El recuerdo de Rickie Lambert
Un gol desde medio campo ha puesto al delantero inglés otra vez en la picota. Había caído en el olvido; sin embargo, ha vuelto para recordar que ha sido uno de los delanteros ingleses más carismáticos de esta década.
Rickie Lambert Liverpool

Ver cómo afectan los años a los jugadores una vez se retiran es un ejercicio peculiar. Rio Ferdinand, legendario defensa del Manchester United, ha conseguido cincelar unos pectorales dignos del dios Apolo. Lo contrario le ha pasado a Wesley Sneijder, cuya grasa localizada se ha hecho viral últimamente. Sin embargo, hay una tercera vía: conservar la misma silueta estando en activo y ya retirado. Rickie Lambert lo ha conseguido y hay que felicitarle ya que, tras dos años alejado de los terrenos de juego, luce la misma tripa blanda y gelatinosa de sus años buenos años en el Liverpool. 

La reaparición de Lambert se ha producido en el 'Martin Belsten Memorial', un amistoso a favor de la beneficencia que enfrentaba a las leyendas del Bristol Rovers contra un equipo de aficionados. Para participar en el partido en el lado amateur no hacía falta tener habilidades balompédicas, sino comprar un puesto en el equipo pujando en una subasta previa que logró reunir 11.000 libras.

El delantero inglés ya había avisado a los organizadores que estaba tieso, que llevaba varios meses sin hacer ejercicio de ningún tipo y que no iba a aguantar el ritmo frenético de partido. Lógicamente, el amistoso no tenía la cadencia que se le exige a los profesionales. Allí todos iban andando, dando pases por darlos, sin sudar demasiado y pensando en las pintas que se iban a tomar después celebrando el éxito de la recaudación. 

Pero ahí estaba Lambert. El muy travieso estaba a 40 yardas de la portería y era consciente que con 0-0 cerca del minuto 20 contra gente no profesional decía más de las leyendas que de los aficionados que buenamente habían comprado su plaza. Así que Lambert recibió el balón, realizó un control en dos tiempos para desquitarse de un rival que iba al corte, levantó la cabeza y vio que el portero amateur estaba más cerca de Glastonbury que de su propia portería. El balón salió disparado de las botas de Lambert trazando un estético vuelo, como cuando Aaron Judge conecta un home-run en el Fenway Park y sobrepasa holgadamente el The Green Monster. 

El gol de Lambert se ha viralizado rápidamente, tanto por la dificultad de la ejecución como por el estado físico del jugador. Pese a eso, el retorno de Lambert a los terrenos de juego — es oportuno recalcar que para fines benéficos — ha vuelto a poner en órbita a un jugador que, como le ha pasado recientemente a Enric Gallego en España, tuvo su mejor oportunidad en la élite pasada la treintena

La vista es tramposa y la memoria aún más. Lambert se lo sabe al dedillo. Su forma física jamás ha sido la de un jugador atlético; si no la del típico delantero británico bregador cuya habilidad única es la del remate. Ese bajo vientre ancho ayuda a elaborar ideas equivocadas sobre la calidad de Rickie, pues aunque sea en un contexto muy descafeinado pocos están capacitados para anotar con éxito ese zapatazo tan lejano.

Y los recuerdos deforman la realidad. Su única temporada en el Liverpool, tras destacar en un Southampton fabuloso, borró de un plumazo todas las grandes tardes que había vívido en los distintos estamentos de la pirámide inglesa. “¿Cómo puede jugar el gordo de Lambert en el Liverpool?”, se convirtió en la temporada 2014/15 en una pregunta recurrente a la que nadie aún puede responder, aunque es cierto que, sobre el papel, era un perfil que Brendan Rodgers no tenía en la plantilla. El precio del traspaso, la edad de Lambert, los objetivos del Liverpool y la sombra de Luis Suárez convirtieron la llegada de Rickie a Anfield en algo esperpéntico. 

A día de hoy aún suena extraño que Lambert hubiera dado un salto tan grande en un corto espacio de tiempo. Y a caballo de todo esto , entre 2013 y 2014, disputó once partidos con la selección de Inglaterra y llegó al Mundial. Por si fuera poco, en su debut con la absoluta, saliendo desde el banquillo, envió para adentro el primer balón que tocó contra Escocia. 

Su paso por el Liverpool, sin duda, no será recordado como el mejor de todos los tiempos. No obstante, todos esos años picando piedra en equipos que verdaderamente le necesitaban y le daban un rol importante avalan la carrera de un delantero al que la memoria había semiolvidado. Pero Lambert siempre vuelve para hacer algo que le creíamos incapaz. 

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