Gracias, Arsène, pero adiós
La dura eliminación ante el Bayern de Múnich en octavos de final de la Champions League por un global de 10-2 ha situado a Arsène Wenger en una posición muy delicada. Su futuro parece, por primera vez, más fuera que dentro del Arsenal.

Entrar en el Emirates Stadium es respirar Arsène Wenger. Fue su brillante gestión deportiva y financiera lo que permitió levantar el estadio, como reconoce el busto conmemorativo dedicado a su figura. No cabe duda de que el francés forma parte de la historia del Arsenal. Quizás, incluso, sea la figura más importante de su larga historia. Pero de recuerdos no se vive. Y menos en el fútbol de ahora.

Esta ha sido la séptima eliminación consecutiva en octavos de final de la Champions League. Y, además, se ha producido con un marcador global de diez a dos. Nada menos que dos derrotas por 5-1, la primera de las cuales dejó la eliminatoria vista para sentencia en la ida en Alemania. El club se ubica actualmente en quinta posición en Premier League, a dieciséis puntos del líder. Eso sí, el equipo se mantiene vivo en la FA Cup, la única competición que ha dado alegrías recientemente a la parroquia Gunner (el equipo se proclamó campeón consecutivamente en 2014 y 2015). Lo peor de todo es que el Arsenal lleva viviendo en la misma rueda durante las últimas temporadas: tras un comienzo ilusionante, se produce un bajón entre enero y febrero, el equipo se recupera en la recta final y acaba terminando en los puestos de Champions League.

No cabe duda que el Emirates Stadium fue una inversión considerable que minó temporalmente las aspiraciones adquisitivas del Arsenal, unas finanzas meticulosamente llevadas por Wenger, experto en esta materia gracias a su formación como economista. Pero hace ya algunos años que el club admitió públicamente que esa etapa era agua pasada y ya se encontraba de nuevo en posición de competir con los grandes clubes europeos por los mejores jugadores del mundo. Sin embargo, Wenger sigue mostrándose reticente a desembolsar cantidades que él considera fuera del mercado. El último ejemplo es el fichaje de Gonzalo Higuaín en verano. La Juventus llegó a una cifra a la que Wenger renunció a llegar. ¿El resultado? Alexis ha acabado jugando de delantero centro.


Hace ya años que el Arsenal admitió públicamente que la etapa de contención del gasto era agua pasada y se encontraba de nuevo en posición de competir con los grandes clubes europeos por los mejores jugadores del mundo. Sin embargo, Wenger sigue mostrándose reticente a desembolsar cantidades que él considera fuera del mercado

Hace años que al equipo le falta ese impulso final, ese fichaje importante que diferencie un equipo que pelea por la Premier League y por las competiciones europeas frente a un equipo que termina peleando únicamente por la FA Cup. La cuestión económica ya no es una excusa puesto que el estadio está pagado al completo. Con un equipo continuamente mermado por las lesiones, esta temporada se han visto las carencias en la planificación del equipo, con una escasez preocupante en algunas posiciones en diferentes momentos de la temporada. Gabriel ha tenido que jugar de lateral derecho cuando Héctor Bellerín ha sido baja, Alex Oxlade-Chamberlain o Aaron Ramsey han tenido que jugar en medio ante las ausencias por diferentes motivos de Santi Cazorla, Granit Xhaka o Mohamed Elneny.

El Arsenal necesita un cambio, aire fresco y nuevas ideas que lleven al club a pelear por los puestos de privilegio y quizás dejar de ser el eterno cuarto clasificado. Wenger es historia viva del club, le avalan sus títulos y la leyenda de 'los invencibles'. Pero ha llovido mucho desde entonces. Es tiempo de hacerse a un lado. Quizás ocupando otra posición en el club, sea decorativa como embajador del club, o ejecutiva como director deportivo. Pero el banquillo ya no es su lugar.

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