Fútbol todas las semanas

Nos hemos acostumbrado a tener futbol todos los fines de semana. Pero durante sus inicios el futbol era un deporte que se practicaba en ocasiones contadas y en invierno, que era cuando no había partidos de cricket, ya que la gran mayoría de equipos compatibilizaban ambos deportes.

Por Quico Muñoz | 12/02/2015
Nos hemos acostumbrado a tener futbol todos los fines de semana. Bueno, en estos momentos y debido a una locura de calendario no es extraño que el fútbol esté presente todos los días de la semana, ya sea por competiciones nacionales o internacionales. Pero, durante sus inicios, el fútbol era un deporte que se practicaba en ocasiones contadas y en invierno, que era cuando no había partidos de críquet, ya que la gran mayoría de equipos compatibilizaban ambos deportes.
Esto era así en los albores del fútbol, cuando el deporte aún no había alcanzado el estatus de profesional y se disputaban los partidos por mero entretenimiento o porque había que mantener la forma física en invierno, ya que no se disputaban partidos de críquet. Pero el fútbol se hizo popular con rapidez y los aficionados acudían a los estadios a ver los partidos, generando unos ingresos de los que los futbolistas también se querían beneficiar. Fue una lucha constante entre la federación, que ya dirigía entonces los designios del futbol inglés (y mundial en aquellos momentos, ya que no había fútbol fuera de las islas) y que era partidaria del amateurismo, y los futbolistas y ciertos equipos, norteños sobre todo, que querían convertir el futbol en un trabajo más.
Finalmente, en 1885 la FA no pudo sino rendirse a la evidencia y aceptó el profesionalismo en el fútbol. Eso sí, esto no llevó a un cambio inmediato y muchos equipos del sur y de los alrededores de Londres se mantuvieron aficionados durante un tiempo; aunque esto les costó perder la preponderancia en el futbol inglés. Y es que, en la época amateur, Londres se había convertido en el gran dominador de la única competición que se disputaba entonces, la FA Cup, gracias a su elevado número de habitantes y a la concentración de instituciones que podían tener equipos de futbol, como las “public schools” o distintos cuerpos del ejército. Frente a ello, el norte impuso su poderío industrial y económico, y la tradición futbolística sureña poco pudo hacer.
Ya en 1883, el Blackburn Olympic, norteño y “profesional” aunque lo hiciera de manera clandestina, levantó la FA Cup, iniciando el dominio del profesionalismo que haría que dos años después la FA tuviera que aceptarlo. Ningún otro equipo que no pagara a sus jugadores volvería a reinar en Inglaterra; el canto de cisne amateur se produjo, curiosamente, en la final de la FA Cup de 1885, cuando el Queen’s Park escocés (equipo que a día de hoy sigue siendo amateur) perdió la final contra el Blackburn Rovers, profesional y una de las potencias de la época.
Por tanto, a finales de la década de los 80 del siglo XIX, el profesionalismo ya triunfaba en el fútbol y los equipos con más pulmón económico dominaban la FA Cup, única competición existente. ¿El problema? Que tener que pagar un sueldo a los futbolistas exigía que la gente fuera a ver los partidos para que fuera rentable. Y esa rentabilidad solo se lograba en la única competición verdaderamente prestigiosa, la FA Cup. Por desgracia, este torneo es una competición copera y eso hacía que un mal partido pudiera dejar fuera de la competición a cualquiera, que se vería entonces con problemas para hacer frente a los gastos salariales. Siempre quedaban las competiciones locales o los amistosos, por supuesto, pero esto no era suficiente.
Uno de los que observó, preocupado, aquel problema, fue William McGregor, presidente por aquel entonces de uno de los equipos más potentes, el Aston Villa, que venía de ganar la FA Cup en 1887. McGregor, escocés como muchos otros ilustres del fútbol primitivo, se dio cuenta de que los equipos profesionales necesitaban algo más que una simple competición copera para poder hacer frente a los gastos que ocasionaba el profesionalismo. En marzo de 1888 se decidió a escribir una serie de cartas que cambiarían la historia del futbol para siempre.
El presidente del Aston Villa observó que la competición copera llenaba estadios a un mayor nivel que otras competiciones menores por dos motivos obvios: era jugada por todos los equipos del país, lo que incluía algunos de gran prestigio, y tenía un trofeo en juego que todos deseaban poseer, ya que convertía al equipo en el mejor del país. El único problema que tenía es que, al ser eliminatorio, los partidos a disputar eran menos y, además, podía darse el caso de que un equipo, gracias al sorteo, no pudiera disputar ningún partido como local, perdiendo una fuente de ingresos.
La solución, que a estas alturas ya será obvia para muchos lectores, era la creación de otra competición que aunara las virtudes de la FA Cup pero evitando sus defectos. Efectivamente, William McGregor se propuso la creación de una competición de liga. Para ello, empezó a cartearse con los directivos de los equipos más prestigiosos del país y les contó la idea, que permitiría asegurarse partidos en casa de una competición prestigiosa, lo que aseguraba los ingresos. Como era de esperar, el resto de equipos aceptó sin dudarlo.
El 23 de marzo de 1888, aprovechando la disputa de la final de la FA Cup de aquel año entre West Brom y Preston North End, que ganaría este último, se produjo la primera reunión que sentaría las bases para que, en septiembre de ese mismo año, empezara la primera edición de la Football League, la primera competición liguera de la historia. Accrington, Aston Villa, Blackburn Rovers, Bolton Wanderers, Burnley, Derby County, Everton, Notts County, Preston North End, Stoke City, West Bromwich Albion y Wolverhampton Wanderers fueron los doce participantes originales. Como era de esperar, todos provenientes del norte industrializado y profesional.
El invento, como era de esperar, fue un éxito, y surgieron entidades rivales, como la Football Alliance en 1889, donde se encontraban equipos como The Wednesday (Sheffield Wednesday) o el Newton Heath (Manchester United); aunque esta nueva liga duró poco y en 1891 fue absorbida por la Football League y convertida en su segunda división, iniciando los ascensos y descensos entre divisiones. Sería a esta segunda división a la cual se uniría el primer equipo proveniente del sur, el Woolwich Arsenal (Arsenal) de Londres, en 1893, culminando así la victoria del profesionalismo en territorio amateur.
Puedes seguir leyendo sobre Fergie Suter y la profesionalización del fútbol en el blog del autor.
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