El príncipe de Romsås se corona en Bournemouth
El camino de Josh King hasta la élite ha estado plagado de obstáculos y barreras. Pero el noruego ha sido capaz de saltar unos y derribar otras para acabar convirtiéndose en una de las estrellas de la Premier League.

Joshua King es el prototipo de jugador hecho a sí mismo. De familia humilde e infancia forjada entre campos de asfalto y grava. En unos meses, pasó de jugar con sus amigos en la calle a compartir gimnasio con Cristiano Ronaldo. Una trayectoria que se encuentra en su punto más álgido gracias a la estabilidad obtenida en Bournemouth.

El camino al éxito está repleto de diferentes vías. Siempre buscamos llegar a lo más alto, pero con nuestros medios. Algunos están bendecidos por la fortuna, otros deben llenarse las manos de callos. Joshua King es otro niño más que salió de la calle, se fraguó en un barrio y conoció desde muy pequeño el valor de la vida. Es muy complicado que alguien te regale el futuro, así que mejor ponerse el mono, mancharse y fantasear.

El barrio de Romsås es uno de los más habitados en Oslo (Noruega). Considerado un suburbio marginal, envuelto de bloques de pisos superpoblados, donde la delincuencia y la pobreza es una realidad cotidiana. Joshua se crió con lo esencial, con la felicidad que te proporciona el día a día, sin ser preso de las apariencias. De madre noruega y padre autóctono de Gambia, una familia humilde representante de la clase obrera noruega. Con dificultades para llegar a final de mes y con un hijo que encontró en el fútbol un rayo de color entre un porvenir en blanco y negro.

Al salir de clase se marchaba con sus amigos a jugar bajo una infancia de balón y heridas en la rodilla. Su madre le enseñó que antes que la diversión está la obligación y así se moldeó. Comenzó a jugar en el Romsås IL, el equipo de su barrio y acabó en los juveniles del Valerenga, equipo de reputación contrastada en el fútbol de Noruega. No le dio tiempo a debutar con el primer equipo, ya que recibió la llamada que cambiaría su vida.

Ole Gunnar Solskjær, exjugador del Manchester United y leyenda del fútbol noruego, llamó al club inglés para comunicarles que había un jugador por Oslo que iba a ser una estrella. El personal de los Red Devils se puso en contacto con el Valerenga y el entorno de Joshua para comunicarles el deseo de hacerse con los servicios del joven talento. El inconveniente era la precaria situación de la familia, que no podía permitirse todos los gastos que suponen el transporte y alojamiento en Inglaterra. El Manchester United, desde el primer momento, se comprometió a darle un techo y facilitar a su madre el poder estar con él. Comenzaba así la aventura inglesa de un joven que salía por primera vez de su realidad.

Durante los primeros meses, el príncipe de Romsås estuvo rodeado de profesores noruegos que le ayudaron en el aprendizaje. Para el Manchester United era tan importante su desarrollo futbolístico como la formación académica. Su vida había cambiado de forma drástica, pasó de correr por el parque a compartir gimnasio con Cristiano Ronaldo, cambió los partidos con sus amigos por entrenar junto a Paul Pogba, Jesse Lingard, Danny Drinkwater o Adnan Januzaj, transformó su sueño en presente. 

Alex Ferguson fue uno de los principales valedores de su fichaje. Las palabras de Solskjær y las imágenes que visualizó le terminaron de seducir. Una pierna derecha con gran habilidad para conducir el balón acompañada de una velocidad eléctrica. Fergie siempre fue muy exigente con los jóvenes talentos, les pedía un alto nivel, correspondiente a la altura de un club como el Manchester United. Joshua King reconoció en una entrevista que había hablado con Sir Alex "en muy pocas ocasiones [...] he trabajado muy duro, pero siempre he creído que no me veía para el primer equipo". No llegó a debutar en la élite, en lugar de ello, fue cedido en multitud de ocasiones. Sin estabilidad deportiva ni familiar.

Tras una temporada en Preston, su antiguo representante le forzó a salir cedido otra vez, esta ocasión a Alemania. El Borussia Mönchengladbach es un club que trabaja muy bien con los jóvenes talento y pensaron que era un destino interesante para su desarrollo, en vista de las nulas posibilidades de jugar en Old Trafford. El resultado fue totalmente desastroso, el atacante apenas se adaptó y la situación le acabó superando. No hablaba alemán y no estaba cómodo con el entorno.

Tras un productivo año en el Hull City acabó por poner rumbo hacia Blackburn, donde obtuvo la estabilidad que tanto demandaba. Cuatro temporadas en Championship fueron suficiente para llamar la atención de Eddie Howe, entrenador del Bournemouth. El técnico nacido en Amersham le convenció de unirse al proyecto que preparaban por Dean Court. Así llegó la oportunidad por la que tanto había batallado.

El Bournemouth está puliendo la brillante joya que descubrieron los ojeadores del Manchester United. Joshua alcanzó su punto de ebullición tras anotar el gol de la victoria ante su exequipo, cumpliendo una vez más la famosa ley del ex. Celebró con gran pasión aquel tanto que sonrojaba a la escuadra de Louis van Gaal, un gol que transcendió más allá del marcador, conectó directamente con su persona. Le quedó claro que su camino hacia el éxito no estaba ligado al Manchester United, le tocó una vía más dura, pero al final fue la correcta. Había espantado sus demonios de un plumazo durante una tarde al sur de Inglaterra.

Aquellas situaciones de alta exigencia emocional pueden ser la razón de su peculiar carácter, resulta chocante ver un jugador que se enfurece tanto con su persona al no poder disputar un partido. Su personalidad forjada en el trabajo duro le impide ser preso del acomodo o la tranquilidad. Esta temporada ante el Southampton demostró su forma de ser. El día anterior había sido el cumpleaños de Noah, su primer hijo, la celebración se alargó más de la cuenta y el jugador noruego no pudo disfrutar de muchas horas de sueño. King decidió no contárselo a Eddie Howe y disputó el partido con total normalidad para acabar siendo clave en la victoria de los Cherries. Lo tenía todo bajo control.

Su actual temporada es sobresaliente, quince dianas acompañadas de dos asistencias. El chico que se crió en un suburbio está consolidándose como uno de los jóvenes con mayor proyección esta temporada en Premier League, algo que no pasará desapercibido para clubes de mayor entidad. Joshua King mirará atrás para ver hasta dónde ha llegado, de las primeras patadas en Romsås a sus encontronazos con Ryan Giggs o Paul Scholes. Le tocó el camino más difícil para coronar su sueño.

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