El rey ha vuelto (1-0)

El partido que debía servir para homenajear la vuelta de Thierry Henry al Arsenal, acabó en una retorno soñado cuando el delantero francés, diez minutos después de saltar al campo en el minuto 68, marcó el gol de la victoria de los "gunners". Hasta entonces, los locales no habían sabido abrir el cerrojo de un Leeds que se plantó muy bien sobre el campo.

Retorno soñado de Henry

FA Cup

Arsenal 1
Leeds United 0
Ficha técnica
1 - Arsenal: Wojciech Szczesny, Sébastien Squillaci, Ignasi Miquel, Laurent Koscielny, Alex Oxlade-Chamberlain (Theo Walcott, 68), Alexandre Song, Andrey Arshavin, Francis Coquelin (Nicholas Yennaris, 33), Mikel Arteta, Aaron Ramsey, Marouane Chamakh (Thierry Henry, 68)
0 - Leeds United: Andy Lonergan, Aidan White, Tom Lees, Darren O'Dea, Zac Thompson, Mika Väyrynen (Michael Brown, 61), Ramon Nunez (Mikael Forssell, 82), Andros Townsend, Danny Pugh, Adam Clayton, Luciano Becchio (Ross McCormack, 75)
Goles: 1-0, m.78: Henry.
Minuto 78. Empate a cero en el Emirates. Y el tiempo se detuvo. Como si nunca se hubiese ido. Como si al ponerse la camiseta roja y blanca con el emblemático cañón sobre el pecho, todos hubiésemos retrocedido en el tiempo. Algo más castigado por la edad, con un poco más de barba de la que nos tenía acostumbrados, pero con la misma delicadeza y elegancia. El asistente este lunes fue Alexander Song, que ya había coincidido con Thierry Henry en su etapa anterior, pero podríamos sustituirle por quien ustedes quieran (Ljunberg, Cesc Fábregas, Pires…) y la jugada sería aquella que tanta veces hemos visto. Arrancando en el pico izquierdo del área, recibió el pase y solo necesitó dos toques. Con el primero se acomodó el balón y con el segundo le dio al esférico esa rosca marca de la casa que lo alejó de la mano del portero para acabar entrando pegadito al palo.
Después del gol, se desató la locura. Henry, siempre tan moderado en sus celebraciones, recorrió toda la banda del Emirates para irse a abrazar con su mentor, Arsène Wenger. Se golpeó el pecho. Alzó los puños. El respetable, que se hubiese contentado con recibir a su ídolo con una ovación, no lo podía creer. Las vistosas pancartas celebrando su vuelta no paraban de ondearse y los aficionados, aunque fuera solo por un minuto, olvidó los disgustos recientes que le ha deparado su equipo.
Obviando este emotivo momento, el partido en sí no fue gran cosa. A los “gunners” se le suelen atragantar los equipos de divisiones inferiores que buscan el “replay” y el Leeds no fue la excepción. A Wenger esta vez no se le fue la mano con las rotaciones, consciente quizás de que la FA Cup puede ser una buena vía para acceder a Europa si las cosas se ponen difíciles en la liga. Wenger hizo cambios solo en la parte ofensiva, donde optó por Chamackh, Alex Chamberlain y Andrey Arshavin. Chamakhfue titular por las excepcionales vacaciones en Dubai que Wenger a permitido a Robin Van Persie. El holandés es la estrella del equipo y el técnico alsaciano le da privilegios. Respetable y peligroso a partes iguales. Su sustituto en la delantera, que formaba en su último partido antes de partir a África para jugar el torneo continental con la selección marroquí, volvió a demostrar el porqué es un fijo en el banquillo. Poca movilidad, errores en el pase y falta de puntería son carencias graves para un delantero.
Tras una primera parte que trascurrió sin sobresaltos con un Arsenal con más galones que ideas, que daba sensación de peligro pero que realmente no lo causaba,el encuentro adquirió ese aire tan característico de la FA Cup. Los locales no marcaban, el público se impacientaba y el Leeds aprovechaba el nerviosismo para acercarse a la portería contraria. Mención especial entre los visitantes para Luciano Becchio. El delantero argentino se desfondó y causo más de un desbarajuste en la zaga “gunner” en los pocos balones que le llegaron.
Ante el atasco ofensivo, Wenger optó por dar entrada a Thierry Henry y Theo Walcott por Chamackh y Arshavin en el minuto68. La aparición sobre el césped de Henry provocó una atronadora ovación. Fue solo el preludio de lo que sucedería diez minutos más tarde.
El francés volvió a lo grande al que siempre ha dicho que fue su hogar. Solo serán dos meses, tiene 34 años, esta mucho más lento y sin duda ese chispa que le hizo ser uno de los mejores del mundo se está apagando. Su gol se ha producido frente a un equipo de división inferior y en una eliminatoria de FA Cup. Pero el fútbol se volvió a citar con Henry en el Emirates y pareció que con él en el campo, ya fuese por calidad o por leyenda, había otro Arsenal jugando. Quizás Wenger no lo traído por su rendimiento. Quizás Wenger solo quería que los jóvenes valores del equipo conozcan y coincidan con el emblema más reciente de la historia del Arsenal. No sería mala idea.
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