Fiebre de laterales izquierdos
Muchos aspectos de la gestión del QPR han distado de ser los mejores, por no decir directamente que han sido catastróficos. En esta ocasión trataremos la gestión de los laterales izquierdos, que ha sido un tanto disparatada. La presencia de cinco jugadores en ese puesto la pasada temporada se ha reducido a "solo" tres con la salida de tres de ellos y la llegada de otro adicional.

La existencia del Queens Park Rangers ha sido una montaña rusa durante ya varios lustros. Neil Warnock, Mark Hughes, Harry Redknapp, Chris Ramsey y Jimmy Floyd Hasselbaink han sido en éste orden los entrenadores (fijos) que han pasado por el banquillo de Loftus Road desde la llegada del actual dueño, el malasio Tony Fernandes en verano de 2011. En los últimos meses, parece que el proyecto vuelve a tomar forma. Lejos de la catástrofe que significaron los fuertes (y quizás temerarios) desembolsos de Hughes y Redknapp con el equipo en la Premier League, el que fuese delantero del Atlético de Madrid y del Chelsea entre otros parece tener las cosas claras y este verano busca solidificar un equipo competitivo y que no vuelva a ser el hazmerreír de la categoría. Tras quedarse corto en el intento de subir al primer intento el pasado curso, buscan pelear entre los de arriba con duro trabajo y sin las excentricidades del pasado.

Aunque este proceso ha supuesto otro divertido (según se mire) y disparatado capítulo en la gestión de plantilla del club. Cuando Mark Hughes aterrizó en el banquillo allá por enero de 2012, solamente había un lateral izquierdo natural (además del versátil central zurdo Clint Hill), Armand Traoré. El descarte del Arsenal, minimizado por diversas lesiones a lo largo de los años, era el único hasta que, al poco de llegar Hughes, se hizo con los servicios como cedido de Taye Taiwo, procedente del AC Milan. El nigeriano, en su día venerado como una gran promesa (y heredero de Bixente Lizarazu en Marsella) y actual jugador del HJK Helsinki finés, no continuó tras solventar la papeleta en los cinco meses que estuvo en Londres. El año siguiente sería el del descalabro en el que el QPR descendería como último clasificado. Traoré fue el lateral izquierdo de mayor participación, secundado por el ilustre Fábio da Silva, a préstamo en aquel entonces por el Manchester United.

Ya en segunda, con Redknapp al frente, habría una rotación de tres laterales izquierdos. El inconfundible Benoit Assou-Ekotto, avalado por un Redknapp con el que ya coincidió en el Tottenham, fue el que más minutos acumuló a pesar de su cuestionable desempeño. Le seguirían Traoré y el joven surcoreano Yun Suk-Young. Una vez de vuelta en la Premier League y con Assou-Ekoto fuera de escena, el prometedor Yun no desentonó como la primera opción, siendo Traoré la segunda de nuevo. Un tercer lateral (Jack Robinson, del Liverpool) fue adquirido antes del comienzo de dicha campaña sólo para ser cedido al Huddersfield Town.

Sus buenas actuaciones llevaron a pensar que Yun sería el lateral del futuro del equipo. Pero el descenso, por extraño que pueda parecer, y el cambio de entrenador, resquebrajaron su trayectoria. El nuevo técnico Chris Ramsey prefirió incorporar cedido a un lateral veterano antes que apostar por Yun, estando fuera de acción Traoré, que pasaría todo el curso en el dique seco. El veterano en cuestión era Paul Konchesky, lateral titular del Leicester City en la temporada 2013-2014, la del ascenso. El exjugador de Fulham o Liverpool sería el indiscutible titular bajo las ordenes tanto de Ramsey como de Hasselbaink, además de Neil Warnock en su periplo de regreso como interino entre los mandatos de éstos dos últimos. En número de participaciones le seguirían el canterano y debutante Cole Kpekawa, Yun (que saldría cedido al condenado Charlton Athletic en la recta final de la campaña) y Robinson, que estuvo lesionado desde el principio de temporada hasta el mes de marzo.

Paul Konchesky en acción con el Queens Park Rangers (Steve Bardens/Getty Images).

¿El siguiente paso? Deshacerse de tres de ellos (Konchesky, Yun y Traoré) y gastarse 1,3 millones de libras en fichar a uno nuevo: Jake Bidwell. Antes de entrar a valorar al presumiblemente nuevo titular para la demarcación, cuesta no pensar que el QPR ha vuelto a desperdiciar en cierta medida a un joven valor. Quizás Yun no vaya a llegar a nada muy importante, pero el club ha vuelto a dejar pasar la oportunidad de que lo fuese. Ya pasó con el defensa alemán Max Ehmer o el portero Alex McCarthy. Dos de muchos que, quién sabe, igual podrían haber dejado huella pero que se marcharon tras apenas disponer de la posibilidad de demostrar su valía. Yun, todavía internacional con Corea del Sur, se va libre. Konchesky estaba pactado que no seguiría, pues sólo estaba cedido; ahora busca también equipo tras terminar contrato con el Leicester. Lo de Traoré es probablemente lo más comprensible. Martirizado por las lesiones, su aportación de cara al futuro era un interrogante demasiado grande. Acabando contrato y con el alto sueldo que ingresaba no había mucho interés en seguir ligados.

Todo lo mencionado de los jóvenes y las oportunidades (o falta de) es aplicable a los dos que se mantienen en el equipo: Cole Kpekawa y Jack Robinson. Dos jóvenes promesas que pueden verse, como otros lo hicieron, esperando una oportunidad para brillar que nunca llega. Kpekawa es joven, sí, y confiar en él como titular con sólo 19 años y siete partidos como profesional se antoja demasiado osado. Pero no tanto con Robinson. Formado en la academia del Liverpool y teniendo una temporada con bastante protagonismo a sus espaldas con el Huddersfield hace dos campañas, se podría decir que era su momento. Con las salidas, él debía ser el siguiente en línea, pero desde la gerencia han preferido desembolsar más de un millón de libras en un lateral de un nivel no tan dispar.

El desembolso va dirigido, además, hacia uno de sus grandes rivales locales: el Brentford, donde era, para mayor inri, el capitán. Jake Bidwell ha demostrado ser un lateral más que correcto, merecedor de un puesto de titular en un conjunto de la parte alta de la tabla de Championship sin duda. Originario de la cantera del Everton, cinco temporadas de leal servicio en el Brentford le respaldan. Si bien algunos nunca quedaron completamente convencidos con él, la opinión general en Griffin Park era muy positiva. Con recorrido, buen pase corto, gran capacidad de centro y un magnífico golpeo de balón, el "tackle" probablemente sea su punto más débil aunque a pesar de ello suele solventar bien las lides defensivas. Será el tiempo el que decidirá si con él acabará esta fiebre de laterales.

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