El renacer de Raheem Sterling
Al igual que las personas, las estrellas nacen, crecen y mueren. Son nubes formadas por gas que acaban encogiéndose poco a poco. Se preguntarán qué tiene que ver una estrella con una persona o con un futbolista, absolutamente nada. Sin embargo, hay deportistas tocados por una varita mágica convertidos en verdaderas estrellas. Una de ellas es Raheem Sterling.

La vida de un futbolista dura entre diez y quince años aproximadamente, dependiendo de varios factores entre los que destacan las lesiones. Además, podemos encontrar diferentes tipos de jugadores pero nos vamos a centrar en aquellos catalogados de estrellas. Y en especial en uno. En la etapa como deportista existe la posibilidad de cambiar de equipo, de ciudad e incluso mudarse a otro país para jugar en otra liga. Es el caso del joven jugador nacido en Jamaica.

Raheem permaneció en el país caribeño hasta los cinco años, cuando emigró a Londres junto a su madre. Su padre permaneció en Jamaica y fue asesinado apenas cuatro años más tarde. Dotado de un físico de velocista propio de su país de origen, entró en el fútbol base del Queens Park Rangers antes de cumplir los diez años de la mano de Steve Gallen, entonces director de la academia del club londinense.

Allí no tardó en destacar y empezar a llamar la atención de los ojeadores de toda Inglaterra. Finalmente, fue el Liverpool de Rafa Benítez quien lo fichó por unas 600.000 libras.

Solo tardó dos años en debutar con el primer equipo con Kenny Dalglish de entrenador y convertirse así en el segundo jugador más joven de la historia del Liverpool en jugar con el primer equipo. Pero no sería hasta la época de Brendan Rodgers cuando esa pequeña estrella explotó. Y de qué manera. Aunque Luis Suárez y Daniel Sturridge acapararon los focos, Sterling contribuyó al casi triunfo del Liverpool en la Premier League con nueve goles y cinco asistencias. Tras la marcha del uruguayo y con las lesiones crónicas de Sturridge, Sterling debió asumir mayor protagonismo. Sus siete goles y siete asistencias le convirtieron en la principal amenaza ofensiva del Liverpool en 2014-15.

Con su no más de 1,70 de alto, es un jugador rápido en el regate y veloz con su zancada. Suele jugar pegado a la banda para sorprender al rival al entrar por dentro y dejar subir a los laterales. También se puede desenvolver detrás del punta, como le utilizó Rodgers en alguna ocasión, ya que es hábil en el uno contra uno. E incluso como referencia ofensiva.

El verano pasado saltó la sorpresa y la estrella emergente del Liverpool decidió cambiar de aires y mudarse a Mánchester. El Etihad Stadium sería su nuevo hogar para las próximas cinco temporadas. Sin embargo, el joven de veinte años llegaba a un club con más estrellas y con un nivel de exigencia más alto que en su antiguo equipo. Sterling ha tenido sus momentos de parpadeo y de oscuridad en gran parte de los encuentros. La temporada pasada fue la primera con los Sky Blues y no será recordada por ser la mejor de su carrera, como atestiguan sus seis goles y dos asistencias en liga.


La temporada pasada, Sterling sumó seis goles y dos asistencias en liga. En sus primeros tres partidos de este curso, ya suma casi la mitad en ambos registros, dos y una.

La llegada de Pep Guardiola ha supuesto un cambio de 360º en todo el organigrama de los Citizens. El de Santpedor tiene una filosofía diferente a la de su antecesor y con un modelo de entrenamiento orientado al balón. No vamos a descifrar al técnico catalán porque es de sobra conocido en todo el mundo. Sin embargo, su presencia ha provocado un cambio notable sobre Raheem.

La temporada pasada, Sterling sumó entre todas las competiciones 47 partidos, 11 goles y 10 asistencias. O, lo que es lo mismo, un gol cada cuatro partidos. En la última temporada con Manuel Pellegrini costó distinguir al jugador que deslumbró en el Liverpool. El chileno fue incapaz de extraer un rendimiento aceptable a su deslumbrante fichaje, por el que los Sky Blues abonaron casi 50 millones de libras.

En el último curso, las comparaciones con Kevin De Bruyne fueron inevitables. Los dos jóvenes llegaron por un precio superior a su valor de mercado rodeados por unas expectativas enormes. El belga llegó al final del mercado y se adaptó mucho más rápido a la entidad Citizen. Mientras, Sterling nunca terminó de encajar en el ideal futbolístico de Pellegrini. Bueno, ni él ni nadie. Así pasó, que en unas semifinales de Champions League el equipo fue incapaz de tirar a la portería rival. En definitiva, los primeros meses como futbolista del Manchester City se podrían catalogar como mediocres. Pero las cosas han cambiado.

Nos hallamos ante el renacer de una estrella. En este arranque de curso lleva dos goles y tres asistencias en cuatro partidos. En el último enfrentamiento ante el West Ham consiguió anotar un doblete. Este gran momento de forma se debe en buena medida a su nuevo entrenador, que ha conseguido potenciar su juego viendo a esa verdadera estrella que tiene en su interior. Aunque, para ser francos, el cambio también se aprecia en el resto del equipo. Basta con ver cómo ha empezado la presente liga venciendo al Stoke City en el Britannia y al West Ham en el Olímpico de Londres. Otro Manchester City, otros jugadores, otro sistema, otro fútbol. Nada que ver al de estos años atrás.

"¿Renacido? Sigo pensando en esa palabra. Mi primera temporada fue complicada pero Guardiola me está empujando para que sea cada vez mejor", afirmó Sterling tras finalizar el último partido.

La semana pasada, la Premier League anunció que Sterling y Guardiola habían sido nominados a mejor jugador y entrenador del mes de agosto respectivamente. Aunque quizás deberían concederle ambos al técnico catalán. Sterling es la estrella que Inglaterra necesita. Y Guardiola es la persona indicada para acompañarle a la cima. 

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