Entrevista exclusiva con Ignasi Miquel
Con quince años, Ignasi Miquel abandonó su hogar para probar fortuna en el Arsenal, uno de los clubes históricos de Inglaterra. Debutó en Copa, se enfrentó al Liverpool en el Emirates, pasó por el Leicester antes de que hiciera historia, fue capitán de las categorías inferiores del Arsenal... De todo eso hablamos con él.

A pesar de que todavía tiene 24 años, la trayectoria futbolística de Ignasi Miquel ya es bastante dilatada. En 2008, Ignasi era un adolescente de 15 años que jugaba en el Cornellà que de repente fue fichado por el Arsenal. Pasó más de un lustro con los Gunners, formó parte del Leicester cuando este aún militaba en Championship y también estuvo una temporada en el Norwich. Ahora, dos años después de haber abandonado las islas, mira atrás y repasa cómo fue su carrera en Inglaterra.

¿Cómo surgió la opción de fichar por el Arsenal?

En el Cornellá empezamos haciendo una muy buena temporada en conjunto, creo que estuvimos 15 jornadas primeros, por delante del Barça y el Espanyol. Y eso siempre llama la atención: éramos cadetes, empezábamos a meternos en un nivel cerca de juveniles… y ahí ya hay mucha gente viendo los partidos. Varios del equipo fuimos a la sección catalana a un torneo de comunidades y yo tuve la suerte de hacer un buen torneo. Y, poco a poco, sin darme cuenta, se fueron abriendo puertas que pensaba que ni siquiera estaban ahí. Entraron en contacto conmigo varios equipos de la liga española, de Inglaterra y algunos más. Al final uno tiene que dar el paso y decidí ir al Arsenal, que fue la opción que en ese momento más me llamaba. Fue algo inesperado, porque después de haber jugado en el Barça y no seguir ahí pensaba que era difícil volver a un club grande.

¿Cómo fue el primer contacto con el equipo?

Fui una semana allí, a Londres, para ver cómo me adaptaba. Después ya me quedé, y la verdad es que fue difícil, por el tema del idioma, de la cultura, además fui solo… fue difícil. Recuerdo que a los dos meses tuve un bajón importante, me pasé una semana que lo único que quería era volver a casa y dejarlo todo allí. Pero luego llega un momento en el que piensas que es una oportunidad única en la vida y tiras para delante. Y al tercer o cuarto mes ya noté que mejoraba mucho más. Es cuestión de adaptarse, la gente también me ayudó mucho.

Empezaste en el sub-18.

Sí, empecé allí, a finales de esa temporada [la 2008-09] ya empecé a entrenar con el segundo equipo, y a jugar con ellos

Por aquel entonces estaban por allí Cesc, Fran Mérida, Almunia…

Sí, yo me llevaba sobre todo con Fran Mérida, porque también estaba en el equipo de reservas y coincidíamos diariamente en los entrenamientos, así que hicimos más migas. Almunia y Cesc cuando pudieron me ayudaron mucho, y eso siempre es bueno. Al final es un ciclo: luego tú creces y llegan jugadores nuevos de aquí, y entonces tú les ayudas a ellos. Cuando sabes lo mal que lo has pasado y lo difícil que es, a la mínima que puedas ayudar, ayudas a cualquiera.

¿Cuándo conociste a Wenger?

La primera vez que fui por allí, esa semana de adaptación. Fui a entrenar y al final vino a saludarme, me dijo un par de cosas y claro, yo estaba un poco cohibido: por quién es y por lo que ha hecho por el club… Y yo, con quince años, llego allí, veo que me viene a saludar y que se preocupa por mí… Me sorprendió, siempre fue cercano conmigo y me ayudó siempre en todo lo que pudo.

¿Cuál es tu opinión sobre el sistema de filiales de Inglaterra? Supongo que estás al tanto de la controversia que hay al respecto, pues se dice que es muy poco competitivo.

Sí, yo eso lo viví. Tuve un poco de dificultad por el tema de competir, que no es lo mismo, realmente te pasas la temporada esperando a que lleguen los partidos de copa para jugar ahí con el primer equipo. Un aspecto positivo son las cesiones: a la semana de cerrarse el mercado se abren las cesiones, y ahí tienes varias opciones, además puedes irte un mes y si no funciona puedes volver. Para jugadores jóvenes creo que está mejor hecho. Pero la manera de competir de los reservas no es la misma que aquí, donde un equipo filial juega ya con adultos, con gente que lleva años jugando, y los jugadores aprenden mucho más. Son distintas maneras de ver el crecimiento futbolístico.

¿Viste una gran diferencia entre las canteras?

Profesionalmente creo que sí. Hasta sub-16 están en un sitio, es una cantera normal, y de sub-18 para arriba es todo profesional. Entrenas todas las mañanas, te adaptas más al fútbol y a tu realidad, que va a ser esa. En ese aspecto es distinto y mejor, pero al final futbolísticamente el Barcelona o el Madrid hacen algo similar. En Inglaterra se invierte mucho más en la base futbolística, eso sí.

Tu debut en el Arsenal fue en FA Cup contra el Leyton Orient. ¿Cómo recuerdas aquello?

Me llamó el día anterior la persona que me fichó de aquí y me dijo: “Se están pensando que debutes mañana, que empieces desde el principio. No lo sé seguro, pero hay un noventa por ciento de posibilidades”. Y claro, ahí es cuando piensas “ya llegó”, después de años trabajando. Es lo que llevas años esperando, pero cuando sucede no te esperas que sea así. Uno tiene que mentalizarse. Tuve la suerte de que el primer balón que toqué lo hice bien, robé un balón y eso me dio confianza. Fue un partido para recordar, bonito. Nos empataron al final y eso me amargó un poquito el debut, pero de esas cosas también se aprende.

¿Recuerdas la alineación de ese día?

Jugué con Almunia, Squillaci, Gibbs… ¿Denilson en el medio…? Arshavin, Bendtner y, ¿Gervinho?

No, Gervinho no, estaba Chamakh. En defensa estaba Sagna también, y en el medio Song y Rosicky junto a Denilson.

Bueno, recordaba siete, no está mal.

Al año siguiente debutaste en Premier, en la segunda jornada, contra el Liverpool. Se lesiona Koscielny en el minuto 15 y tienes que salir.

Sí. Eso fue aún menos esperado, claro. Había entrado en muchas convocatorias y estaba acostumbrado a estar con ellos, ver los partidos en casa. Recuerdo que iba Koscielny corriendo, de repente se cae solo y me dicen “calienta rápido que tienes que entrar”. Fue cosa de dos minutos, estaba ahí sentado disfrutando del partido, y de repente estaba jugando uno de los grandes partidos de la Premier League, un Arsenal-Liverpool. Realmente ese es el partido que recuerdo más como mi debut profesional, más que nada por eso, porque era un contexto mucho más competitivo. Fue precioso, la verdad. Una pena el resultado, que perdimos 0-2.

Y tú, acostumbrado a jugar con gente de tu edad, de repente te tuviste que pelear con Andy Carrol.

Sí, entre otros. Después entró también Luis Suárez, estaba Kuyt…

Y a la semana siguiente fue el 8-2 en Old Trafford, aunque ahí no jugaste.

No, estaba en el banquillo. Fue… humillante. Llegó un momento en el que no sabías ni lo que estaba pasando. Era ese pensamiento de “que se acabe ya”, veía que ellos llegaban y metían siempre, fue un resultado muy duro.

Y llegaste a debutar en Champions.

Sí, es otra cosa que fue muy bonita. Fue contra el Olympiakos, me tocó entrar la última media hora. Son recuerdos que quedan ahí, las emociones de ese momento son difíciles de explicar, pero eso siempre va a quedar ahí.

Es una época en la que el Arsenal no estaba pasando por un buen momento, con la sequía de títulos, pero tú, a nivel personal, habías ido ascendiendo dentro del equipo.

Sí, hubo un año en el que fui convocado a veinte o veinticinco partidos de Premier, y me sentía parte del equipo, de su día a día. Entrenaba con gente a la que dos años antes veía en la tele y pensaba que nunca iba a llegar a ese nivel. Pero la verdad es que uno se adapta fácil. Al principio pensaba que no, empecé con mucho respeto, pero es cuestión de entrenar bien. Si ellos ven que rindes en los entrenamientos, se te acepta y eres uno más de ellos.

Al año siguiente se redujo un poco tu participación, en la 2012-13.

Sí. Ese año empecé bien, metí mi primer gol con el Arsenal en copa, pero tuve dos lesiones que me cortaron mucho. En el Arsenal, en Champions, si ya estábamos clasificados de primeros dejaban jugar a la gente en el último partido de la fase de grupos. Y la semana anterior a ese partido me lesioné el cuádriceps, a principios de diciembre, y estuve dos meses de baja. La semana siguiente también había copa y tenía posibilidades de jugar. Al volver me costó un poco entrar en la dinámica, y después me rompí el tobillo. Eran unos años en los que me veía con posibilidades de llegar, pero pasaron esas cosas. Se siente algo de impotencia, pero así es el fútbol. No soy el primero al que le ha pasado algo así, toca trabajar y seguir tirando hacia adelante.

Ignasi Miquel celebra con Theo Walcott su gol ante el Coventry en Copa de la Liga en septiembre de 2012 (GLYN KIRK/AFP/GettyImages).

En el filial fuiste capitán.

Sí, y antes lo había sido en el sub-18. Creo que fue por ser central: en el Arsenal insistían mucho en que los centrales tienen que hablar mucho, quieren que tengan responsabilidad, que manden en el campo. Creo que querían que creciese como líder, y bueno, hicieron mucho más de lo que yo podía esperar, cambiaron de mí una parte que yo pensaba que no podía tener. Siempre dicen que el central tiene que llevar al equipo, estar encima de todo el mundo, estar atento de que nadie desconecte y dar indicaciones, porque como todo pasa por delante, lo vemos todo. Y allí en Inglaterra les gusta mucho que los centrales tengan ese carácter ganador.

También coincidiste con Bellerín. ¿Veías que podía llegar a asentarse en el primer equipo?

Hay muchos jugadores que tienen un nivel alto, pero hasta que uno no juega en la Premier es difícil saber si está realmente preparado para ese nivel. Justo el año que yo me fui al Norwich fue cuando él empezó a jugar. En enero me comentó que no tenía minutos y que estaba pensando salir… Pero entonces se lesionó Debuchy, entró él y lo hizo bien, después volvió pero él ya era indiscutible. Y ya ves en qué nivel está rindiendo ahora, es un defensa muy fiable y puede estar ahí muchos años.

¿Sigues hablando con él?

Sí, sí, tenemos un grupo con Jon Toral y Emi Martínez. Desde que llegaron ellos con 16 años nos juntamos los cuatro y seguimos teniendo muy buena relación, hablamos constantemente por ese grupo.

Y en la 2013-14 te fuiste cedido al Leicester. ¿Qué buscabas con este movimiento?

Buscaba experiencia y minutos. Necesitaba jugar, y en el Arsenal si no había muchas lesiones era difícil conseguirlo. Y fui con esa intención. Hasta enero fue bastante bien, al principio me costó un poco entrar: era un chaval 20 años y al principio cuesta, fui entrando poco a poco y adaptándome al equipo y a la competición, que era muy diferente, mucho más física. Tuve minutos, comencé a jugar, pero en enero volví a tener una lesión, estuve fuera un mes y cuando volví el equipo llevaba catorce partidos seguidos sin perder. Y ahí fue prácticamente posible volver a entrar. En Inglaterra se sigue mucho la filosofía de que cuando el equipo funciona, lo mejor es aguantar a los mismos jugadores. Fue una pena por mi parte, porque al final yo quería jugar, pero fue una de las mejores temporadas que he vivido dentro de un equipo. Ganamos la liga, ascendimos a falta de ocho jornadas… es muy bonito vivir campañas así.

Y allí coincidiste con lo que fue la columna vertebral del Leicester que se proclamó campeón: Schmeichel, Morgan, Drinkwater y Vardy. Y en enero llegó Mahrez.

Sí. Yo desde luego no me esperaba que luego podrían ganar la Premier, porque el primer año tras el ascenso sufrieron para mantener la categoría, se salvaron porque sacaron ahí veinte puntos en el tramo final. Pero luego empezaron la temporada siguiente como acabaron la otra. Recuerdo que más o menos en enero tenían un calendario complicado, les tocaba jugar contra el City, contra el Liverpool… tenían ahí cuatro o cinco partidos difíciles. Y la gente me preguntaba cómo lo veía, y yo decía: “Mira, está pasando lo mismo que pasó cuando ascendimos: un partido que va 0-0 y que al final ganan con un gol a la contra en el minuto 85, un partido que van ganando 1-0 en el que el otro equipo tiene muchas ocasiones pero el portero lo para todo y acaban ganando, cuando ellos empatan y piensas que pinchan, los de atrás pierden...". Ese tramo de enero fue espectacular, y yo ahí fue cuando dije que eran candidatos a ganar. Fue algo increíble.

Luego acaba la cesión, vuelves al Arsenal y ahí ya decides abandonar el club.

Sí, ya hubo un par de cosas en pretemporada que no me gustaron allí, aparecieron un par de equipos que se interesaron por mí y me fui, porque sentía que necesitaba cambiar de aires y empezar de cero. Así que me fui al Norwich, empecé bien, pero luego se encadenaron un par de cosas que no me ayudaron y que personalmente me afectaron, y no sabía bien cómo recuperarme. Fue el peor año de mi carrera, tanto personal como futbolísticamente.

¿Qué sucedió?

Notaba que el entrenador no contaba conmigo, por mucho que entrenaba y lo hiciese bien veía que no había ningún tipo de interés hacia mí. En ese momento me hundí psicológicamente, tuve también problemas personales que me hicieron perder esa fuerza para seguir adelante. Pero bueno, de todo se aprende, eso me ha ayudado a crecer y sé que en el futuro los errores que cometí no van a volver a pasar.

En líneas generales, ¿qué conclusiones sacas de tu experiencia allí?

Mi experiencia allí ha sido muy satisfactoria. Crecí lo que nunca pensaba que habría podido crecer. Fui para mejorar como persona y como jugador y creo que lo conseguí, pero llega un punto en que tienes que cerrar etapas, y yo tenía que volver a jugar y sentirme futbolista. Apareció la opción de volver aquí y fue una decisión fácil. Perdí en algunas cosas, pero necesitaba jugar.

¿Piensas en poder volver algún día a Inglaterra o no te lo planteas?

Si llega la oferta adecuada, no tengo ningún problema. Me encanta esa liga y yo crecí allí, sé lo que es y me gusta la manera de competir que tienen. No cierro esa puerta para nada, porque si se adapta a lo que yo quiero y a lo que creo que es beneficioso para mí, no tendría ningún problema en irme para allá de nuevo.

¿Sigues la actualidad del Arsenal?

Sí, claro, hay muchos jugadores con los que he compartido vestuario, formaron parte de mi día a día. Y el Arsenal siempre será el equipo que quiero que gane bajo cualquier circunstancia. Crecí siendo del Barcelona, pero al final el equipo que me da la oportunidad de ser profesional, ese contacto con el fútbol de alto nivel, es el Arsenal. Deseo que ganen títulos, así que a ver si pueden competir por la Premier.

¿Cómo ves este año?

La Premier es muy impredecible, sobre todo ahora. Ya se vio el otro día: conceden goles, pero también marcan mucho. El Arsenal viene teniendo un bache grande en enero y febrero que les ha perjudicado estas temporadas. Es cuestión de tener esa continuidad, y también tener suerte con las lesiones, que es un equipo que todos los años tiene muchas…

¿Entiendes las quejas que hay por parte de la afición contra Wenger?

Entiendo a la afición, pero es un equipo que ha estado 20 años seguidos en Champions, y también hay que comprender que eso antes no era normal. Entiendo que la afición quiera títulos, pero bueno, no es fácil ganarlos. A ver si pueden mejorar y al menos competir hasta el final por la Premier.

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