¿Hacia dónde navega el West Ham?
14 partidos. Es el tiempo que ha durado la ilusión Hammer en el este de Londres. El "Pellegrini out" es una voz transformada en grito que resuena más alto que nunca en el London Stadium.
Pellegrini está más cuestionado que nunca

Hagamos un viaje al pasado. A las 12:30 de la mañana del 10 de agosto para ser exactos. Nos encontramos en el primer partido de la nueva temporada. No cabe ni un alfiler en el London Stadium y el equipo local recibe al vigente campeón. La ilusión es máxima. ¿Qué puede salir mal?

Ahora volvemos a abrir los ojos y nos despertamos en el presente. Hoy es 10 de noviembre, o al menos en el momento de escribir esto. Han pasado 3 meses exactos y el sueño de todo aficionado Iron ha tomado forma de pesadilla.

En la competición liguera, el West Ham ocupa la posición 16 en la tabla, sin haber jugado contra grandes equipos como el Chelsea, Arsenal, Wolves, Tottenham y Liverpool. Y la cosa va más allá, ya que también fueron eliminados de la Carabao Cup tras perder 4-0 contra el Oxford United.

Seguro que algunos dirán que lo veían venir, que sabían que esto iba a pasar. Y pese a que la estabilidad nunca haya sido lo que ha caracterizado al West Ham, es muy oportunista decir eso.    No hace falta realizar ningún análisis exhaustivo y profundo de plantilla para darse cuenta del gran potencial del equipo.

Por un lado, la plantilla goza de una columna vertebral llena de veteranía con jugadores contrastados o que llevan unos cuantos años en el club como Fabianski, Noble, Cresswell, Ogbonna, Winston Reid o Zabaleta. Y por el otro lado, están los jugadores que más calidad o potencial tienen como son Felipe Anderson, Declan Rice, Yarmolenko, Issa Diop o Lanzini a los que se suman las grandes incorporaciones de Fornals y Sébastien Haller, la compra más cara de la historia del club.

Los problemas comienzan a hacer acto de presencia desde la portería. La lesión de Fabianski ha hecho que Roberto tome el relevo y pese a dejar muestras de grandes paradas, la seguridad que proporciona no es la misma que la del polaco. En los 6 partidos disputados, el portero español ha encajado 12 goles, dando la media de 2 goles por partido. Además, su actuación personal en Turf Moor dejó en clara evidencia su tendencia a cometer graves errores.

La defensa tampoco es que le eche ninguna mano a los guardametas. En los laterales, Fredericks por la derecha y Cresswell y Masuaku por la izquierda son los más habituales. Ni el gran pie izquierdo del bueno de Aaron logra disimular las carencias defensivas de los laterales. En la zaga de la defensa, lo dicho con Roberto es perfectamente aplicable a Balbuena y Diop. Ambos reúnen perfectas condiciones para ser grandes defensores, por altura y fuerza y también por velocidad y contudencia. Sin embargo son muy propensos al error y a la desconcentración, como también se pudo ver en Turf Moor, y la consecuencia de ello es que el West Ham sea el equipo más goleado (20) de aquellos que están fuera de la zona de descenso.

En la zona medular, la conexión ‘maestro-alumno’ entre Mark Noble y Declan Rice no está funcionando demasiado. El joven inglés sigue tomando galones y ofreciendo un enorme trabajo y sacrificio defensivo, pero cada vez se ve más exigido por los equipos rivales. En cuanto al capitán Hammer, es cada vez menos relevante en el juego, promediando 6 pases menos por partido que el año pasado, sin que haya bajado el promedio de la posesión. El peso inevitable de la edad se hace notar en las piernas de Noble, y cada vez es más habitual que los primeros cambios del partido sean por el "16".

El West Ham atesora futbolistas de gran potencial como Declan Rice, pero los resultados no llegan. / Getty Images
El West Ham atesora futbolistas de gran potencial como Declan Rice, pero los resultados no llegan. / Getty Images

Pese a que ambos ingleses realizan un enorme sacrificio en el campo, es evidente la falta de talento  en zonas ofensivas del medio centro. Por ello, Pellegrini ha comenzado a apostar por Snodgrass, que ofrece más verticalidad. El gran sacrificado es Lanzini, jugador de un indudable talento que no logra desarrollar esa determinación que requiere el equipo y que para colmo, se acaba de lesionar. Wilshere apenas tiene continuidad y a Fornals le está costando mucho adaptarse a la liga inglesa. En los 11 partidos disputados, no ha marcado ni asistido.

En cuanto a los atacantes, Haller ha demostrado que reúne todas las condiciones para ser la referencia ofensiva del conjunto inglés. Es un delantero total y maneja la mayoría de los registros del juego, pero al ser delantero centro depende de la aportación de sus acompañantes en la parcela ofensiva. Por calidad, Felipe Anderson debería ser su socio perfecto, pero el brasileño no logra ser determinante y todavía no ha visto puerta en esta temporada. Yarmolenko se ha desinflado en cuanto a su influencia en el campo y la lesión de Antonio deja la delantera con pocos efectivos. Un dato tan curioso como significativo es que Lucas Pérez, vendido al Alavés por 2,3 millones, lleva más goles (7) que toda la delantera Hammer junta.

Pese a la evidencia de los problemas del equipo, hago alusión a las sabias palabras del gran Marcelo Bielsa que explicaba que "para entender a un equipo de fútbol hay que vivir la atmósfera de su estadio en un partido de fútbol". El pasado fin de semana  tuve la oportunidad de acudir al London Stadium para ver el West Ham vs Newcastle, y ahí fue cuando las palabras del ‘Loco’ tomaron importancia.  Las quejas cargadas de desesperación de los aficionados como "no sé ni a qué jugamos ni quiénes somos" o "esto no es un equipo" hacen ver la triste realidad que azota al club.

En el estadio se respiraba una sensación de impotencia ante 11 jugadores que deambulaban sobre el césped. Cuando Snodgrass marcó el 2-3 en el 90', el campo ya estaba medio vacío. Los aficionados pedían consistencia, equilibrio y sobre todo determinación a sus jugadores. Por ello, Lanzini y sobre todo Felipe Anderson, jugadores de muchos fuegos artificiales pero poca pirotecnia, fueron los más señalados entre todos los presentes.

No hay peor sensación que el de estar en tierra de nadie. Sin aspiraciones. Eso ocurre en el West Ham. Una gran plantilla, con un entrenador curtido en mil batallas, un grandísimo estadio con buena asistencia, jóvenes talentos, estable en cuanto a los contratos, fichajes ilusionantes... Ingredientes inmejorables que no forman una receta estable, cayendo constantemente en el pozo de la mediocridad.

21 años sin cruzar la barrera de los 6 primeros avalan el cansancio de los seguidores Hammers. Envidiando a equipos como el Leicester que con una situación y unos recursos parecidos están conseguiendo el doble. También literalmente, ya que tienen el doble de puntos en liga (26). Hacen falta cambios. Agitar la coctelera. Y para un importante sector de la afición esa transición pasa por destituir al chileno Pellegrini, lo cual resulta muy complicado debido a su contrato vigente de 4 años.

El West Ham necesita ideas firmes, convicción, estabilidad. Conexión entre jugadores y entrenador.  Derrumbar la inestable infraestructura actual y construir un palacio consistente desde los fuertes cimientos que ya están más que plantados. El recorrido puede que no sea corto, pero el camino está construido y solo queda encontrar la confianza y la motivación para caminar sin miedo hacia el éxito.

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