Juan Mata, el capitán del equipo que quiere cambiar el mundo
El centrocampista del Manchester United, Juan Mata, se ha unido con Street Football World para cambiar el mundo del fútbol. Common Goal tiene la ambición de que el deporte rey intente devolver a la sociedad una parte de lo que la sociedad le ha dado al fútbol.

Que Juan Mata es un tipo especial salta a la vista. Su comportamiento tanto en el terreno de juego como fuera de él ha transmitido siempre hacia el espectador una sensación poco habitual y a la vez muy preciada en el mundo del fútbol: normalidad. Además, en todas sus apariciones ante los medios de comunicación, el asturiano ha demostrado ser una persona con las ideas muy claras, un discurso bien formado y gran sensibilidad social. Es decir, el futbolista del Manchester United representa todo lo contrario a lo que marcaría el tópico del futbolista profesional moderno, a menudo más conocido por su aparente infantilismo y la extravagancia de su vida privada. Aunque parezca una paradoja, Juan Mata es un futbolista especial por ser una persona normal.

El pasado mes de agosto, Mata presentó un proyecto solidario que aspira a cambiar el mundo del fútbol. ¿Su objetivo? Asegurarse que “todos los niños tengan las mismas oportunidades que tuve yo”, afirmaba en un artículo publicado en el The Players’ Tribune. Esta novedosa iniciativa recibe el nombre de Common Goal.

Pese a que Juan Mata sea la cara visible, el cerebro de Common Goal es el alemán Jürgen Griesbeck, fundador de una organización no gubernamental llamada Street Football World. Griesbeck era un estudiante de filosofía en 1993 cuando se trasladó a la ciudad de Medellín, en Colombia. Allí descubrió la desmesurada pasión que los ciudadanos colombianos tienen por el deporte rey. En aquel momento, todo el país tenía grandes esperanzas puestas en el papel que podía hacer la selección nacional en la Copa del Mundo de 1994. De hecho, las casas de apuestas consideraban el combinado cafetero como uno de los favoritos. Pero un desafortunado gol en propia puerta del defensa Andrés Escobar en el segundo partido de la fase de grupos que les enfrentaba a la anfitriona, Estados Unidos, les hizo despedirse del torneo a las primeras de cambio.

Diez días después de este partido, Andrés Escobar fue asesinado. Aunque nunca se esclarecieron las causas del crimen, la principal hipótesis continúa siendo que su autogol causó grandes pérdidas de apuestas entre poderosos narcotraficantes. Esa noticia cambió la vida de Jürgen Griesbeck. Fue un punto de inflexión. A partir de ese instante, el estudiante de filosofía alemán se convirtió en el activista que aún es hoy.

Griesbeck estudió la mejor manera de incidir positivamente en la sociedad colombiana y llegó a la conclusión que la manera más eficaz de hacerlo era a través de su gran pasión: el fútbol. De esa reflexión nació Fútbol por la Paz, organización dedicada a erradicar la violencia en la ciudad de Medellín. En 2002, con la ambición de expandir la idea de Fútbol por la Paz por todo el planeta, Griesbeck fundó Street Football World. Esta organización sin ánimo de lucro se ha encargado de tejer durante quince años una red internacional de colaboración que agrupa hasta 119 proyectos solidarios relacionados con el deporte rey, repartidos alrededor de 78 países diferentes de los cinco continentes.

En 2016, más de 20 años después de pisar Medellín por primera vez, Griesbeck vio una entrevista a Juan Mata en la televisión. Al escuchar al centrocampista, el alemán rápidamente comprendió que aquel era su hombre. Se puso en contacto con él y meses después nació el proyecto Common Goal.

Un nuevo concepto de donación

A diferencia de la mayoría de acciones de este tipo, Common Goal no se trata de hacer una donación privada concreta a un colectivo determinado. Va mucho más allá. Lo que Griesbeck y Mata proponen con su programa es que todos los futbolistas que así lo deseen, donen el 1% de sus sueldos a un fondo común. Este dinero se utiliza en su integridad a financiar organizaciones de caridad de todo el mundo relacionadas con el balompié. Los fondos cedidos por los futbolistas son gestionados por Street Football World. El 90% se destinan a actividades solidarias y de integración social protagonizadas por el fútbol. El 10% restante se dedican al mantenimiento del propio proyecto.

Tal como explicaba el propio Juan Mata en el artículo de presentación de la iniciativa, la intención final del proyecto es “definir una agenda social para todos los actores del mundo del fútbol”. De esta manera, Common Goal rechaza el modelo de solidaridad actual de los deportistas, basado principalmente en donaciones espontaneas a nivel individual y en la creación de fundaciones privadas sin ánimo de lucro. La idea de Griesbeck plantea la posibilidad de estructurar un plan con la voluntad de que el deporte rey incida positivamente en la cohesión y el desarrollo de las distintas sociedades del mundo.

Tímida recepción en el mundo del fútbol

Con la presentación de esta campaña tan ambiciosa, Juan Mata abrió la puerta a todos los futbolistas profesionales del planeta a unirse a su equipo. Pero como pasa a menudo en estos casos, el primer paso siempre es el más complicado. El primero en darlo fue el central alemán del Bayern de Múnich, Mats Hummels. Posteriormente, fue otro defensa central el que se unió al equipo, en este caso el italiano de la Juventus, Giorgio Chiellini. Días después, las estadounidenses Alex Morgan y Megan Rapinoe se erigieron en las primeras jugadoras en pasar a formar parte de la iniciativa.

Por lo que respecta al fútbol británico, en la Premier League, los defensas Charlie Daniels, del Bournemouth, y Alfie Mawson, del Swansea, han sido los dos primeros futbolistas ingleses en unirse a la campaña. Y en la Women’s Premier League, las primeras en abrazar el proyecto han sido la estadounidense del Arsenal, Heather O’Reilly, la defensa ugandesa del Crystal Palace, Jean Sseninde y la alemana del Manchester City, Pauline Bremer. El último representante del fútbol en las islas que ha decidido dar el paso para incorporarse al equipo de Common Goal ha sido el capitán del Brighton, Bruno Saltor, tal como anunció el propio jugador el miércoles pasado.

El extremo alemán del Hoffenheim, Serge Gnabry y su joven entrenador Julian Nagelsman, el jugador del Stuttgart Dennis Aogo, el japonés del Borussia de Dortmund, Shinji Kagawa, el defensa del Fenerbache, Hasan Ali Kaldirim o el australiano Alex Brosque han sido otros de los futbolistas que se han adherido al proyecto Common Goal. Recientemente, las internacionales españolas Olga García y Vero Boquete también se han unido a la campaña impulsada por Mata, juntamente con la delantera colombiana Nicole Regnier.

La última incorporación sonada en este particular equipo ha sido el presidente de la UEFA, Aleksander Čeferin. Además, el máximo mandatario del futbol europeo animó a jugadores, entrenadores, clubes y ligas a “mostrar que se preocupan por las iniciativas sociales” y a “donar a las causas en las que crean”.

Con menos de un año de vida, el movimiento Common Goal aún está arrancando. De momento, ninguna estrella rutilante del mundo del fútbol se ha atrevido a dar el paso, pero ya son más de veinte jugadores los que han accedido a destinar el 1% de su sueldo a intentar que el deporte rey devuelva a la sociedad, al menos una parte de lo que la sociedad le ha dado. Esperemos que muchos más tomen ejemplo en un futuro cercano.  

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