¿Es Herrera el culpable del empate del Swansea?
El Swansea empató en Old Trafford gracias a un gol de falta directa de Gylfi Sigurðsson. Ander Herrera ha sido el chivo expiatorio por el tanto pero ¿es realmente culpa suya?

"El fallo de Herrera le cuesta la victoria al United", titulaba el rotativo barcelonés "Mundo deportivo" la crónica del enésimo empate del Manchester United en esta Premier League. También las redes sociales, órgano amplificador de las opiniones de una minoría, hicieron escarnio de la acción de Ander Herrera en el gol de Gylfi Sigurðsson para el empate a uno del Swansea. Pero, ¿fue un error de Herrera?

Tratemos de analizar la jugada más allá de las toneladas de memes, vídeos graciosos y burlas que la cubren. Esto es lo que sucede: Wayne Rooney comete una falta (innecesaria) al borde del área del Manchester United. Los jugadores del United son consciente de la peligrosidad de Sigurðsson en este tipo de acciones y así lo demuestra la reacción de Rooney al comprobar que el colegiado ha señalado la infracción. Con la barrera ya formada y el islandés preparado para tomar el lanzamiento, Herrera, quizás el más consciente del peligro de la falta, decide en última instancia abandonar la barrera para proteger el palo alejado del portero, por donde sabe que es más probable que lance Sigurdsson. Entonces se produce el momento clave de la acción.

Sigurðsson, un tipo tan inteligente como Herrera, observa el movimiento de este y ordena a sus compañeros que aprovechen que el jugador español está rompiendo el fuera de juego para acercarse a la portería. Fernando Llorente sigue sus instrucciones y se adentra en el área. Es entonces cuando los compañeros de Herrera le urgen a abandonar el poste para que Llorente y sus compañeros no puedan ocupar esa posición. Por eso Herrera abandona el poste y el balón acaba en gol.

¿Quién es el culpable aquí? Nadie. En una falta de estas características y ante un lanzador consumado como Sigurðsson, el equipo defensor debe decidir si coloca jugadores en los postes para reducir el espacio en la portería, rompiendo el fuera de juego y dificultando la visibilidad de su portero, o hacer lo que hacen casi todos los equipos profesionales, colocar la línea defensiva a la altura de la barrera y fiarse de su portero o de la imprecisión del lanzador rival. En cualquier caso, una cosa es segura: Ander Herrera no es el culpable del gol. Simplemente trató de ser avispado para impedir el gol de Sigurðsson pero el islandés lo fue más.

 

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