La camisa de once varas de Steve McClaren

El entrenador inglés llega a la dirección técnica de un equipo que la ha visto más negra que el color de su camiseta en la pasada temporada. Un desafío más que intimidante para Steve McClaren, teniendo con lidiar con desórdenes de juego, impaciencia de los hinchas y lo peor de todo: el dueño Mike Ashley.

Steve McClaren afronta un duro reto
En Newcastle upon Tyne se respira un ambiente de relativa calma al saber que un técnico de amplio recorrido será quien tomará las riendas del equipo de cara a la temporada que se avecina. Steve McClaren ha sido el escogido para liderar a las urracas a hacer un papel al menos decente, teniendo en cuenta el escándalo colosal protagonizado por el equipo la temporada pasada, bailando sobre el más fino filo del descenso hasta perjudicar gravemente a la salud cardiovascular de los hinchas.
Exjugador de equipos de renombre como el Hull City y el Derby County, decidió empezar su carrera de entrenador, en donde le ha ido medianamente bien en los clubes y más que mal en los seleccionados nacionales. En clubes ha pasado por el Wolfsburgo, QPR (como miembro del cuerpo técnico de Harry Redknapp) y Nottingham Forest, además de los dos clubes en donde tuvo sus mejores momentos, Middlesbrough y Twente. Su último club fue el Derby County, cuya excelente temporada acabó en desastre.
Con el Boro logró permanecer cinco temporadas, ganando la Copa de la Liga tras vencer por 2-1 en la final al Bolton Wanderers en un partido memorable. Fue el primer trofeo del club en sus 128 años de historia. También los lideró en una travesía única hacia la final de la Copa UEFA, siendo vapuleados por el Sevilla con un marcador de 4-0 en el Philips Stadium de Eindhoven. En 2008, llegó al Twente de Holanda y, tras un impresionante rendimiento, logró en la temporada 2008/2009 el primer título de Eredivisie en toda la historia para el club.

McClaren triunfó en Boro y Twente pero se estrelló con Inglaterra y Derby

Afronta ahora el reto más difícil de su carrera: soportar los caprichos de Ashley

Eso sí, en toda cara doble hay una de alegría y otra de tristezas, y de aquellas se deben anotar dos bastante patentes en la trayectoria de McClaren. La primera, tras haber sido nombrado como entrenador de la selección de Inglaterra en el año 2006 por la partida de Sven-Goran Eriksson. Su única misión era hacerlos clasificar para la Eurocopa del año 2008 pero su etapa al frente de los Three Lions concluyó con el golpe terrible en aquella noche negra en Wembley, donde la selección de Croacia, en ese entonces en manos de un tipo llamado Slaven Bilić, ganó 2-3 en un partido electrizante, condenando a Inglaterra no solo a quedar fuera de la Eurocopa sino también a vivir la humillación de no clasificar a un torneo europeo por primera vez en 24 años. Y la segunda, la vivió en el Derby County, donde llegó en el año 2013. Un equipo en el que había sido jugador y también asistente técnico en sus inicios, con la misión de catapultarlos de nuevo a la Premier League. Llegó a liderar la temporada pasada la Championship a placer pero sucumbió al final por no soportar la lucha de los equipos que perseguían, quedando finalmente en 7ª posición tras caer en el Pride Park por 0-3 contra el Reading en un escenario lleno de frustración, lágrimas y dolor por haber caído tan bajo en una temporada que parecía prometedora.
Sin embargo, y sin temor a que pueda parecer increíble e irrisorio, McClaren afronta ahora un reto mucho más complicado: ser técnico del Newcastle United. Las temporadas dignas que tuvieron como protagonistas a Nolberto Solano, David Ginola, Faustino Asprilla, Shay Given o Alan Shearer están a años luz de lo que presentan ahora mismo los Magpies, por lo que la presión es mucho más alta y los problemas más serios. A saber:
1. Jugadores que marquen tendencia y referencia. Los mencionados con antelación son un claro ejemplo de jugadores que han marcado una diferencia en el equipo, pero de eso actualmente ya no se encuentra. Y eso que Newcastle se hizo la temporada pasada con jugadores como Emmanuel Rivière, Remy Cabella (ambos provenientes de la Ligue 1 de Francia), Jack Colback, Ayoze Pérez o Daryl Janmaat (siendo los tres últimos los más determinantes) pero no le ha sido suficiente para mostrar un patrón de juego sólido, más que todo en la sufrida defensa que era un colador (el Newcastle fue el segundo equipo más goleado de la liga con 63 goles encajados en 38 jornadas...), por lo que es vital hacer fichajes urgentes en la defensa, dar más control del balón al medio campo para que los arietes como Ayoze y Papiss Cissé tenga más efectividad a la hora de verse con el arco.
2. La hinchada-turba enardecida del Newcastle. Los fanáticos de los Magpies son seguidores fieles a las citas de cada cotejo, pero también se les conoce porque expresan con vehemencia lo que sienten cuando algo les gusta o les desagrada. Alan Pardew supo de aquello cuando la temporada pasada tuvo traspiés en el inicio, provocando que los hinchas pidieran su cabeza haciendo campañas publicitarias en toda la ciudad con anuncios, cuñas a viva voz e inclusive con pancartas en pleno campo de juego, cosa que a la final hartó a Pardew, que abandonó al Newcastle por el Crystal Palace. Esto provocó la llegada del grandísimo John Carver, cosa que enfureció aún más a los fanáticos, que fueron víctimas de su propio invento, así que McClaren debe convencer a los fans si no quiere vivir un "Sack Pardew 2.0".
3. Dos palabras que causan temor: Mike Ashley. El peor peligro para un equipo de fútbol es tener a un Iosíf Stalin de propietario y Mike Ashley, dueño de la cadena de venta deportiva Sports Direct ha hecho lo que le ha venido a placer desde que asumió el control del club. Podemos citar tres ejemplos: hace dos temporadas, vendió en el mercado invernal (a pesar de la oposición de Pardew) a Yohan Cabaye, alma e insignia del equipo, al PSG, provocando una debacle en el juego. Luego de irse Pardew al Crystal Palace, los hinchas esperaban un técnico que relanzara al equipo pero Ashley optó por lo fácil (y barato), poniendo en el banquillo al interino John Carver, quien hizo las veces de técnico hasta final de temporada estando a punto de ganarse un ticket directo… a la Championship. Jonás Gutiérrez estuvo por más de un año batallando contra el cáncer, saliendo victorioso y logrando retornar a las canchas en un partido crucial, marcando uno de los dos goles contra el West Ham, ratificando la salvación in extremis del Newcastle. Cuando todos pensaban que el eterno Jonás seguiría en el equipo y se haría leyenda viviente, el propietario simplemente no le renovó el contrato y le dio la espalda... informándole mediante una llamada de teléfono.
Lo que acabamos de presenciar no es una película de terror, es un equipo de fútbol inglés que está sumido en una profunda crisis institucional de la cual intenta salir, dándole el voto de confianza (o soga al cuello) a Steve McClaren, quien tiene una dura tarea para satisfacer a un gremio enfadado, a un propietario-emperador y a un alma de urraca que ya no vuela en círculos hacia sus presas sino que está cayendo en picado.
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