atrás merodeaba en la categoría de plata. Ya bien entrado en los cincuenta, con toda probabilidad Nigel ni siquiera se acercará al éxito y las vitrinas llenas de su difunto progenitor. Pero, siguiendo los pasos de Brian, ha logrado lo más grande: ser el nombre más importante de la historia de un club que dejó los campos de barro para llegar más lejos que nunca. Y eso es algo que ni los trofeos comprenden.

Como futbolista, se convirtió en el segundo máximo goleador histórico del Nottingham Forest con su padre en el banquillo. A medida que su carrera se desinflaba, también pasó por Liverpool, Manchester City y Sheffield Wednesday antes de que el Burton Albion le ofreciera el puesto de jugador-entrenador. Por aquel entonces, los Brewers estaban en la Southern League, séptima división nacional, fuera de las cuatro consideradas profesionales.

Brian Clough y Peter Taylor, en 1974. Al lado de 'Cloughie' está Nigel con su hermano, Simon. Foto: Evening Standard / Hulton Archive / Getty Images

Inmerso en el infinito fútbol amateur, Clough tan pronto dirigía a la plantilla desde su asiento como se calzaba las botas para hacer él mismo el trabajo. Entre 2002 y 2006, los cuatro años en los que más veces se le vio en el césped dando patadas al balón y órdenes a sus pupilos al mismo tiempo, disputó 99 encuentros. Su último partido como jugador del Burton data de 2008, meses antes de que dejara el club. En total, sumadas las jornadas que disputó y las que vio desde la banda, Nigel ocupó ese doble rol durante once años y 709 partidos, con 310 victorias, 101 empates y 298 derrotas. Fueron buenos años: con Clough ganaron en 2002 la primera liga de su historia, la Northern Premier League, y entraron por primera vez en Conference Premier, el último escalón antes de la cuarta división. Además, dio fama mundial por un día a los Brewers cuando empataron a cero en enero de 2006 contra el Manchester United en su enfrentamiento de FA Cup. En la vuelta perdieron 5-0, pero se marcharon como el club amateur que había mantenido a raya al gigante mancuniano.

En enero de 2009, el club donde su padre empezó su leyenda llamó a su puerta. El Derby County, deprimido en Championship y con un horizonte asquerosamente plano, buscó el factor romántico devolviendo el apellido Clough a su banquillo décadas después de los éxitos de Brian. Nigel no pudo negarse a la idea y se marchó a la ciudad en la que creció, dejando atrás más de una década como 'brewer'. Lo hizo como un héroe: abandonó el club en primera posición de la Conference Premier con trece puntos de ventaja, rozando el ascenso a League Two y, por tanto, al fútbol profesional de la Football League. Sólo quedaba rematar el trabajo de tantos años.

Aunque Clough es sin duda la figura más importante desde que el Burton Albion se fundó en 1950, la milagrosa historia reciente del club no es unipersonal. Cuando Nigel se marchó al Derby, los Brewers aprendieron a volar solos. Aquel año certificaron su ascenso con Roy McFarland como técnico hasta final de temporada, convirtiéndose así por primera vez en miembros de la Football League. A partir de entonces, sólo miraron hacia arriba a pesar de ser un David entre Goliats. En 2013, fueron semifinalistas del playoff de ascenso a League One, pero cayeron contra el Bradford City. Al año siguiente, el golpe donde más duele: perdieron en Wembley ante el Fleetwood Town en la final del playoff. No obstante, el crecimiento del Burton era imparable. En 2015 por fin ascendieron automáticamente a tercera división como segundos clasificados de League Two.

Aficionados del Burton Albion ven a su equipo en las gradas del Pirelli Stadium. Foto: Nathan Stirk (Getty Images)

Daba igual que preguntaras al anciano más longevo del Pirelli Stadium: nadie había visto antes al Burton tan alto. Jimmy Floyd Hasselbaink, entrenador artífice del asalto a League One, siguió en sus funciones hasta que llegó el invierno. Y los muchachos siguieron ganando partidos como si no hubiera diferencia entre divisiones, hasta que volvió a aparecer un club mayor que los Brewers buscando soluciones en Burton-upon-Trent. La misma situación que les arrebató a Nigel Clough. El Queens Park Rangers no tardó en seducir a Hasselbaink para entrenar en una categoría superior con Londres de fondo, y dejó al Burton en una increíble primera posición a pesar de su condición de recién llegados. Aunque no todo serían lágrimas para despedir a Jimmy. Diciembre de 2015 traía un regalo bajo el brazo.

Mientras el Burton Albion maduraba a base de ascensos tras separarse de Clough, Nigel sobrevivió cuatro años en Derby hasta que septiembre de 2013 dictó su sentencia. En octubre se hizo cargo del Sheffield United y dirigió a los Blades año y medio, hasta el fin de la campaña 2014-2015. Para cuando los Brewers se quedó sin Hasselbaink, Clough llevaba varios meses sin equipo. Estaban destinados a reencontrarse. Y así fue.

Nigel Clough, en abril de 2017. Foto: Harry Trump (Getty Images)

"Han sido seis meses duros, la primera vez que no he estado implicado en el fútbol en los últimos 32 años. ¡Ahora no voy a poder mejorar en el golf!", dijo riendo en su presentación como nuevo técnico del Burton Albion a finales de ese año. Regresaba al club que se había convertido en su familia, y lo hacía con melancolía: "Había mucho atractivo emocional en fichar por el Derby, pero no sabes lo bueno que es algo hasta que te vas a otro sitio", recordaba en una entrevista para el Daily Mail. Quizás con el tiempo lamentó haberse perdido cómo en sus seis años de ausencia sus chicos de Conference crecieron hasta ser hombres en lo alto de la League One.

Con su héroe de vuelta, los Brewers mantuvieron el pulso y a final de temporada certificaron una de las grandes gestas del fútbol modesto inglés: ascendieron como segundos de League One a Championship en su año de debut en la tercera división. Fue el mayor hito futbolístico jamás presenciado por la ciudad. Clough, que vivió los tiempos en séptima y ahora se había clasificado para la categoría de plata, no podía creérselo: "Ver un mar amarillo y negro de gente es increíble. Solíamos ser unos cuatrocientos o quinientos en Southern League; ahora somos miles celebrando en las calles. Es absolutamente extraordinario".


"Solíamos ser unos cuatrocientos o quinientos en Southern League; ahora somos miles celebrando en las calles. Es absolutamente extraordinario"

Puede que el hito del Burton haya quedado silenciado por tratarse de divisiones inferiores con escaso impacto mediático, pero haber mantenido una línea siempre ascendente durante más de un lustro a un nivel tan humilde —no hay que olvidar que nunca antes habían estado en las categorías profesionales— es digno de considerarlos un Leicester City a pequeña escala. No en vano, en 2008 los Brewers fueron quintos de Conference y los Foxes descendieron a League One. En 2016, unos ascendieron de forma inédita a Championship y los otros ganaron aquella inolvidable Premier League. Y tan difícil es conseguir tanto en ocho años como fácil perderlo todo. En ese mismo espacio de tiempo, el Bolton pasó de meterse en octavos de final de la Copa de la UEFA eliminando al Atlético de Madrid a descender a League One. También el Portsmouth sonreía en 2008 cuando ganó la FA Cup y en 2016 estaban peleando sin éxito en el playoff de League Two.

Son los últimos compases de 2017 y al echar un vistazo a la clasificación de la segunda división inglesa sigue apareciendo el Burton Albion de Nigel Clough. Efectivamente, consiguieron mantenerse en el curso 2016-2017 con el menor presupuesto de la liga. Un punto después de 46 jornadas fue lo que separó a los Brewers de la zona de descenso a League One, que ocuparon Blackburn Rovers, Wigan Athletic y Rotherham United. Un punto para desafiar otro año más a todos los pronósticos contra ellos.

Supongo que el Newcastle no disfrutó de su visita a Burton. Tampoco creo que en Sunderland se tomen con buen humor su viaje allí. Pero estoy seguro de que los que sientan cada fin de semana en su frío asiento del Pirelli Stadium lo están pasando como críos. Llevan toda la vida acostumbrados a que desde Derby y Nottingham, muy cercanas geográficamente a ellos, les miren por encima del hombro como un pequeño club de la zona al que cederle jóvenes para que se desarrollen. Ahora están al mismo nivel que ellos en una situación sin precedentes. Definitivamente, los Brewers sí están disfrutando de Burton. Como nunca.

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