Henderson, eclipsado por la sombra de una leyenda
El capitán del Liverpool ha sido juzgado bajo el prisma del legado de Steven Gerrard desde que heredó su brazalete. Pese a no poder cubrir el hueco inabarcable que dejó el '8', Hendo acumula una trayectoria más que notable como líder Red.
Hendo y Stevie

La temporada 2014/15 fue una de las más grises que recuerda la afición del Liverpool. Agosto llegó como la dura resaca de una fiesta en la que a pesar de que todo iba bien, el amor de tu vida se fue delante de tu cara de la mano de un rival. Por si los fantasmas de Selhurst Park y el icónico resbalón de Steven Gerrard no fueran suficientes, Luis Suárez puso rumbo a Barcelona en verano y pronto quedó claro que la excelente dinámica de la temporada anterior no iba a repetirse y que el sueño de la Premier League volvía a estar lejos.

Pero el verdadero mazazo no se sufrió en el plano deportivo, sino que fue directo al corazón de los aficionados. El anuncio que tarde o temprano iba a producirse pero que nadie quería que llegara se produjo durante las primeras semanas de 2015: Steven Gerrard anunció que la temporada en curso sería la última que jugaría defendiendo al Liverbird. Gerrard no era solo un excelente jugador o un gran capitán: era un símbolo de la ciudad, una leyenda y un jugador que rechazó irse a Chelsea o al Real Madrid en busca de títulos para consagrar su carrera en el equipo que amaba.

Hasta ahora en este artículo no se han dicho más que obviedades, pero es necesario recordarlas para abordar el fondo a tratar. Un hueco como el que dejó Gerrard no se llena de la noche a la mañana. No se trata de encontrar a alguien con su talento sobre el césped o a un canterano que conecte fácilmente con la afición. Steven Gerrard fue protagonista de momentos clave en la historia reciente del club y un rol así no se reemplaza de la noche a la mañana ni se busca desesperadamente en el mercado de fichajes. Sin embargo, hay aspectos en el fútbol en los que no existe espera y la vacante de capitán sí necesitaba un reemplazo inmediato.

El heredero fue el hasta entonces segundo capitán Jordan Henderson, llegado al club en 2011 con 21 años desde el Sunderland, club del que fue canterano. En su tercera temporada en Merseyside recibió un brazalete que se convirtió en regalo envenenado. Era una responsabilidad para la que estaba preparado pero que ha llevado siempre bajo la sombra y la comparación eterna de su predecesor. Henderson no marcó ante el Olympiakos ni en la final de FA Cup contra el West Ham. Tampoco inició la remontada de Estambul, no es nacido en Liverpool y con 21 años no tenía la experiencia del veterano Gerrard. Irónicamente parece que, en cierto modo, esto es lo que se le ha pedido desde que asumiera el rol.

Henderson fue asignado con la ardua labor de recoger el brazalete de Steven Gerrard. / Getty Images
Henderson fue asignado con la ardua labor de recoger el brazalete de Steven Gerrard. / Getty Images

Rara vez cuando se compara a ambos jugadores se hace desde un plano meramente deportivo. Las estadísticas, sobre todo de cara al gol, no harían más que decantar la balanza en contra de Henderson, pero… ¿Acaso hablamos del mismo tipo de jugador? En el actual sistema de Klopp, en el que puede desenvolverse como interior, participa más en ataque, da más asistencias y cuando ha tenido que reemplazar a Fabinho ha estado a la altura. Jordan Henderson no es Steven Gerrard ni tampoco Xabi Alonso: es una mezcla de los dos sin llegar a ser mejor que ninguno en los aspectos en los que destacaban, pero siendo más equilibrado que ambos.

El contexto de la plantilla es también es otra diferencia con peso sobre la diferencia de imagen que se tiene de uno y del otro. Steven Gerrard compartió banquillo con grandes jugadores a lo largo de su carrera, pero la mayoría de las temporadas se trataba de plantillas desequilibradas en las que el capitán tenía que subirse las medias, arremangarse y tirar del carro. Esto dio lugar a un mayor protagonismo individual con acciones inolvidables, hoy en día convertidas en parte de la leyenda que le rodea.

Henderson se desenvuelve en un sistema en el que el peligro es generado por los laterales y en el que el mayor creador de juego es el delantero centro, detalles que hacen que las asistencias, pases y tiros de Henderson pocas veces se cuelen en los highlights de un partido ¿Es malo que el capitán no sobresalga por encima de los demás? En un contexto mediocre sería malo y preocupante. En una plantilla con unos estándares tan altos no debería sorprender. Y aun así esta falta de individualidades es otro argumento para deslegitimar el legado de Henderson como capitán.

Henderson acumula un palmarés encomiable como capitán, al que pronto se sumará una Premier League. / Getty Images
Henderson acumula un palmarés encomiable como capitán, al que pronto se sumará una Premier League. / Getty Images

Y si por último volvemos a analizar los valores inmateriales que reunía Gerrard, es impensable creer que una persona iba a representar tanto inmediatamente después de heredar el brazalete. Estos atributos no han recaído en un único heredero sino en diversos miembros de la plantilla. Si se busca la experiencia del eterno 8 ‘red’ han de mirar a James Milner. Si la cuestión es lugar de nacimiento y ser un one club man habrá que seguir de cerca a Trent Alexander-Arnold. Para el don del gol oportuno, hoy en día existe un belga llamado Divrick Origi. Pero si nos centramos en lo que se le debe exigir a un capitán, que es representar los intereses del equipo frente a rivales y árbitro, corregir errores de compañeros sin que tenga que hacerlo el entrenador o luchar hasta el último aliento por evitar una derrota, Jordan Henderson es un candidato excelente.

Steven Gerrard fue una rara avis que ojalá se repita no solamente en Liverpool sino en todos los clubes del mundo. Tiene un palmarés excelente con la espina clavada de no haber ganado nunca una Premier League, pero con una Champions League, una copa de la UEFA, dos Supercopas de Europa, dos FA Cup y tres Copas de la Liga, siendo la de 2012 su último trofeo… y el primero de Jordan Henderson como red. En los últimos años Hendo ya ha añadido una Champions League, una Supercopa de Europa y un Mundial de Clubes. La deuda con los trofeos domésticos debería quedar resuelta con la Premier League y, a partir de ese momento, solo el tiempo, la ambición y la resistencia al desgaste podrán determinar cuántos trofeos más levantará como capitán. Hasta entonces, habrá que analizar la trayectoria de Henderson sin comparaciones injustas y dejar que sea él mismo quien se construya un legado a respetar en base a sus resultados y no a los que hicieron los de antes.

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