El sueño de Mendy
Tras pasar casi toda la temporada pasada en blanco, Benjamin Mendy se ha convertido en un fijo en el esquema de Pep Guardiola en esta. Las enseñanzas del entrenador catalán y de Marcelo Bielsa no han caído en saco roto.

Todos soñamos alguna vez con llegar a ser futbolistas. Desde pequeños, fijamos nuestra mirada en el balón y cualquier pared, árbol o piedra nos conduce a imaginar que nos encontramos delante de una portería, en un estadio imaginario que nada tiene que envidiar a Wembley u Old Trafford. Y da igual si fuese en el parque, en la playa o en un descampado. Con amigos o con desconocidos. Pero solo unos cuantos elegidos alcanzan ese objetivo, el de ser futbolistas profesionales. Quizá por ese motivo muchos queremos contarlo desde el otro lado. Son sueños frustrados en mayor o menor medida.

Benjamin Mendy llegó a la élite joven, regateando las dificultades de crecer en los suburbios de París. Y en sus primeros pasos en la Ligue 1, chocó con la figura de Marcelo Bielsa. Fue entonces cuando el lateral descubrió que el entrenador argentino sería un punto de inflexión en su carrera. La cálida y reposada voz del “Loco” no le motivaron en sus sueños. Por el contrario, aprovechaba las sesiones de video para echar una siesta. “Me quedaba dormido. Cuando me despertaba, Bielsa seguía allí, con ese rostro serio”, explicaba el jugador en The Players Tribune. A Mendy, las prolongadas y explícitas charlas tácticas le interesaban menos que a Neil Warnock tener el balón. Poco a poco, el francés intentaba progresar en su nuevo objetivo de no quedarse dormido: “Me proponía aguantar despierto cada vez dos minutos más”. Fue entonces cuando descubrió la utilidad de las charlas de Bielsa. No obstante, el entrenador no veía con malos ojos que su lateral echara una siesta. “Te dejé dormir y al final decidiste mirarlo. Si te hubiese presionado nunca habrías llegado a estar tan impresionado”, le comentó cuando Mendy empezó a deducir que eso de la pizarra podía serle útil.   

Desde su llegada al Olympique de Marseille, Mendy intuyó que el técnico argentino era distinto a todos los demás estrategas que había conocido antes. A los pocos días de aterrizar en la ciudad, conoció el porqué del apodo. “No sonreía. Pero cuando comentaba la estrategia, veías cómo sacaba de dentro esa locura. Bielsa no es normal”, afirma. Tampoco tardaron demasiado en descubrirlo en Leeds. Mientras daba una vuelta por Thorp Arch, lugar de entrenamiento del club, tras convertirse en el nuevo mánager, vio en una pared la marca de un dedo a un metro del suelo. “¡Esto demuestra que quien lo hizo no estaba concentrado en su trabajo! ¡Es inaceptable!”, gritó Bielsa. A pesar de todo, el argentino sigue sentándose cada sábado encima de la nevera de su área técnica, con un café en la mano, para observar, inmutable (hasta que el que hable inglés no sea únicamente el traductor, claro), el partido del Leeds. Y eso que llegó en junio.

Mendy fotografiado durante el partido ante el Huddersfield el pasado mes de agosto (Michael Regan/Getty Images).

Por su parte, Mendy apenas pudo jugar la temporada pasada. Una grave lesión en la rodilla le apartó de la competición durante más de seis meses. El contratiempo obligó a Pep Guardiola a cambiar la planificación de gran parte de la temporada. El francés era el único lateral izquierdo en la plantilla y el entrenador catalán tuvo que reinventarse. Un centrocampista y un mediapunta, Fabian Delph y Oleksandr Zinchenko respectivamente, ocuparon la posición de banda, pero con una connotación distinta a la de Mendy. El lateral izquierdo no aportaba ni amplitud ni profundidad porque jugaba por dentro, cerca de Fernandinho. Este hecho desencadenó que Leroy Sané, extremo de ese mismo costado, jugase pegado a la línea de cal, para no dejar a los citizens cortos de amplitud. El francés, mientras se recuperaba, centraba toda su atención en intentar convertirse en el community manager del Manchester City.

Apenas dos meses después de su lesión y en pleno proceso de recuperación, Mendy se acostumbró a tomar decisiones muy meditadas para cuidar su rodilla. Así pues, cuando Raheem Sterling marcó el gol de la victoria ante el Southampton en el minuto 95, el francés -recién salido del quirófano- no dudó ni medio segundo en saltar de la grada y recorrer cincuenta metros detrás del internacional inglés para celebrar el gol. Eso sí, cojeando y adelantado por la izquierda. Una vez recuperado, a finales de abril y tras siete meses -en teoría- parado, volvió a los terrenos de juego. El balance final de la temporada en cuanto a números fue inmejorable. Durante la temporada 2017/18, Mendy no llegó a disputar la decena de partidos. Sin embargo, ganó una Premier League, la Copa de la Liga, la Community Shield y la Copa del Mundo con Francia. Salió a prácticamente un trofeo por cada dos partidos disputados.

No obstante, durante este inicio de campaña ya hemos visto que Mendy será uno de los nombres más importantes de este Manchester City. Aunque históricamente los laterales nunca han sido una de las posiciones de más exigencia táctica, para Guardiola siempre han sido elementos determinantes. El futbolista francés parte como falso interior en salida de balón, pero termina ocupando posiciones de banda o incluso parte por el carril central hasta posiciones interiores. A los 24 años, Mendy ha tenido entrenadores que le han exprimido tácticamente. Pese a que, en sus inicios en Marsella, sus intereses viajaran en dimensiones paralelas a las de su entrenador, que hizo de la sala de videos un ambiente tan acogedor que convirtió sus sueños en sueño.

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