El pragmatismo de Mourinho
Tras conquistar la Europa League, José Mourinho volvió a defender encarnizadamente su visión del fútbol. Precisamente tras ganar al Ajax, quizás el creador del bando contrario, el de los poetas.

Esta es la victoria del pragmatismo”, dijo José Mourinho en tono desafiante ante la abarrotada sala de prensa del Friends Arena. Antes, había dicho ante la televisión que “en el fútbol hay muchos poetas pero los poetas no ganan muchos títulos”. Consciente o inconscientemente, el portugués había trazado con nitidez dos bandos enfrentados por su concepción del fútbol y, por supuesto, se había posicionado sin atisbo de dudas en uno de ellos. Los pragmáticos contra los poetas. Los prácticos contra los estilistas. El destino contra el camino.

Mourinho jamás logrará reconciliar su visión con la del poeta Pep Guardiola, su homónimo en el bando rival, por el simple hecho de que sus concepciones del fútbol se encuentran en las antípodas. De hecho, su concepción de la vida. Mourinho considera que la finalidad es lo único que importa. Ganar es el objetivo único, último. Y para lograrlo, cualquier camino es válido. Guardiola concede, al menos, la misma importancia al camino que al destino. Llegar al destino por el camino equivocado no tiene mérito a sus ojos. Y transitar el camino correcto es lo importante. En ocasiones, casi con independencia de llegar al destino.

Tras vencer por 2-0 al Ajax, Mourinho reivindicó una vez más la validez de su método. Y no es casualidad. Porque el Ajax es el punto de partida de la visión estilística del fútbol. Hasta finales de los años 60, la forma de ganar era secundaria. Lo importante era hacerlo. Pero cuando Rinus Michels tomó las riendas del club holandés y formó un equipo fabuloso con Johan Cruyff en su corazón, crearon una nueva visión del fútbol. Una visión según la cual el fútbol podía ser un entretenimiento más allá de una batalla. Podía incluso ser una diversión para el espectador. Esa concepción se trasladó al Barcelona en los años 70 con la llegada de Michels y su fútbol total y, posteriormente, de Cruyff. El Barcelona permanecería para siempre ligado a la tradición y concepción holandesa mediante la contratación de jugadores y futbolistas procedentes del como Johan Neeskens, Patrick Kluivert, los hermanos De Boer, Marc Overmars, Frank Rijkaard o Louis van Gaal. Guardiola interiorizó esa concepción primero como jugador a las órdenes de Cruyff y luego de Van Gaal.

Así que ganar al Ajax tenía para Mourinho un valor especial. A sus ojos, es la enésima demostración de que su visión es la correcta. Peter Bosz, el técnico del Ajax, habló tras el partido de aburrimiento, batallas físicas y balones en largo. Eso, dicho casi como un insulto, fue reconvertido por Mourinho en motivo de orgullo: “Hemos explotado nuestras fortalezas y minimizado las suyas”. Al portugués no le importa tener un 33% de la posesión y completar cuatro veces menos pases que los imberbes jugadores del Ajax. Porque, tras 90 minutos, el videomarcador del Friends Arena lucía un 2-0 a su favor. Y eso es lo único que importa.

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