Inglaterra, en la encrucijada española

Una joven Inglaterra derrotó a la campeona del mundo el sábado en Wembley, con gol de Lampard. España fue mejor y no mereció perder, pero lo hizo. ¿Debe eso reafirmar la apuesta de Capello por los jóvenes? No hace tantos años, España estuvo en la misma encrucijada. 

El sábado, Inglaterra se impuso a la campeona del mundo. Ya desde que anunció su convocatoria, Fabio Capello dio señales de que estaba dispuesto a darle una oportunidad a algunos de los jóvenes valores del fútbol inglés e incluso llegó a afirmar que deseaba ver en acción a jugadores que no hubieran fracasado en grandes competiciones internacionales. Para ello, incluyó a once jugadores con seis internacionalidades o menos en la lista, incluidos cuatro debutantes: Daniel Sturridge, Jack Rodwell, Kyle Walker y David Stockdale.
La apuesta le salió bien a Capello. Colocó a Phil Jones de mediocentro y, en la segunda parte, dio entrada a Rodwell, que cuajó una media hora excelente. Gerrard y Ferdinand no estaban convocados; Terry siguió el partido desde el banquillo. Lampard fue el único jugador de la vieja guardia que jugó. El dilema estaba planteado: ¿debería Capello apostar por los jóvenes o darles la oportunidad a los pesos pesados para que realizen su canto del cisne internacional en Polonia y Ucrania?
Los Lampard, Terry, Gerrard, Ferdinand, Scholes, Beckham y compañía estaban llamados a convertirse en campeones del mundo. Lo más lejos que llegaron fue a cuartos de final. En el camino, eliminaciones humillantes como la de Alemania 2006 o Corea 2002, fracasos prematuros como ante Croacia en Wembley con McClaren en el banquillo y muchas esperanzas rotas.
Desde hace dos años está emergiendo una nueva generación de futbolistas en Inglaterra. Jugadores con talento y descaro que ya han pasado por la selección sub-21, como Kyle Walker, Tom Cleverley, Chris Smalling, Phil Jones, Jack Rodwell, Danny Welbeck, Jordan Henderson o Daniel Sturridge. Todos ellos juegan con asiduidad en grandes de la Premier League como el Manchester United, el Liverpool o el Chelsea.
Hace solo tres años, Luis Aragonés se encontraba en una situación similar a la de Capello. Afrontaba su último torneo importante al frente de la selección tras cuatro años en el cargo, la Eurocopa de 2008. Decidió dejar fuera a Raúl González, emblema de la selección española desde hacía diez años, provocando la consiguiente ira de la mitad del país, que, asiéndose a argumentos románticos y futbolísticos, argumentaban que debía capitanear al equipo una última vez. Posiblemente, el hecho de no seguir pasada dicha Eurocopa le facilitó a Aragonés la tarea de decidir. Igual que le sucede a Capello, que ya no deberá responder ante nadie pasado el torneo del próximo verano.
En 2008, Aragonés dejó fuera a Raúl y optó por convocar a un grupo muy joven, que incluía a Iniesta (24 años), Torres (24), Fàbregas (21), Cazorla (23), Ramos (22) o Silva (22). El resultado: el título y la consagración del mejor equipo de la historia del país que lograría el cetro mundial dos años más tarde. Y ahí es donde está Inglaterra ahora mismo: en la encrucijada española.
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